Convertir ausencia en presencia

“Si el modo automático del cerebro es la inconsciencia, el ‘stand by’, la verdadera educación y libertad del pensamiento consisten en entender que esa pretendida ausencia es en realidad la más esencial presencia.”

Por Elizabeth G. Frías
Twitter: @elinauta

1. Tomo de un discurso de David Foster Wallace esta historia que me intriga: “Dos peces jóvenes se encuentran con un pez más viejo que nada en dirección contraria. El viejo los saluda y les dice: «Buenos días, chicos. ¿Qué tal el agua?» Y los dos peces jóvenes siguen nadando por un rato, hasta que uno de ellos mira al otro y dice: «¿Qué diablos es el agua?»”

2. El agua, para David Foster Wallace, tiene que ver con esa parte turbia de todos los días, la parte cansada, extenuante, rutinaria; esa parte en la que el mundo —y sus millones de habitantes— se empeña en mostrarnos, de mala manera, que no somos el centro del universo, aunque queramos creerlo. «La vida no se trata sólo de ti» dice la fila interminable en el banco, los claxonazos de los americanistas en la madrugada, el tráfico, las ocho horas de oficina, la dificultad de lidiar con las voluntades de otros.

3. Agua turbia. Como algo indeseable, queremos deshacernos de esas situaciones o, cuando menos, ignorarlas. Fingir que no existen. Poner el cerebro en modo ‘stand by’ para soportarlas y, una vez que hayan terminado, volver a poner atención a la vida. Fingimos que son ausencia.

4. David Foster Wallace instiga a hacer lo contrario. Si el modo automático del cerebro es la inconsciencia, el ‘stand by’, la verdadera educación y libertad del pensamiento consisten en entender que esa pretendida ausencia es en realidad la más esencial presencia.

5. “No hay algo así como un espacio vacío o un tiempo vacío. Siempre hay algo que ver, algo que escuchar”, dijo John Cage. Con la suficiente atención, ese aparente vacío se descubre repleto de cosas interesantes. Como el auditorio que escucha el silencio durante cuatro minutos con treinta y tres segundos y se ve obligado a agudizar su atención, a concentrarse en los sonidos de su entorno y de su cuerpo.

6. Cuando un brazo o una pierna se amputan, muchas veces queda el síndrome del ‘miembro fantasma’. Se puede sentir el peso del reloj en la mano amputada, se puede sentir placer y dolor. O simple presencia. Lo que descubre esta paradoja es que el cuerpo no es un conjunto de fragmentos o de piezas individuales que puedan separarse y seguir funcionando, sino un sistema, una unidad, un organismo.

7. En su búsqueda del silencio, Cage llegó a la imposibilidad del silencio. Cuando visitó una cámara anecóica en Harvard (una cámara aislada y diseñada para absorber todas las ondas acústicas), Cage escuchó dos sonidos, uno alto y uno bajo. El ingeniero le explicó que el alto era su sistema nervioso y el bajo su sangre en circulación. En su búsqueda de la ausencia, Cage halló presencia.

8. Con la idea de prestar atención al agua, David Foster Wallace propone vivir una vida compasiva. No sólo entender a las personas que obstaculizan nuestra felicidad instantánea —con su ineptitud o sus quejas o sus deseos—, sino ser capaz de preocuparse verdaderamente por ellos y hacer sacrificios por ellos. Sacrificios mínimos y diarios, como sonreírle a un cajero gruñón o no enfurecerse con el conductor que se atraviesa frente a nuestro auto.

9. Prestar atención al agua es recordar eso que nos conecta a unos con otros. Es estar consciente, despierto, atento a la vida. “To pay attention is our endless and proper work.” —Mary Oliver

10. Prestar atención a la ausencia la convierte en presencia. Prestar atención a la ausencia cotidiana, al agua turbia, descubre que somos parte de todo lo que arrastra esa agua y que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y espacio.

11. “The really important kind of freedom involves attention and awareness and discipline, and being able to truly care about other people and to sacrifice for them over and over in myriad petty, unsexy ways everyday. That is real freedom. That is being educated, and understanding how to think. The alternative is unconsciousness, the default setting, the rat race, the constant gnawing sense of having had, and lost, some infinite thing.” —David Foster Wallace

12. ‘Happy new ears’, dijo Cage. No puedo evitar pensar que la sonrisa que luce en tantas fotografías tiene algo que ver con esa capacidad de escuchar la ausencia. (Tal vez no hay suficientes fundamentos para decirlo. No importa.)

13. Atención a la ausencia hoy. No es sólo un albañil obsceno más que quisiera borrar de mi memoria o una masa de personas que no me dejan adelantarlos o un conductor que ha decidido ignorar el paso peatonal. Es el agua. Y ahí seguirá, ocupando la mayor parte de mis días. Es el agua, la red, la urdimbre que conecta a todos los que estamos en la misma búsqueda y en la misma incertidumbre. La atención a la ausencia la convierte en presencia. En humanidad, en compasión, en compañía. Esto es el agua. Y quizá, así, un día pueda sonreír como Cage.

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