Obras tempranas de Mozart

Por: Santiago Piñeirúa

Twitter: @spineiruaz

 

Todo el mundo sabe que Wolfgang Amadeus Mozart fue un genio y que las obras tempranas del gran austriaco son un reflejo de su verdadera identidad como niño prodigio. Sin embargo, me gustaría echar un vistazo a algunas de estas piezas para tener una idea clara de cómo fue realmente fue Mozart en su infancia y luchar un poco contra la creencia de que fue un genio por generación espontánea.

Quiero empezar por decir que existen elementos suficientes para identificar a Mozart como un genio verdadero, digno de catalogarse entre las mentes más brillantes de toda la historia, y como niño prodigio también. Después de tantos estudios de su música y sus influencias, no hay lugar para la duda. Pero a través de la historia han surgido muchos mitos, algunos de ellos hasta dan risa; por ejemplo, hay quienes afirman que Mozart nació sabiendo tocar y componer, o que a los cinco años ya había escrito diez sinfonías, o que nadie le enseñó a componer como él sabía hacerlo. Todo esto es falso.

El pequeño Wolfgang, como todos, pasó por un proceso de aprendizaje, experimentación y trabajo duro. De hecho una prueba de esto es el concierto para piano no. 1 compuesto en 1767, cuando Mozart tenía 11 años de edad. Esta obra es lo suficientemente brillante como para determinar su gran talento. Sin embargo, no toda la música es de él. El primer movimiento de esta obra es una orquestación de una sonata para piano con acompañamiento de violín del compositor Hermann Friedrich Raupach, publicada en París en 1756 y probablemente utilizada por Leopoldo Mozart para enseñar el arte de la composición a su hijo. Es la manera en la que mejora y supera la versión de Raupach la que habla de la capacidad del joven Mozart de tratar la música con imaginación y riqueza rítmica y armónica.

El tema de esta obra, que es de Raupach, aparece al principio del movimiento. A la entrada del piano (00:50) podemos apreciar la originalidad de Mozart para tratar el mismo tema, variándolo de una manera virtuosa y enérgica para dar lugar al solista.

Escuchemos:

 

 

Leopoldo Mozart no consideraba estas obras (sus primeros conciertos para piano) como originales de su hijo, pues no eran más que orquestaciones de otras obras, pero aunque hayan sido ejercicios para el pequeño compositor, son prueba ineludible del futuro que le esperaba. Algunos de los compositores en los que basó estos conciertos son Johann Schobert, Carl Philipp Emmanuel Bach y Leontzi Honauer.

Otras obras de gran interés son sus primeras sinfonías. Su primera sinfonía (KV. 16) fue escrita en 1764, cuando Mozart tenía 8 años. La influencia de los hijos de Bach y de su padre no quitan mérito a la genialidad de esta obra.

Escuchemos un poco de ésta:

 

 

Lo realmente genial de sus primeras sinfonías es que cuando Mozart tenía 9 años de edad ya había escrito cuatro, y la evolución es muy notoria, pues en su cuarta sinfonía (KV. 19) la estructura temática y armónica es perfectamente entendida por el compositor, haciendo de esta pieza una auténtica obra de arte. Esta música es original de Mozart, no son orquestaciones de otras obras. La obra ya tiene una estructura clásica estándar en tres movimientos (rápido, lento, rápido).

Escuchémosla:

 

 

Otra gran muestra de su gran potencial sinfónico a temprana edad fue la quinta sinfonía (KV. 22) en si bemol mayor, escrita también en 1765. Esta obra es también estructurada en tres movimientos rápido-lento-rápido y anticipa temas que después utilizaría en un género que le valdría su mayor aportación a la historia: la ópera (en este caso es inevitable pensar en las bodas de Fígaro, que escribió en 1786). Como dato interesante, Mozart tenía también nueve años de edad y estaba muy enfermo cuando escribió esta sinfonía. Es muy probable que la haya escrito mientras estaba en cama. Mozart destaca su originalidad sinfónica dando protagonismo a los cornos en esta sinfonía.

Escuchemos:

 

 

Por último, quiero compartir una obra que caracteriza al genio musical desde pequeño como un compositor de óperas. Me refiero al singspiel (ópera cómica alemana) “Bastián y Bastiana”, compuesta en 1768, cuando Mozart tenía 12 años de edad. La obra está escrita en un solo acto con un argumento popular de amor entre dos pastores. Claramente se nota la habilidad para la escritura vocal de Mozart en esta obra y anticipa la grandeza de sus óperas venideras.

Escuchemos:

 

 

Hay muchas otras obras que podrían entrar en este texto, pero que lo volverían interminable. Creo que, por lo menos, podemos darnos una idea de por qué Mozart fue un niño prodigio y, más importante aún, queridos lectores, un genio; al tiempo que evitamos los mitos que a su alrededor se formaron.

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