Un paso a la vez

La imagen pertenece a su autor
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Por: Juan José Diaz

Twitter: @zoonromanticon

Un año nuevo comienza; es el momento en que muchos emprendedores y empresarios arrancan con los motores a toda máquina, dispuestos a conquistar al mundo y al mercado. Ponen todas sus ganas y sus recursos para atender la lista de propósitos que nació junto al 2013. Y eso está bien.

Sin embargo, muchas veces el ímpetu de inicio de año no es suficiente para alcanzar todas las metas planteadas y el ánimo comienza a decaer. Por un lado, éste es un problema de perseverancia: nos enfrentamos al tedio de la repetición, antes de consolidar el hábito. Pero, por el otro lado, el problema es de organización.

Alcanzar los propósitos del año se parece a componer una sinfonía. No es algo que se pueda hacer en una sentada, aunque se tenga todo el ímpetu y el deseo firme de conseguirlo. Uno tiene que sentarse e ir construyendo la partitura musical poco a poco, paso a paso, cuidando los detalles.

Planear el año es como “dibujar” una idea musical en el papel. La idea puede ser muy simple, pero tiene que estar claramente definida para permitirnos seguir avanzando.

Idea Musical

Escucha aquí una idea musical

Una vez que tenemos la idea dibujada es necesario ir realizando una tarea a la vez. Si el objetivo es, digamos, ser los líderes en ventas al final del año, ¿qué pasos debemos seguir? Quizá hay que definir claramente el catálogo de nuestros servicios, imprimir los folletos adecuados, concertar citas con clientes potenciales, visitar a los clientes y cerrar la venta.

Siguiendo con el símil musical, ya que se tiene la idea musical escrita uno tiene que voltear a ver el objetivo que se quiere alcanzar. Digamos que la meta es una pieza polifónica (de muchas voces). ¿Qué pasos debemos seguir? Propongo los siguientes: (1) dar acordes de acompañamiento a la idea musical y (2) dar dos voces más a la pieza.

Acordes

Escucha aquí la idea más los acompañamientos

Dos voces

Escucha aquí la idea más acompañamientos y 2 voces

Conforme se va avanzando, la complejidad de nuestros propósitos se va haciendo evidente. Imaginen si hubiéramos querido llegar a este último paso de manera inmediata y sin un proceso: la tarea hubiera sido tan demandante que, seguramente, la hubiéramos abandonado. Y con justa razón: no podemos suponer que somos capaces de construir una catedral en un momento y no deberíamos creer que somos capaces de realizar ninguna tarea sin caminar un paso a la vez.

En el mundo empresarial, una vez que tenemos caminando la idea original hacia donde queremos, tenemos que plantear el cómo queremos que se vaya desarrollando. Una cosa es el qué quiero y otra muy diferente el cómo. Este cómo tiene que ver con la estrategia (modelos, planes, mapas…) y con la responsabilidad social (vocación responsable, virtudes o valores, etcétera).

Digamos que la idea musical que hemos alcanzado hasta ahora es la empresa que estamos construyendo. ¿Cuáles son los cómos? En música estos son las pequeñas y raras indicaciones que acompañan las notas, miren:

Comos

Escucha aquí la idea con sus “cómos”

Más que ponernos propósitos, quizá debamos ponernos objetivos y marcar los pasos que debemos seguir para alcanzarlos. Sólo así, no dejaremos que nuestras buenas intenciones del 2013 mueran en el olvido y se conviertan en un sentimiento de fracaso, más que en un buen sabor del éxito.

¡Feliz año!

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