Ni mucho ni poco, sólo lo necesario

Por Ana Belén Díaz E.

Twitter: @anabee2

Al igual que en todo, encontrar el punto medio en los recursos materiales que necesita el trabajador es una habilidad que debe desarrollar el empresario.

Cuando no satisfacemos las necesidades del empleado respecto a los recursos que requiere para hacer su labor, le negamos la posibilidad de hacer su trabajo de manera adecuada, disminuyendo su productividad. Aunque tratemos de motivar al empleado para que cumpla sus tareas con menos recursos de los que realmente necesita, llegará un momento en el que por más iniciativa y creatividad que utilice éste se topará con la imposibilidad de ser más eficiente.

En este caso podemos poner de ejemplo a algunos bancos en donde el ejecutivo trata de atender de la mejor manera a su cliente, pero cuando tiene que sacar copias de algún documento se encuentra ante la necesidad de desplazarse a otra área de la sucursal para ir a la copiadora, que comparte con todos los ejecutivos. Esto lo obliga a perder tiempo, lo que se traduce en un servicio menos eficiente.

El directivo debe de decidir que es más importante para su empresa: dar un mejor servicio o tener un poco menos de control en el gasto de las copiadoras.

Por otro lado podemos caer en el exceso de dar al trabajador todos los materiales que podamos conseguir, pensando que mientras más le demos mejor va a hacer su trabajo. Pero para realizar un trabajo eficiente el empleado no necesita tener una gran cantidad de recursos, sino los recursos adecuados para la labor que realiza. En pocas palabras, aunque proveas con muchas escobas a un barrendero no vas a lograr que barra mejor. Debes de satisfacer a cada puesto de trabajo con las herramientas y materiales que le permitan hacer mejor su trabajo, ni menos, ni más.

Para lograr ese equilibrio cada directivo debe de tener una comunicación efectiva con su personal operativo para que éste se sienta con la confianza de mencionar sus necesidades en cuanto a materiales, herramientas o materia prima para poder realizar mejor su labor; y a partir de esto plantear un programa de mejora y abastecimiento que asegure que nuestros bienes sea suficientes, evite que se hagan obsoletos o inservibles y al mismo tiempo estén registrados en un control de lo que cada empleado necesita para evitar así dar de más y poder disminuir los desperdicios.

Como ya hemos mencionado en post anteriores, ninguna empresa tiene recursos ilimitados. Por lo tanto hay que pensar muy bien cómo vamos a ocupar esos recursos para dotar a nuestro personal con las herramientas necesarias para que pueda realizar su trabajo, pero al tiempo que le damos lo suficiente debemos motivarlo para que le saque el mayor provecho a lo que tiene, creando en la empresa una cultura de máximo aprovechamiento de los recursos. Esto a la larga se traducirá en riqueza para adquirir nuevos recursos que ayudarán a comprar nuevos materiales, generando así un ciclo de mejora continua y sin desperdicios.

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