Cantar para uno mismo

de roma con amor

“Todos cantamos para nosotros mismos antes que para alguien más. Lo hacemos por lo que nos hace sentir sobre nosotros mismos, por lo que nos decimos de nosotros a nosotros a través de ese acto.”

Por Alberto De Legarreta

Twitter: @albertotensai

“Todas las cosas bellas comenzaron cantando. No olvides que tu madre, cantando te acunó”. – Está la puerta abierta, Facundo Cabral

Escuchando a los trovadores Alberto Cortéz y Facundo Cabral, por recomendación de una amiga, una frase del segundo me llamó la atención sobre las demás: “Algo raro debe tener en el corazón alguien que no tiene una alegría qué cantar”, decía el argentino.

Platicándolo con mi amiga, me dijo: “lo que cantas es lo que se queda. Lo que celebras, lo que fijas como importante y lo declaras y lo compartes.” Y me hizo pensar en cuánto disfruto yo mismo cantar, cantar sobre las cosas que creo, cantar para celebrar mi buen ánimo; también pensé en cuanto parece todo mundo disfrutar, no de su propia voz, sino del acto mismo de cantar.

¿Por qué disfrutamos todos del canto? ¿Y por qué está la canción tan fuertemente asociada a nuestra creencias y sentimientos?

En primer lugar, la canción es el único tipo de música que todos somos capaces de producir. Y parece ser que cantar es una actividad íntimamente relacionada con nuestras creencias más poderosas. Cantamos himnos a la patria, oraciones a nuestras divinidades, incluso porras a nuestros equipos favoritos. ¿Por qué?

J. R. R. Tolkien, aquel genio de la literatura de ficción que creara a la Tierra Media y toda su épica e historia, escribió que ésta nació por la canción de los Ainur, los ángeles creados al inicio de los tiempos por el Único, Ilúvatar:

“Entonces las voces de los Ainur, como de arpas y laúdes, pífanos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Ilúvatar en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Ilúvatar; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío.”

En toda la obra de Tolkien la canción tiene una importancia central y continua. El canto siempre está relacionado a acontecimientos relevantes, y comunica con lo divino. Es más, surge de lo divino. Ilúvatar, el dios único de la mitología tolkieniana, le muestra a sus ángeles lo que con sus voces crearon en el vacío, y les dice:

“iContemplad vuestra música! Este es vuestro canto y cada uno de vosotros encontrará en él, entre lo que os he propuesto, todas las cosas que en apariencia habéis inventado o añadido.”

Ilúvatar habla de apariencias porque él creó a los Ainur; todo lo que ellos saben y pueden crear provino en primer lugar del dios. Y concluye diciéndole a Melkor, un rebelde entre los Ainur, esto: “descubrirás los pensamientos secretos de tu propia mente y entenderás que son sólo una parte del todo y tributarios de su gloria.”

Independientemente de si creemos en un Dios creador o no, parece ser que podemos concluir, junto con Ilúvatar (o Tolkien), que cantar es un acto que crea y que revela lo que está dentro de nosotros.

El profesor estadounidense de canto John Lennon (no confundir con el famoso Beatle) diría algo similar a Tolkien: que el sonido producido en la canción es nuestra mente resonando a través del instrumento del cuerpo. Según Lennon, como pueden leer en este artículo suyo, cantar es algo que hacemos instintivamente todos los seres humanos para liberar nuestras emociones. Los niños y los bebés producen sonidos, quizá no tan ordenados, pero en definitiva musicales, para sí mismos.

Todos cantamos para nosotros mismos antes que para alguien más. Lo hacemos por lo que nos hace sentir sobre nosotros mismos, por lo que nos decimos de nosotros a nosotros a través de ese acto.

“When we sing to ourselves we are, in effect, communicating with the Inner-Self. It is an intrinsic means of truly pleasing and enjoying one’s Self. Singing is amplification of BodyMind emotional resonance. It satisfies the need for a unified psychosomatic release not possible by any other biological means. It may well be counter-productive to one’s well being not to sing.”

Y tiene mucho sentido. Cantar es algo que revela lo que está dentro de nosotros, y ¿qué hay dentro de nosotros sino creencias, sentimientos, emociones, incluso divinidad?

Suprimir el deseo de cantar por, digamos, pensar que no somos buenos haciéndolo, es suprimir una de nuestras maneras más efectivas de descubrir lo que somos. Es por eso que Cabral tiene razón: si no tienes algo que cantar, algo anda muy mal contigo. Es por eso, también, que Tolkien tiene razón: cuando cantas creas, revelas lo que está dentro de ti.

Y ustedes, estimados lectores, ¿qué es lo que sienten cuando cantan?

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