Tres visiones para que un proyecto tenga éxito

“Política, futuro y ventas son los tres pilares que mueven los engranes de cualquier proyecto y lo impulsan a un éxito, no basado en la moda o la suerte, sino en la correcta ejecución.”

Por Juan José Díaz

Twitter: @zoonromanticon

La semana pasada tuvimos la suerte de recibir en Eudoxa a Arturo Juárez, Director de Mercadotecnia de ADO. Entre muchas de las cosas que nos compartió, hay una que quisiera traer hoy a nuestra atención.

Todos los proyectos, sean empresas trasnacionales o micro proyectos culturales, pueden —y deben— ser gestionados desde tres visiones para asegurar su éxito. Estas tres perspectivas son:

  1. Perspectiva comercial
  2. Perspectiva estratégica
  3. Perspectiva política

Perspectiva comercial

Se trata de la consideración de las ventas y los elementos ahí involucrados. Entender el factor comercial de un proyecto implica conocer el modelo según el cual se crea y entrega valor a nuestros consumidores, así como el modo en que se recoge una ganancia económica por dicha entrega.

Este modelo, entre otros elementos, debe arrojar luz sobre las preguntas: ¿quiénes se benefician de lo que ofrecemos?, ¿qué ofrecemos?, ¿cómo se los entregamos? 

Pensemos en una galería de arte contemporáneo. ¿Quiénes son sus clientes? ¿Quiénes se benefician de lo que ofrecen? Los dos grandes beneficiados son por un lado los artistas y por el otro los consumidores de arte. ¿Y de qué manera se benefician? Los artistas encuentran un lugar donde pueden exponer su producción y que, eventualmente, les permitirá comercializarla; y los consumidores de arte encuentran un lugar donde pueden disfrutar y comprar piezas de su interés y agrado.

Sin esta perspectiva los proyectos nunca pueden ser ni sustentables ni rentables. Ya no digamos grandes negocios.

Perspectiva estratégica

Contra lo que muchas veces podría pensarse, la perspectiva estratégica poco tiene que ver con la planeación del presente. No se trata de escribir grandes documentos ni largas disertaciones sobre cómo es que estamos organizados, ni de explicar por qué esa organización nos llevará a ser súper exitosos.

Se trata de la visión de futuro. La perspectiva estratégica resuelve la necesidad de proyectar hacia el mañana la perspectiva comercial. Lo que hoy entrega valor, queremos que lo siga haciendo por muchos, muchos años. Y para eso necesitamos desarrollar una visión que nos diga hacia dónde debemos dirigirnos.

Este “hacia dónde” o futuro de nuestro proyecto es indispensable para nuestro éxito. El futuro, como elemento, nos permite pasar de un esquema meramente transaccional —el cual se agota en el hecho mismo del intercambio de un bien por otro— a uno de largo plazo.

Esta perspectiva es la que da consistencia y armonía al proyecto, a pesar de los cambios. ¿Cuántas ideas conocemos que fracasan porque al primer cambio del entorno mutan inexplicablemente?

En el ejemplo de la galería de arte, la perspectiva de futuro debe ayudar a ver dónde estará y qué estará haciendo, digamos, en el 2020. Pensemos que la galería está enfocada al arte pictórico contemporáneo. Hoy, las piezas se exhiben en paredes blancas e instalaciones hechas ex profeso. ¿Cómo será una exposición dentro de siete años? ¿Cómo será el arte pictórico en el 2020? ¿La gente seguirá yendo a ver arte a galerías o querrá admirarlo en su dispositivo móvil (tableta, teléfono, reloj…)?

Responder éstas y otras preguntas permiten que el proyecto, desde el inicio, tenga claridad de su dirección y de su meta. Si la visión de la galería de nuestro ejemplo fuera “ser el espacio de admiración del arte pictórico contemporáneo más importante de Latinoamérica”, esta perspectiva le ayuda a decidir, por ejemplo, que no importa si en el 2020 todo el arte pictórico es digital, ella tiene que ser capaz de construir un espacio donde tal arte sea admirado.

Y entonces hoy, siete años antes, tendría sentido que la galería construyera una app o una tienda en línea. De lo contrario, todas estas iniciativas no son más que divertidas ocurrencias.

Perspectiva política

La última de las visiones necesarias para el éxito es la que nos pone en relación con los intereses de las personas involucradas y afectadas por nuestro proyecto.

Es necesario conocer cuáles son los factores políticos —públicos y privados— que pueden impulsar o frenar nuestras iniciativas. Sólo conociendo estos factores podemos ejecutar correctamente y construir nuestro proyecto.

Nuestra galería de arte está inmersa en un mundo lleno de relaciones personales e institucionales que le dan forma a su entorno. Las comunidades de artistas —pintores, en nuestro ejemplo—, los sindicatos, las instancias de gobierno con temas artísticos y culturales, son grupos de personas con los que la galería tiene que negociar condiciones y bases para poder operar. Pero no nada más.

Dentro de la misma galería hay grupúsculos que deben considerarse. Los intereses de los dueños, del patronato, de los patrocinadores, de los colaboradores, del curador, del dueño del local… Todos ellos tienen afinidades y aversiones que pueden impulsar o ralentizar la operación de la galería.

Digamos que el curador y el artista tienen interés en que la nueva exposición sea presentada sobre instalaciones de metal que saquen chispas y flamas. El dueño del local tiene interés en que su inmueble no sea multado por uso indebido de materiales pirotécnicos. El patrocinador principal es un productor de madera orgánica, por lo que preferiría que la instalación no sea de metal —pues es su principal competencia—. Y el gobierno local se resiste a la idea de un montaje con fuego, pues en la calle de atrás hay una gasolinera que, por más segura que sea, es un foco de peligro.

La perspectiva política nos permite ver que todas estas relaciones, aunque en conflicto, pueden encontrar una salida positiva donde todos los actores involucrados queden satisfechos.

¿Cuántas veces un proyecto se cae por falta de esta perspectiva? ¿Cuántas veces hemos escuchado que por culpa de tal o cual actor las cosas no se dieron y una buena idea se fue a la basura? Esta perspectiva rescata del tiradero todas esas buenas ideas y les ayuda a encontrar los cómos necesarios para alcanzar el mejor resultado posible.

Así, política, futuro y ventas son los tres pilares que mueven los engranes de cualquier proyecto y lo impulsan a un éxito, no basado en la moda o la suerte, sino en la correcta ejecución.

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