Tan inasible como la patria

Carl Warner

“La pregunta por la patria me hace pensar también en el hogar, otra idea que corre el riesgo de diluirse en abstracciones o reducirse a objetos demasiado concretos, demasiado aterrizados. La patria no es el territorio; la casa no es el espacio físico en el que habitamos.”

Por: Elizabeth G. Frías
Twitter: @elinauta

“No amo mi Patria. Su fulgor abstracto / es inasible. / Pero (aunque suene mal) daría la vida / por diez lugares suyos, cierta gente, / puertos, bosques de pinos, fortalezas, / una ciudad deshecha, gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas / (y tres o cuatro ríos).” —José Emilio Pacheco

¿Será México tan inasible como para no poder amarlo? ¿No tiene mucho de inasible el resto de las cosas y personas que sí decimos amar? ¿Será que amamos ciertos rasgos, ciertos recuerdos, algunas palabras? ¿O una idea —siempre vaga, siempre hipotética— de las personas y las cosas que más queremos?

Es difícil responder. No lo haré. Pero la pregunta me hace pensar también en el hogar, otra idea que corre el riesgo de diluirse en abstracciones o reducirse a objetos demasiado concretos, demasiado aterrizados. La patria no es el territorio; la casa no es el espacio físico en el que habitamos.

Como mi sed en esta ocasión busca alternativas menos objetivas, busqué respuestas entre escritores. Mi favorita es de Marguerite Yourcenar: “El verdadero lugar de nacimiento es aquél donde por primera vez uno se ve a sí mismo con mirada inteligente. Mi primera patria han sido los libros.” Instaurar un hogar en torno a sí mismo mediante una mirada inquisitiva, curiosa, despierta. Instaurarlo todas las veces que sea necesario: tener múltiples y diversos lugares de nacimiento, algunos antiguos y otros recientes, todos ellos vivos y fértiles.

Además, si se trata de libros, tener al alcance la puerta de entrada a esos sitios, con su espacio y tiempo propios. En muchas ocasiones me ha parecido estar sentada a la orilla de un libro, a la orilla de una historia. El siguiente paso es, claro está, habitar ese libro y esa historia. No sé si se trata de salir o de entrar. Quizá sea, más bien, tejer, envolver, impregnar. Despacio, sin hacerlo evidente, permitir que la narración te rodee. No sé si los personajes, las palabras, las situaciones o simplemente el tono, el ambiente, las palabras. No en vano muchos escritores han dicho que su patria es el idioma, la lengua. Cambiar de idioma, para ellos, es algo parecido al exilio, inhóspito y extranjero.

Tal vez no sean siquiera las palabras, sino lo que permiten imaginar. Así, dice Gaston Bachelard: “Si tuviera que decir cuál es el más grande beneficio de una casa, diría: la casa alberga el soñar despierto, la casa protege al que sueña, la casa permite que sueñes en paz.” Y eso que protege y resguarda no es necesariamente un edificio. Puede ser un contexto, un conjunto de creencias, una narrativa, algo móvil. O un encuentro: para muchos, la casa y la patria tienen rostro y nombre, como lo dice Herman Hesse: “Uno nunca llega a casa, pero dondequiera que los caminos amistosos se intersectan, el mundo entero luce como un hogar durante algún tiempo.” Los amigos, quizá, se vuelven así la parte visible de eso que llamamos hogar.

Poco a poco, nos esforzamos por hacer evidente eso inasible y condensarlo en un sitio específico, de instaurar en la tierra ese contexto en el que no nos sentimos extranjeros. La patria y el hogar parecen un lugar mítico, algo que debe atraerse con alguna especie de conjuro —uno alcanzable, cotidiano. Un lugar —o mejor, un estado— de comunión, en el que se siente la correspondencia con lo que nos es cercano. Así me gustaría entender lo que dice William Carlos Williams: “Una casa es a veces vino. Es a veces más que una piel.” Parecido al vino que celebra y reúne, a ciertas narraciones, amistades, ideas, encuentros y ambientes: ¿será eso el hogar? Seguramente no es una definición menos inasible, pero sí más evocativa y, sobre todo, no tan irrevocable, más libre y elegida. ¿Será?

Un comentario en “Tan inasible como la patria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s