Entendiendo la justicia como equidad

“Establecer principios que sirvan de base para la construcción de una estructura justa es una tarea complicada. Pero partiendo del estado de igualdad que existe entre las personas por su simple capacidad racional, me parece que podemos incluir a todos los posibles miembros de la sociedad.”

Por Chloe Nava

Twitter: @mmeroubaud

La relación entre el gobierno, las instituciones y los distintos líderes tiene un peso importante en la sociedad. Su interacción define en gran parte el mundo en el que los ciudadanos se desarrollarán y en el que determinarán sus planes de vida.

Si prestamos atención a la estructura que forman estos tres elementos y buscamos una forma de delimitar sus acciones de modo que todos los miembros de dicha sociedad salgan beneficiados de esta interacción, podríamos llegar a un modelo equitativo de la justicia.

Esto es en cierto modo el proyecto que planteó el filósofo John Rawls, que sigo estudiando a la luz de las interpretaciones de sus alumnos y críticos. La idea es construir un sistema de justicia que garantice los mismos derechos y libertades básicos a todas las personas, y un acceso igual a la misma serie de oportunidades.

Si quisiéramos aplicar una idea de justicia de este estilo, en la estructura de nuestro país, tendríamos que considerar que México es un país democrático, con una economía liberal. Tendríamos que pensar en ideas y principios reguladores que no condicionen a ninguna de las partes a actuar de una forma u otra, buscaríamos principios que ayudaran a establecer la estructura de una sociedad justa. La adaptación de una concepción de justicia con influencia rawlsiana puede ayudarnos a construir una sociedad donde la voz de todos sus miembros tenga el mismo peso y valor por el simple hecho de tratarse de seres racionales.

Establecer principios que sirvan de base para la construcción de una estructura justa es una tarea complicada. Pero partiendo del estado de igualdad que existe entre las personas por su simple capacidad racional, me parece que podemos incluir a todos los posibles miembros de la sociedad. Para que haya justicia se debe dar el mismo valor a cada voz y considerar de qué manera estas voces pueden convivir dentro de una misma estructura y desarrollarse de acuerdo a sus ideales.

México es un país con muchas voces, tradiciones, ideas políticas, religiosas y filosóficas, así que los principios que se buscan deben permitir que se dé la pluralidad dentro de una misma nación. Así, a justicia buscaría la equidad entre las voces que constituyen la concepción que tiene un lugar de la política. Esta concepción política debe pensarse desde lo más abstracto de la sociedad: su estructura. Eso permite pensar en lo mejor para todas las partes, ya que todas poseen la misma voz.

Es esencial poner las bases para que se dé una relación sana entre el gobierno, las instituciones y la gente que construye al mundo a través de éstos. Nada le está garantizado a ningún miembro de la sociedad; ninguna idea o concepción política, religiosa o filosófica habría de tener más peso que otra simplemente porque la mayoría de la gente, o la gente con poder, la promueve. Por eso resulta importante establecer principios que, sin importar qué posición social se tenga, protejan los derechos y libertades básicos que nos permiten llevar a cabo nuestros proyectos.

La relación que establecen esos tres elementos construye el mundo en el que se desenvuelven los miembros de la sociedad. Los proyectos de vida de las personas, las oportunidades que tienen a su alcance y sus logros están bajo el marco de esta interacción. Esto se traduce en la forma en que se visualizan los miembros de una sociedad dentro de esta misma. Además, la capacidad de las personas de verse a sí mismas como miembros activos de una sociedad determina en gran medida su inclusión dentro de la misma.

Cuando un sector de la sociedad no consigue pensar en un plan de vida dentro de ésta, debemos preocuparnos. Los ejemplos sobran, los migrantes son sólo uno de esos grupos que no pueden imaginarse como miembros de la comunidad a la que supuestamente pertenecen, ni pueden de hecho integrarse en ella.

Es posible hacer de México una nación realmente incluyente, si partimos del principio de que todas las personas tienen el mismo valor. Para proteger a las minorías se necesita partir de la estructura misma de la sociedad, considerar la forma en que son contempladas por la Constitución, las instituciones y la gente que las construye. En el momento que alguno de sus derechos o libertades básicos se ve en peligro, es necesario reconsiderar la ley o práctica en cuestión.

Muchas veces pienso que la ayuda que se le brinda a las minorías o el enfoque mediático que éstas reciben no siempre lleva el mensaje adecuado. Rara vez dan a entender que se trata de grupos de personas en posiciones menos privilegiadas por el simple hecho de no tener la misma voz que cualquier otro individuo. Pienso que debemos buscar una forma de organizar a las sociedades de modo que todos sus miembros puedan desarrollarse de la forma que les parezca conveniente y dejen a los demás crecer como consideren que sea mejor. Todo esto sin condicionar sus decisiones, ni limitar sus opciones de vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s