Desafiar estereotipos que nos hacen inútiles

Departamento de soltero de Roger, en los 101 dálmatas
Departamento de soltero de Roger, en los 101 dálmatas

“Los estereotipos sexuales -es decir, los que promueven una cierta conducta y roles para mujeres y hombres- pueden llegar a ser bastante perjudiciales, no sólo en cuanto a derecho y políticas públicas, sino también en el desarrollo de la autonomía de las personas.”

Por Natalie Despot

Twitter: @Natdespot

En general se podría decir que los estereotipos no son buenos, pues promueven una percepción exagerada y simplificada de las personas. Sin embargo, específicamente los estereotipos sexuales -es decir, los que promueven una cierta conducta y roles para mujeres y hombres- pueden llegar a ser bastante perjudiciales, no sólo en cuanto a derecho y políticas públicas, sino también en el desarrollo de la autonomía de las personas. Piensen, por ejemplo, en algún amigo que se mudó a otra ciudad para iniciar su carrera: seguramente su ropa empezó a estar permanentemente arrugada, su departamento desordenado y sucio y su dieta empezó a basarse en sándwiches, galletas y panes porque no sabe cocinar. Pareciera que muchos hombres, antes de la experiencia de vivir solos (o con amigos de su edad), pensaban que la comida sabrosa de casa aparecía de la nada y que la ropa se lavaba solita. Gran sorpresa: el buen mantenimiento de la casa requiere monitoreo y trabajo constante (generalmente realizado por mujeres). Pasemos ahora a observar un caso relacionado con las mujeres. Un caso típico es cuando el coche se les arruina, algunas se ponen tan nerviosas al punto que se ponen llorar, ya que se calman llaman a un hombre o aseguradora para que vayan a socorrerlas.

En ambos casos, el no saber lo mínimo de las tareas y conocimientos que se asignaron al estereotipo del sexo opuesto terminó perjudicándolos. Desde pequeños, se enseña a niñas y niños a desarrollarse según la división tradicional de roles de género: los hombres aprenden las funciones de las computadoras, cómo solucionar problemas mecánicos; mientras que las mujeres aprender a cocinar, cuidar a sus hermanos más chicos o jugar a la mamá con las muñecas.

¿Es imposible que una mujer aprenda cómo funciona la ingeniería de su coche o que un hombre sea un excelente cocinero? Claro que no, todo depende de que se den los medios para que se desarrollen determinadas habilidades. Si a un hombre desde niño se le prohíbe llorar, poco o nada sabrá sobre cómo lidiar con situaciones emocionales complejas, haciéndolo proclive a experimentar frustración e ira.

En nuestros días, luchar por mantener los roles de género, enseñarlos y transmitirlos puede ser una mala idea, porque a partir de ello puedes impedir que tus hijos adquieran las competencias que les permitan vivir bien. Por ello es muy importante que las generaciones futuras no tengan miedo ni vergüenza de ser competentes en habilidades que tradicionalmente estaban reservadas para el sexo opuesto. Para lograr este cambio, es fundamental que los padres de familia le enseñen a sus hijos cómo cuidar de ellos mismos. Ello incluye enseñar a los niños a atender los deberes del hogar (hacer que ellos mismos ordenen su habitación, tiendan su cama, laven la loza, ayuden a limpiar la casa), fomentarles a cuidar de los seres vivos, a que no huyan cuando tengan una conversación emocionalmente compleja, entre otras cosas; y en cuanto a las mujeres, enseñarles a confiar en sí mismas y en su trabajo, motivarlas a que no tengan miedo de cambiar un foco o alguna pieza de una máquina.

Muchos de nosotros aún no tenemos hijos, así que lo que podemos hacer ahora es tratar de resolver por nosotros mismos algunos retos a los que quizás no nos enfrentábamos por algún estereotipo de género que mantenemos inconscientemente. Por ejemplo, para mí es un reto aprender a usar nuevos programas computacionales, pero es un reto propio por mi personalidad, no porque sea mujer, porque no tenga la capacidad o porque “no me toca” saber de esas cosas. En el momento en el que entendemos que tenemos la misma capacidad de aprender y de superar nuestras propias limitaciones que cualquier otra persona -seamos mujeres u hombres-, se nos quita este pretexto mental de pensar “no puedo hacer esto porque no es una tarea que me corresponde”. En mi caso, por fortuna existe YouTube en donde puedo encontrar miles de tutoriales para que entienda cómo funcionan los programas y aprenda a utilizarlos.

Sé que actualmente es común encontrar una mujer que es ingeniera, o un hombre que se desempeña muy bien en la cocina; esto es resultado de grandes esfuerzos de mujeres y varones que lucharon por tener las mismas oportunidades para el ejercicio de su libertad. Así que no debemos perder esto de vista al momento de decidir algo que posiblemente sea desafiante para nuestros padres por romper con algunas concepciones estereotípicas, por ejemplo al momento de elegir una carrera: como ser una mujer policía, o que un hombre opte por carreras humanísticas.

Un comentario en “Desafiar estereotipos que nos hacen inútiles

  1. tal vez la mejor política de enseñanza es la libertad… cuando alguien tiene muy arraigado el pensamiento de que puede lograr lo que se proponga, poco a poco irá derrumbando as barreras que, necesariamente, ha creado la sociedad en la que se crió

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