De cuando los elogios son insultos

“Si creemos que no somos listos y alguien nos dice que se asombra con nuestra inteligencia, ¿tomaremos eso como un cumplido, o como un insulto sarcástico?”

Por Natalie Despot

La mayoría de la gente siente mucho placer cuando se les dice lo bien que hacen las cosas o se resalta una de sus cualidades positivas. Ya lo decía Shakespeare, no hay nada tan común como el deseo de ser elogiado. Sin embargo, hay personas que se molestan o se muestran poco convencidas cuando se les ofrece un elogio. ¿De qué depende la respuesta y actitud que tenemos para recibir cumplidos?

Seguramente se han topado con una persona que cae repetidamente en los mismos errores debido a su pobre autovaloración. ¿Les ha pasado, por ejemplo, que un amigo constantemente entabla relaciones de pareja en donde resulta lastimado, abusado o engañado? Por más que llenemos de consejos y elogios a la misma, la resistencia a creernos es evidente. A veces parece que son “casos perdidos”. ¿Por qué sucede esto?

La receptividad a los elogios es un reflejo del estado actual de nuestra autoestima. Los elogios y cumplidos pueden hacer que las personas con baja autoestima se sientan incómodas al recibirlos, porque esos cumplidos chocan con su autopercepción y valoración, incluso podrían sentirse amenazados o en una situación indeseable en el sentido de que esos cumplidos para ellos se convierten en una especie de exigencia, una expectativa del otro difícil de cumplir.

Por la manera en que está organizado nuestro sistema cognitivo, buscamos activamente instancias que confirmen nuestras propias creencias y percepciones, tanto de nosotros mismos como del mundo. Es por este motivo que si creemos que tenemos un aspecto desagradable, escuchar elogios sobre lo atractivos que somos nos hará sentir incómodos, o sentiremos un rechazo a creerlo y aceptarlo de entrada. Si creemos que no somos listos y alguien nos dice que se asombra con nuestra inteligencia, ¿tomaremos eso como un cumplido, o como un insulto sarcástico?

Cuando alguien no está satisfecho consigo mismo siente malestar cuando le dan un elogio, ya que éste entra en conflicto con su sistema de creencias existente. Por este motivo, una persona con baja autoestima no es una persona cuyas creencias puedan ser tan fácilmente cambiadas.

Es importante aclarar de una vez que la correlación entre baja autoestima y la resistencia a los cumplidos no es una “ley”, es decir, que no todo aquel que recibe con incomodidad cumplidos, necesariamente tiene baja autoestima. También están en juego los componentes culturales e ideológicos. Por ejemplo, en algunas culturas no se ve muy bien elogiar a los niños porque se hacen engreídos, y la manera de hacerlos “fuertes” es motivándolos continuamente a dar más de sí.

Entonces, ¿qué podemos hacer por una persona que presente un insistente rechazo a los cumplidos? Si conoces a alguien así, trata de entender a qué se debe dicha resistencia. Vale la pena que le preguntes abiertamente por qué lo toma de mala manera y le compartas tu punto de vista sobre el asunto. El diálogo y la comprensión siempre son buenos ingredientes para evitar malentendidos, o para comunicar mejor nuestras buenas intenciones, y hacer sentir bien a la persona con la que dialogamos.

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