Picasso y Schoenberg

Retrato de la madre del artista, por Pablo Picasso (15 años de edad). 1896
Retrato de la madre del artista, por Pablo Picasso (15 años de edad). 1896

“El artista siempre tiene etapas distintas en su obra. Generalmente asociamos esta idea con ir mejorando y perfeccionando la técnica. Sin embargo esta evolución no siempre está vinculada con el concepto de mejorar sólo en una dirección, sino de mutar hacia algo nuevo.”

 

Por Santiago Piñeirúa

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Decía Picasso (1881 – 1973) que le tomó años aprender a pintar como un niño, pues sus dotes como pintor lo llevaron a dominar sus trazos desde joven. Fue después de un largo proceso evolutivo que aprendió a ver y plasmar el mundo desde una perspectiva distinta, utilizando figuras más “deformes” para hacernos ver lo que regularmente no vemos, como un niño.

El artista siempre tiene etapas distintas en su obra. Generalmente asociamos esta idea con ir mejorando y perfeccionando la técnica. Sin embargo esta evolución no siempre está vinculada con el concepto de mejorar sólo en una dirección, sino de mutar hacia algo nuevo. En los compositores esto tiende a ser algo mucho más obvio que en otras artes. Si escuchamos al joven Beethoven notaremos que es algo completamente distinto del Beethoven veterano, por ejemplo.

Para ilustrar esto con mayor profundidad no se me ocurre mejor ejemplo que hablar alguien que ni siquiera parece tener el mismo estilo al principio que al final. Su música tardía no parece ser ni siquiera resultado de la evolución de su arte en sus años tempranos (aunque en realidad sí lo sea). Estoy hablando del compositor austriaco Arnold Schoenberg (1874 – 1951).

En alguna ocasión habíamos hablado del dodecafonismo en Schoenberg y la segunda escuela vienesa, formada por él y sus alumnos Alban Berg y Anton Webern. En ese texto hacíamos referencia al dodecafonismo y el atonalismo que se dio naturalmente después del romanticismo del siglo 19.

Aprovechando mis próximas presentaciones en las que haré cuatro canciones de Schoenberg para voz y piano, quisiera comparar estas obras con su repertorio más tardío. Pienso que esto ejemplificará de manera mucho más directa el cambio de estilo del que estoy hablando.

He aquí las cuatro canciones Op. 2 pertenecientes al ciclo Vier Lieder:

Aunque parezcan muy extrañas, las piezas son muy románticas y tonales; se parecen más a Gustav Mahler que a cualquier compositor del siglo XX.

Ahora escuchemos al Schoenberg atonal:

Esta obra se llama Pierrot Lunaire, Op. 21 y es un ciclo de canciones basadas en una selección de poemas franceses de Albert Giraud traducidos al alemán.

Si comparamos estas dos obras, claramente notaremos que se tratan de dos lenguajes completamente distintos, del mismo modo en que Picasso muestra dos caras de sus habilidades como pintor. Aquí está la prueba de que Schoenberg sí podía componer y no se trataba solamente de un compositor con la necesidad de escribir sonidos sin sentido. Picasso es víctima frecuente de este mal juicio, pero cuando observamos sus pinturas tempranas comprendemos que no se trata de falta de talento, sino de una evolución hacia otro lenguaje.

Realmente ni el lenguaje tardío de Picasso ni el de Schoenberg podían haber sido creados por niños, aunque esa haya sido la comparación que se hizo del pintor. Lo que pasa es que nosotros los ciegos y los sordos no comprendemos su innovadora forma de hacer arte.

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