Lo mitológico del realismo

 

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“Habría que pensar, teniendo esto en cuenta, el lugar que ocupa el realismo dentro de la literatura y a qué grado su concepción de la realidad se acerca al mundo. Es decir, hasta qué grado critican un concepto o un objeto del mundo.”

Por Chloé Nava

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«Comme idéologie, le réalisme littéraire ne dépend absolument

pas de la langue parlée par l’écrivain. La langue est une forme, elle

ne saurait être réaliste ou irréaliste. Tout ce qu’elle peut être, c’est

mythique ou non, ou encore, comme dans Bouvard et Pécuchet, contre-mythique.»[1]

Roland Barthes, Mythologies

 

El realismo literario surgió como un movimiento opuesto al romanticismo. Pretendía describir a la sociedad en sus aspectos más terrenales, poner en evidencia los defectos y vicios del hombre. Honoré de Balzac fue uno de los primeros escritores en adoptar este estilo en La comedia humana y en Francia encontramos el trabajo de Flaubert, Zola y Stendhal, entre otros. La puesta en evidencia suele apoyarse en conceptos no del todo reales a pesar del nombre del movimiento. Es más común encontrarse ante una mitología [2] de la sociedad del siglo XIX que ante un discurso realista.

A través de su crítica estos autores pretenden desenmascarar las supuestas virtudes y principios éticos que rigen un nuevo orden social. Los nobles son desplazados por la opulencia y falta de educación burguesa, Francia entra en una era industrial que pretende igualar la de los ingleses y París es severamente remodelada. El libro del que quiero hablar hoy se ubica en un país lleno de cambios y es probablemente uno de los menos conocidos de este escritor: Bouvard et Pécuchet de Flaubert.

Bouvard y Pécuchet se hacen amigos al principio de la novela. Ambos tienen un trabajo estable y rutinario; son agentes puntuales y responsables. No salen a beber, no van detrás de las mujeres y juntos gozan realizar actividades culturales en la ciudad. Entre visitar museos e instruirse sobre las cosas que ven a lo largo del día, generan un sentimiento de superioridad ante sus compañeros de trabajo. El automatismo que regía su cotidiano empezó a desesperarlos, el conocimiento que obtenían los dejaba con una sed aún mayor por aprender.

Un buen día Bouvard heredó una gran fortuna que, sumada a los ahorros de su compañero, les permitió comprar una granja en el campo y empezar una vida digna de su curiosidad y de su cultura. Con los nuevos conocimientos de los libros que compraban, quisieron hacerse cargo de los cultivos y de la granja. Sin embargo los lugareños no estaban seguros de lo que los nuevos amos de esas tierras tenían en mente al buscar reformar las costumbres del campo. Los campesinos poseían la experiencia de años y generaciones, mientras que los citadinos pensaban que el simple conocimiento les serviría para cuidar su nuevo hogar.

Flaubert juega con el concepto de burguesía presentándonos a dos personajes que se oponen a la idea generalizada del burgués tantas veces dibujada por el realismo. Dentro de la historia misma critican este estrato social, inclinándose por hacerse de conocimiento y crear un mundo basado en el saber científico. Ignoran la experiencia que les ofrecen los campesinos ya que confían más en los escritos de los intelectuales y sabios. En este sentido se asoma una crítica al afán positivista de este movimiento literario, ya que para describir los personajes y las situaciones por las que pasan, los autores realistas se basan en descubrimientos como los de Darwin, Mendel y Marx, entre otros.

Los amigos no encuentran en el campo la paz que buscaban. Los autores de los libros que adquieren en torno a la agricultura y ganadería terminan por confundirlos, las teorías de unos y otros llegan a oponerse y la falta de comprensión de los temas no les deja ver el origen de sus errores. Sin embargo, esto no los detiene; al sentirse derrotados cambian de tema de investigación. El problema es que siempre se topan con las diferencias entre los pensadores y la incertidumbre que causa el saber cómo acercarse al objeto de estudio. Como burgueses intelectuales no saben qué hacer con la información que reciben y no tienen un criterio para evaluar la información que adquieren. 

Su confusión aumenta conforme avanzamos en la historia, cada objeto de estudio presenta el mismo problema, no existe una sola corriente de pensamiento entre los expertos, ni están de acuerdo en todos los puntos. La necesidad de descubrir una sola teoría los hace emprender expediciones y experimentos ridículos. Es exponiendo a los personajes de esta manera que Flaubert desmitifica el concepto tradicional del burgués. Son personas que gastan su dinero en actividades lujosas dentro de la ciudad: las visitas a los museos, teatros, adquisición de libros (junto con su servicio de entrega), inscripción a publicaciones científicas, excursiones a lo largo y ancho del país, importación de flores y semillas de frutas exóticas, en fin, la lista es larga.

El burgués no sabe más que el campesino ni es más apreciado por el hecho de tener dinero. Aprende a definirse dentro de la ciudad, pero fuera de ella no es nadie y puede hacer poco. Roland Barthes dijo que el mérito de Flaubert consistió en hacer del mito de la burguesía una historia contra mitológica, es decir, en revelar la forma del mito y entregar una idea de la burguesía. Dentro del discurso de los personajes está otro que exhibe el mito y la realidad. Las peculiaridades y los ridículos de estos amigos subrayan lo real dentro de la novela.

Muchas veces el realismo tiene más de mitológico de lo que quisiera. Flaubert pretende criticar a la sociedad y hace uso de un discurso marcado por una ideología determinada (se instruye científicamente antes de escribir cualquier novela): presenta un mensaje ante el lector. Por otro lado, eso mismo que usa para construir la primera mitología es usado para desenmascarar la forma: presenta el caso de Bouvard y Pécuchet. El discurso significativo de estos personajes se inserta en la crítica burguesa y exhibe la intensión del autor y la realidad del relato. Creando un relato contra mitológico.

Lo que queda es un concepto fragmentado de burguesía quizá más acercado a la realidad que el descrito por Zola o Balzac. La doble intensión de la obra de Flaubert deja al descubierto, hasta cierto punto, el mecanismo mitológico del realismo y eso es lo más interesante de esta novela y lo más iluminador que nos ofrece para acercarnos a este movimiento. Habría que pensar, teniendo esto en cuenta, el lugar que ocupa el realismo dentro de la literatura y a qué grado su concepción de la realidad se acerca al mundo. Es decir, hasta qué grado critican un concepto o un objeto del mundo.

 

[1] Como ideología, el realismo literario no depende en lo absoluto del lenguaje hablado por el escritor. El lenguaje es una forma no podría ser real o irreal. Todo lo que puede ser es mítico o no, o todavía como en Bouvard y Pécuchet contra mítico.

[2]« … c’est que le mythe est un système de communication, c’est un message. On voit par-là que le mythe ne saurait être un objet, un concept, ou une idée ; c’est un mode de signification, c’est une forme. » R. Barthes, Mythologies. “ …el mito es un sistema de comunicación, es un mensaje. En este sentido entendemos que el mito no podría ser un objeto, un concepto o una idea: es un modelo de significación, es una forma.”

 

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