Desarrollando una visión caleidoscópica

“Tenemos que aprender a ver la totalidad de las cosas, aunque sea llevarle la corriente al pensamiento seccionante que impera en muchos ámbitos de estudio, porque sólo con un estudio complejo podremos evaluarla adecuadamente.”

Por Alberto De Legarreta

Twitter: @albertotensai

La labor de un comediante muchas veces es graciosa porque señala una parte de nuestras vidas que resulta absurda cuando se observa de cerca. En una de sus rutinas, Jerry Seinfeld, de quien soy un gran admirador, señala la aparentemente pequeña o nula diferencia que existe entre lo que nos parece “genial” (what is great) y lo que nos parece “pésimo” (what sucks).

 

Por supuesto, Seinfeld está jugando con los conceptos para hacer más graciosa su rutina, pero tiene mucha razón en señalar la radicalidad con la que elaboramos nuestros juicios sobre las cosas, e incluso sobre las personas, y la facilidad con la que podemos cambiar de opinión sobre si algo —¡o alguien!— es genial o apesta. Mucha gente tiene opiniones contrarias sobre una misma cosa, y a veces resultan convincentes ambos extremos. ¿Cómo los conciliamos? ¿Cómo puede ser algo genial y pésimo a la vez?

El pasado 29 de octubre asistí a la primera edición del “Banco de Líderes”, un evento para emprendedores organizado por la revista Líderes Mexicanos. Allí conocí a Ramón Muñoz, Presidente de la Comisión Nacional de Innovación de la Coparmex, quien nos habló de la complejidad de la era en la que vivimos, a la que aparentemente nadie atina a ponerle nombre, y comparó a varios gurús del management, la economía y la sociología que han intentado nombrarla con los ciegos de una antiquísima fábula indostana. En ella se les pide a los ciegos que examinen a un elefante y ninguno de ellos atina a adivinar qué es lo que está tocando, pues sólo siente una de las partes del gran animal y elabora su juicio a partir de ella —juzgándolo como soga, serpiente, pared o tronco—.

Creo que sucede lo mismo que con el caso del great & sucks. Si sólo ves una parte del asunto y elaboras un juicio a partir de ella, inevitablemente estarás cometiendo un error. Así, perfectamente podríamos entender algo —o a alguien— simultáneamente como malo y bueno, como deseable e indeseable, como necesario o innecesario.

La separación del todo, entonces, parece una complicación para su comprensión. Pero, ¿qué no estamos acostumbrados a separarlo todo, a etiquetarlo y meterlo en cajoncitos diferentes? Las etiquetas que le ponemos a las personas por sus estudios son un buen ejemplo de esto. ¡Cuántas veces, como parte de Eudoxa, no he escuchado cosas como “¿un gastrónomo estudiando filosofía?”, “¿un filósofo haciendo empresa?”, “¿un empresario interesado en el arte?”! Las personas, así como la realidad, son como elefantes en el cuento de los ciegos. Tratar de comprenderlas por sólo uno de sus aspectos es una invitación a elaborar un juicio equivocado.

También recientemente escuché una invitación similar de parte de Ambrosio Velasco, en el 2º Coloquio de divulgación de la filosofía, en la Universidad Panamericana. Velasco señaló que la filosofía —o cualquier otra ciencia— academicista, es decir, que se pasa de rigurosa, es excluyente: separa al elefante en sus partes y, así, se vuelve incapaz de comprenderlas. La gran pensadora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz —nos señaló Velasco— es buen ejemplo de lo contrario. Su filosofía es poesía, su literatura es pensamiento. En ellas integra alma y cuerpo, sentir y pensar, razón y corazón. Esos opuestos que no son opuestos son parte de una misma cosa, tan cercanos como sucks & great.

Ramón Muñoz nos compartió aquel día en el CCU Tlatelolco un nombre muy adecuado y bello para esta forma de pensar. Le llamó visión caleidoscópica, y nos invitó a desarrollarla para beneficiarnos del caos, de la complejidad. ¿Y cómo se hace eso? Fomentando la búsqueda de un conocimiento diverso, colaborativo, acumulativo, conectivo —yo diría vinculante—, novedoso, creativo, productivo y complejo. Es decir, trabajando en equipo, no conformándose con una sola perspectiva, desafiando los propios paradigmas de los que somos víctimas voluntarias.

Tenemos que aprender a ver la totalidad de las cosas, aunque sea llevarle la corriente al pensamiento seccionante que impera en muchos ámbitos de estudio, porque la verdad es que la realidad es compleja, y sólo con un estudio complejo podremos evaluarla adecuadamente.

3 comentarios en “Desarrollando una visión caleidoscópica

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