Una violencia sexy y letal

lipstick

“Cuando estás preocupada por cómo te ves (cómo luce tu pelo, tu figura, tu vestimenta), dejas de enfocarte en qué tan bien estás avanzando en tus metas, en si estás haciendo bien o no tu trabajo, y esto sin duda repercutirá en tu desempeño.”

Por Natalie Despot

Twitter: @Natdespot

¿Por qué tenemos que ser bellas o sexys? ¿Por qué debemos borrar las arrugas que nacen con el tiempo? ¿Vale la pena vivir con miedo de ser nosotras mismas?

Pareciera que ser bella es un deber en la sociedad actual. Vayamos donde vayamos hay un bombardeo de mensajes que nos estimulan a comprar una serie de productos para el cuerpo presentados de tal manera que pueden convencer a muchos que el éxito está en nuestra apariencia.

Hoy en día, tanto hombres como mujeres son víctimas de una obsesión por la imagen corporal, sin embargo, las mujeres parecen tener mayor conflicto con esto, pues existe una tradición cultural que nos invita a valorar a la mujer por cómo se ve: mientras más bella, más valiosa. Por eso no es de extrañar que gran parte de la publicidad actual tienda a modificar y a sexualizar principalmente la imagen de la mujer.

Esta clase de prácticas y de creencias han generado la imposición de un estereotipo social y la objetivación del cuerpo femenino. Es una imposición encubierta de un cierto glamour que la vuelve aspiracional, pero en el fondo es muy violenta y repercute para mal en la mujer y en la concepción de sí misma. Para empezar, se le sexualiza y se le pone en una situación de subordinación: ella pasa a ser el objeto de los deseos del varón, su ser se define según lo que el hombre “quiere” o “necesita”. Por lo tanto, la mujer deja de considerar sus propias necesidades, deseos e incluso su propia imagen en tanto que cosas suyas, y empieza a considerarse siempre desde la mirada del “otro”. Este tema es tratado con excelencia por Simone de Beauvoir en su obra El segundo sexo.

Los resultados de esto no son triviales, pues ¿sabías que cuando se objetiva a la mujer hay una mayor probabilidad de que padezcan constantemente ansiedad o desprecio respecto a su físico y represión de sus propias emociones? Lamentablemente muchas mujeres gastamos energía emocional tratando de deshacernos de sentimientos que nos hacen sentir mal por cómo se evalúa nuestra imagen.

Entre algunos efectos de la objetivación de la mujer, cito los siguientes: depresión, contante monitoreo del cuerpo, problemas alimenticios, vergüenza por el cuerpo, baja autoestima, bajo poder político.

Enfocarte excesivamente en tu apariencia puede provocar que tú y las personas que te rodean te juzguen como menos competente, ya que terminarás sintiéndote menos segura de ti misma y bajará tu nivel de confianza. Cuando estás preocupada por cómo te ves (cómo luce tu pelo, tu figura, tu vestimenta), dejas de enfocarte en qué tan bien estás avanzando en tus metas, en si estás haciendo bien o no tu trabajo, y esto sin duda repercutirá en tu desempeño porque en lugar de emplear tu energía en crecer profesionalmente o en otra meta que tengas, la desgastas en cosas que no te ayudan a enfocarte y a crecer.

El problema de la objetivación afecta especialmente a las mujeres a medida que envejecen, pues si se consideran valiosas a partir de la sexualización de su propia imagen, al momento de avanzar en edad van perdiendo las cualidades que la sustentan y, por lo tanto, sienten que pierden su valor. Cuando una se da cuenta que está siendo objetivada negativamente, inmediatamente las dudas sobre sí misma y sus capacidades se hacen más agobiantes, y le impiden actuar con confianza y libertad. Y ojo: todas nosotras algún día vamos a envejecer, esto es inevitable. Así es que más vale que pongamos en marcha planes y acciones para evitar quedar atrapadas en estas ligaduras mentales.

En este punto me parece muy buena la recomendación de Caroline Heldman en The sexy lie. Heldman exhorta a las mujeres a:

–       Dejar de buscar atención sobre tu cuerpo

–      Dejar de consumir materiales dañinos (revistas, películas y demás medios que nos vendan una imagen sexualizada de la mujer y que nos hagan sentir mal con nosotras mismas)

–       Dejar de competir con otras mujeres

Exhorta a los varones a:

–       Ser aliados de las mujeres, apoyarlas

–       No valorar a la mujer con base en su apariencia

–       Expresarse en contra de la objetivación del cuerpo

Mi recomendación personal es que, tomando en cuenta que nuestra vida es finita, es sumamente importante que empleemos nuestra energía en construir aquello que nosotros realmente consideramos valioso de nuestra persona: ser una excelente compañera(o), ser experta(o) en un tema, trabajar por mejorar las condiciones sociales del país, etc. Es mejor mantener la mente enfocada en la familia, en el trabajo o en los ideales y metas personales, ya que es algo que nos ayuda a desarrollarnos como personas plenas, y no sólo en tanto nuestra imagen. Nuestras relaciones y nuestros logros nos definen más que nuestra apariencia.

Para avanzar hacia tus propias metas personales es muy importante que conozcas tus propias motivaciones, que te permitas tener control de tus decisiones y te prepares para decir “no” cuando te topes con una imposición social basada en estereotipos. Recuerda que mientras más midas tu valor en tanto ser “sexy”, mayor será el nivel de depresión en tu vida. Recuerda que tú vales por ti misma y debes enfocar tu energía en aquello que te ayuda a hacer de ti una mejor persona.

4 comentarios en “Una violencia sexy y letal

  1. Estoy de acuerdo con lo que expresa el artículo y con la autora. Las energías negativas que proyectamos hacia nuestra imagen minan nuestra persona. Muchas veces lo disfrazan de “salud” para no convertirlo sólo en algo superficial, pero el resultado es igualmente violento si la imagen no corresponde a los estándares. (Una pequeña observación a la autora de este artículo, a quien admiro y respeto: el nombre de la escritora francesa es Simone de Beauvoir)

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    1. Si, y casualmente esa idea de “salud” enriquece a muchos. No vale la pena que nos valoremos menos, o nos sintamos mal con nosotras mismas por no cumplir con estereotipos INEXISTENTES la mayoría de las modelos que nos imponen están photoshopeadas, o padecen problemas alimenticios

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