Afrontar lo infinito: Un ejercicio creativo

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Por: Elizabeth G. Frías
Twitter: @elinauta

“Las listas son el origen de la cultura. Son parte de la historia de la literatura y el arte. ¿Qué busca la cultura? Hacer comprensible lo infinito. También busca crear orden —no siempre, pero a menudo—. ¿Y cómo afrontamos lo infinito, como seres humanos? ¿Cómo intentamos comprender lo infinito? Mediante listas, mediante catálogos, mediante colecciones en museos y mediante enciclopedias y diccionarios.” —Umberto Eco

Desde que leí por primera vez esta cita de Umberto Eco, su idea me pareció muy acertada. Hacer comprensible lo infinito. Quizá alguien más comparta el vértigo que siento a veces al pensar en la cantidad de proyectos creativos, investigaciones, experimentos, nuevos métodos, recursos y herramientas interesantes que están a mi alcance y que quisiera conocer y aprovechar. Lo mismo sucede con los libros por leer, temas por estudiar e incluso lugares por visitar. El ritmo vertiginoso del internet sólo empeora el vértigo. Lo quiero todo, lo más pronto posible.

Tal vez sea por ello que uno de los formatos más atractivos para presentar y curar información en internet sean las listas. Desde los quince mejores libros publicados en el año hasta los diez videos clave que —según YouTube— definieron el Zeitgeist de 2012, las listas son casi el equivalente de un calmante o de una píldora contra la ansiedad cultural. De pronto ese flujo cuasi infinito de recursos se reduce a diez, quince o veinte fragmentos felizmente ordenados de acuerdo a algún criterio (ojalá confiable).

Más aún: estoy segura de que no sólo para los lectores la lista se vuelve un refugio frente a lo inagotable, sino que para el escritor mismo (o curador, o editor, o como prefieran llamarle) hacer la lista es un ejercicio que depura y clarifica sus intereses.

Dicho de otro modo, hacer listas y colecciones es un ejercicio básico del pensamiento crítico y creativo. Primero, requiere definir una categoría. En los primeros intentos, seguramente optaremos por una categoría amplia. Por ejemplo, si buscamos hacer listas o colecciones de frutas, las agruparemos por colores o por tamaños. Incluso en su nivel más simple, la actividad requiere reconocer patrones en los objetos por clasificar. El nombre que asignamos a cada categoría es ya una definición primitiva de esos objetos, una definición primaria y directa, ligada a la experiencia. Por eso otro de los aspectos que Umberto Eco resalta de las listas es que nos permiten cuestionar las definiciones esenciales, que son las utilizadas por la ciencia y la filosofía.

Si a las categorías así formadas les agregamos subcategorías o si decidimos iniciar de nuevo y buscar nuevas categorías generales, el ejercicio puede convertirse en una auténtica investigación. Se trata no sólo de categorizar, sino de recategorizar y subcategorizar hasta explorar los pormenores de los objetos con los que tratamos, conocer sus características menos evidentes, encontrar sus similitudes ocultas e incluso sus potencialidades. Por ejemplo, podríamos terminar clasificando las frutas por su nivel energético, por los matices de sus cáscaras, por las propiedades de su jugo, por lo penetrante de su olor o por sus referencias culturales.

Desde sus formas más básicas —pienso en niños con cajones enteros llenos de piedras o de insectos, o esas fotos de Instagram con objetos cotdidianos perfectamente acomodados en un escritorio, o álbumes de Pinterest con nombres tan extraños como Estética apocalíptica, Geometría interior o Esculturas involuntarias— hasta la más complejas —Linneo comenzó su revolucionario método de clasificación separando a las plantas por el número de estambres y pistilos—, categorizar y recategorizar siempre será un camino posible para el descubrimiento.

liz-arrobaeudoxa

2 comentarios en “Afrontar lo infinito: Un ejercicio creativo

  1. Jaja, por supuesto, tienes todo un repertorio de remedios contra la ansiedad cultural. Creo que hasta quiero hacer algunas de esas.
    Acabo de buscar lo de Neruda y resulta que tenía 7 mil caracoles. Ahora lo quiero más.
    Un abrazo, Pedro.

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  2. Supongo valen para este fin mi lista de films que he visto y puntuado, la otra que cuenta la cantidad de libros leídos, mi lista de países visitados, de estados de la República, la nueva de páginas leídas por día y finalmente la de las cosas que me gustaría hacer… Es mención necesaria citar a uno de los grandes coleccionistas famosos: Pablo Neruda que con sus colecciones raras lleno sus casas y bodegas de universidades, allí quedaron las huellas de sus miradas y su obsesión por mirar su camino andado.

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