Suicidio laboral

“No podemos pensar que las condiciones del trabajo, sea éste el que sea, son irrelevantes.”

Por Chloe Nava

Twitter: @MmeRoubaud

Aunque parece que nadie aún ha adoptado oficialmente esta terminología, la idea de que el trabajo puede elevar los niveles de ansiedad hasta el punto de llevar al suicidio es bastante común. La cuestión está en determinar en cada caso si el trabajo de la persona es la única causa o causa suficiente para explicar el suicidio de una persona.

Entre los casos más sonados están los suicidios de France Telecom. Entre el 2008 y el 2009, treinta y cinco de sus empleados dieron fin a su vida. La empresa se convirtió en un foco de alerta mundial sobre esta clase de situaciones. De pronto el ambiente laboral era algo que debía cuidarse, no sólo porque afectaba la productividad, sino porque podía llevar a los trabajadores a la muerte.

En Japón se había escuchado que los suicidios por motivos laborales eran comunes, pero no se había prestado especial atención a ese motivo en particular. Pero el asunto es grave: estas personas tenían familias, dejaron tras de sí seres queridos que dependían de ellos.

La práctica de crear un buen ambiente de trabajo no es un asunto que deba adoptarse por tendencia. Pasamos muchas horas con la gente del trabajo, se vuelven parte de nuestra vida, incluso nuestros sueños están invadidos con su presencia. La vida en casa ya no se encuentra tan separada del mundo laboral: éste puede definir la ciudad en la que vivimos, el tiempo que pasamos en el tránsito, la cantidad de horas que estamos parados o sentados e incluso llega a definir nuestros hábitos.

Esto quizá siempre ha sido así, pero la presión por mantenerse empleado y el hecho de que cada vez más parejas deban trabajar para poder mantener su hogar a flote es algo reciente. No podemos pensar que las condiciones del trabajo, sea éste el que sea, son irrelevantes. La salud integral de los miembros de cualquier institución es indispensable para que estos se desempeñen adecuadamente y puedan llevar a cabo sus actividades.

La presión constante y el ambiente fuertemente competitivo rara vez contribuyen a un crecimiento sostenible; somos seres humanos, tarde o temprano se notará nuestro malestar. Aunque los casos de suicidio laboral han sido poco escuchados en México e incluso en el continente americano, esto no significa que no debamos estar alertas.

Como ya dije, los suicidios de France Telecom abrieron los ojos de muchas personas, subrayando lo que al sentido común le parecería evidente. Siguiendo esta línea hay otras cosas que nos parecen evidentes, pero que demuestran que en realidad nada lo es. La catástrofe de Bangladesh, en donde cientos de personas trabajaban en terribles condiciones, es otro ejemplo, y sólo a raíz de un terrible accidente el mundo pudo volcar su atención a semejante acto de negligencia.

Tratamos con personas todos los días, el modo en el que interactuamos nos afecta y tiene repercusiones en los demás. Creamos redes relacionales sanas al cuidar el trato que tenemos con otros. Entonces, aunque el entorno laboral no es el único factor a considerar, la calidad de vida de las personas, en definitiva, también es alterada por éste.

Quizá sean las empresas más pequeñas las que deban poner el ejemplo a las más grandes sobre cómo trabajar en estos temas: cómo ser rentables sin por eso perjudicar los derechos fundamentales o la condiciones de vida de su gente.

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