Un jefe admirable

follow

Por: Regina Oviedo

Twitter: @oh_regina

 

Todos los que hemos trabajado en alguna empresa o en cualquier tipo de institución sabemos la importancia y la influencia que tienen los jefes en sus subordinados. No sólo son los que nos dan indicaciones sobre lo que debemos hacer y ante quienes nos tenemos que reportar, sino que también son nuestra imagen de experiencia y autoridad.

En la pasada junta de integración de Eudoxa contamos con la asistencia de Maite Ramos, quien amablemente compartió con nosotros sus experiencias personales en el campo laboral. Fue realmente enriquecedor escucharla, en especial por una idea que dijo esa noche y que me gustaría rescatar en este post. Ella planteó que, como empleado, no sólo es importante que te guste tu trabajo para poder realizarlo lo mejor posible, sino que, además, es muy importante el concepto en el que tienes a tu jefe, pues de tu relación con él depende en gran medida el esfuerzo y sentido que pones en lo que haces todos los días.

Maite nos explicó que la mejor situación de aprendizaje para un empleado se da cuando éste siente un cierto tipo de admiración por su superior. “Yo no podría trabajar con alguien a quien yo no admirara ni podría estar en un trabajo en el que no sintiera que estoy aprendiendo algo”, nos dijo.

En esta vida nos podemos encontrar de todo, ya sea para bien o para mal. Cuando el jefe resulta ser una persona incompetente quedan dos opciones para el empleado: o se limita a soportar la situación y a obedecer instrucciones sin interesarse a mayor profundidad por su trabajo, o se va a otro lugar a la primera oportunidad. Ninguna de las dos relaciones es benéfica para nadie, porque el empleado no crece profesionalmente ni saca provecho más allá del sueldo que cobra, y el jefe no explota la capacidad de sus subordinados ni logra mantener su lealtad.

Ahora, supongamos que el jefe es completamente capaz y competente para el puesto que tiene, pero resulta que sus empleados no están de acuerdo con él porque es deshonesto, o le temen porque se comporta de un modo demasiado duro e inflexible o incluso porque mantiene a sus subordinados bajo una especie de régimen del terror. Tristemente este tipo de situaciones son mucho más comunes de lo que podemos imaginar, pues hay jefes que fomentan el miedo en los empleados porque, según palabras que ya he escuchado personalmente, “así dan mejores resultados”.

La realidad es que un empleado que vive presionado y con miedo, no dura mucho. Para poder ser realmente productivos a largo plazo se necesitan condiciones favorables de trabajo, lo que implica un buen ambiente laboral en el que se respete al empleado y se le dé su lugar, exigiendo lo que se le tenga que exigir, pero de una forma justa y digna.

Por otro lado, si el empleado es una persona honesta y que busca hacer las cosas de la mejor manera posible, se verá en una encrucijada al encontrarse con un jefe que haga las cosas de forma errónea o “chueca”: tendrá la opción de luchar a contracorriente y no dejarse llevar por las influencias del jefe, lo cual lo llevará a sufrir críticas y fricciones constantes, o simplemente dejará de trabajar con él. En cualquiera de los dos escenarios, se perderá el respeto hacia el jefe, porque no se está de acuerdo con su forma de pensar y actuar y no se le considera digno de imitación.

Otro gran error es despreciar al empleado o faltarle al respeto. Suena muy obvio, pero es común toparse con supuestos líderes que piensan mal de su gente y la consideran inferior o desconfiable. Comúnmente se escuchan expresiones como “es que mis empleados son unos ratas”, o “a esta gente no se le puede dar la mano porque te toma el pie”, y cosas similares. Esta actitud no fomenta el orden ni la disciplina, sino que lleva a tener una imagen de tirano del jefe y no la imagen de líder que inspira a seguir adelante.

Como último panorama pongamos a un jefe que se preocupa por sus empleados, cuya capacidad justifica su puesto, que hace las cosas de forma honesta y que, si se equivoca, como el ser humano que es, logra aún así sacar adelante los proyectos. Este tipo de jefes sí existen, lo puedo afirmar, y son los mejores que te puedes encontrar. Están lejos de ser perfectos, pero son personas que te inspiran a seguir adelante porque te contagian su entusiasmo, buscan enseñarte, se ganan tu respeto y quieren darte una buena formación. Son jefes que muestran que las cosas no son fáciles, pero sí posibles con el trabajo y esfuerzo adecuados. Ellos son los jefes que uno, como empleado, llega realmente a admirar.

Si han tenido la suerte de encontrar un jefe así ya habrán notado que su productividad y calidad aumenta día con día porque el hecho de admirarlo y saberlo una persona trabajadora y exitosa te ayuda a exigirte a ti mucho más. Aprendes de tu jefe muchas cosas, te ayuda a tener un crecimiento evidente, te respeta y lo respetas. Se dan resultados laborales mucho mejores y hay una mejor relación jefe-empleado.

Si no han tenido la suerte de encontrar un jefe así, búsquenlo. No se conformen con la incompetencia o la mediocridad, pues, como bien nos dijo Maite, no sirve de nada encontrar un trabajo en el que solamente se gane dinero: hay que buscar un trabajo en el que también podamos ganar experiencias y aprendizajes valiosos, para que, cuando lleguemos a ser superiores de alguien más, sepamos hacer las cosas bien y podamos ser admirados un día del mismo modo que nosotros admiramos a los que nos enseñaron.

Un comentario en “Un jefe admirable

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s