La reencarnación de Beethoven

Johannes+Brahms
Autor: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

Beethoven murió en 1827 y reencarnó en Brahms en 1833. Muchos musicólogos coinciden con esta idea debido a la evidente continuidad que el gran romántico ofrece a las revolucionarias doctrinas de Beethoven; y aunque la música de Brahms dista mucho de ser una copia de la de Beethoven encontramos ejemplos en los que la inspiración en sus obras son incuestionables. Este texto intenta ejemplificar esta idea comparando dos movimientos de dos obras que, personalmente, encuentro aptas para respaldar esta teoría.

Quiero empezar por decir que, a pesar de todas las similitudes que voy a mencionar, la pieza de Brahms no es una copia de la de Beethoven, pues, como gran compositor, encuentra inspiración para crear algo nuevo con elementos ya establecidos.

Las dos obras de las que vamos a hablar son el concierto para piano No. 3 Op. 37 en do menor de Beethoven y el concierto para piano No. 1 Op. 15 en re menor de Brahms.  Específicamente voy a hablar de los terceros movimientos y, como ya es costumbre, me apoyaré de youtube.com para hacerlo. Al final de este texto pondré los videos de ambas piezas y haré referencia a ellas.

I. Estructura

Ambos terceros movimientos están en forma de Rondó, es decir, siguen una estructura cíclica en el que el tema principal es recurrente. Esto no es nuevo, ni siquiera es idea de Beethoven, pero la forma en que Brahms lo hace sugiere que estaba pensando en él. En el primer video pueden observar los minutos 28:50, 31:13, y 34:51 para escuchar este tema. En el concierto de Brahms el primer tema se presenta en el minuto 42:11, 45:24, 48:50 y 49:22. Ahora bien, como ya mencioné, la idea del Rondó no es nueva, pero en ambas piezas empieza el solista (minuto 28:50 en Beethoven y minuto 42:11 en Brahms), ambas manos izquierdas en el tema principal son melodías secundarias (en vez de solo un acompañamiento) y ambos temas son contestados por la orquesta mientras el solista acompaña inmediatamente después de su primera aparición.

II. Similitudes tonales

Aunque ambos conciertos están en tonalidades diferentes, los dos movimientos coinciden en el modo en que manejan sus regiones armónicas. Un ejemplo de esto es que ambos empiezan con el primer tema en una tonalidad menor (color triste), el segundo tema es mayor (minuto 30:11 en Beethoven y minuto 43:38 en Brahms) y la sección C vuelve a estar en una tonalidad mayor (minuto 32:38 Beethoven y minuto 46:11 Brahms). Esta última sección no solo coincide por estar en una tonalidad mayor, sino que el carácter lírico del clarinete en el concierto de Beethoven y las cuerdas en Brahms muestran claramente la similitud entre ambas piezas una vez más.

III. Contrapunto (el arte de combinar dos o mas melodías)

Con la muerte de Bach la tradición del contrapunto barroco entra en un período de receso. Son contadas las veces en las que un compositor clásico hace referencia a esta técnica polifónica, por lo menos de manera obvia. Una de las revolucionarias ideas de Beethoven que abren la puerta al romanticismo es la resucitación de los elementos antiguos como el contrapunto barroco. Esta idea puede ser escuchada en algunas fugas que Beethoven usa en sus sonatas para piano, sus sinfonías o su concierto para piano no. 3 (minuto 33:35). Lo interesante de Beethoven en este concierto es que la fuga aparece en la orquesta como parte de un desarrollo del movimiento. Esta idea es claramente adoptada por Brahms en el minuto 47:33. Además de esto, recordemos que el primer tema en ambas piezas es polifónica, pues la mano izquierda es una melodía secundaria. La gran influencia de Beethoven en el romanticismo se sustenta con ejemplos como este, en el que el contrapunto es parte del estilo nuevamente. Algunos compositores románticos que vuelven a usar esta técnica son Robert Schumann, Franz Liszt o Piotr I. Tchaikovsky.

IV. Tercera de picardía

Es ya una tradición desde tiempos renacentistas el terminar una obra en una tonalidad menor  con un acorde mayor. Este cambio de nota se llama tercera de picardía, pues es dar un color distinto al último acorde (casi como si fuera una broma). Esta idea naturalmente fue explorada por Bach e inspiró a muchos compositores a hacer lo mismo, pero con el paso del tiempo no solo se hizo con el último acorde sino con una sección entera o incluso un movimiento completo. Algunos ejemplos de esto son los finales del concierto para piano No. 20 de Mozart, la quinta y novena sinfonías de Beethoven y, por supuesto, los dos conciertos de los que estamos hablando. En mi opinión, Brahms pudo haber hecho esto sin recordarnos a Beethoven, pero dadas las similitudes de las que ya hemos hablado pienso que no es casualidad que terminen con la misma idea. Esto puede ser comparado desde el minuto 37:16 del concierto de Beethoven y desde el minuto 52:07 del concierto de Brahms, aunque se aprecia mejor el cambio desde el 53:10.

Podríamos hacer una tesis comparando ambas piezas, pero creo que estos elementos son suficientes para mostrar su evidente parecido. Solo me queda preguntar, queridos lectores, ¿ustedes qué opinan? Como última recomendación los invito a escuchar de corrido ambos movimientos, pues, después de analizar con tanto detenimiento estos parecidos, si no escuchamos el movimiento completo podemos perder la esencia de las obras.

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