Compositor, intérprete y escucha

George Gershwin
George Gershwin

“Al ser la música un arte temporal que tiene que ser creado en cada ocasión, jamás va a ser igual y nunca podrá ser compuesta, interpretada y escuchada de la misma manera dos veces.”

Por Santiago Piñeirúa

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Haciendo una reflexión sobre lo que el otro día hablábamos mi amigo Juan José y yo, llegamos a la vieja conclusión de que se necesitan tres sujetos para que la música exista como tal: el compositor, el intérprete y el escucha. Estas tres funciones las pueden tener diferentes personas o pueden recaer en un solo individuo, pero siempre es necesaria la presencia de las tres.

La música, como arte dinámico, depende totalmente de estos tres elementos. Lo más interesante de esta idea es el hecho de que, al ser la música un arte temporal que tiene que ser creado en cada ocasión, jamás va a ser igual y nunca podrá ser compuesta, interpretada y escuchada de la misma manera dos veces. Incluso si hablamos de una grabación escuchada dos veces, el factor del tiempo y, por ende, del escucha, serán siempre distintos. La existencia misma del arte musical y las consecuencias sociales, económicas y artísticas que de su elaboración surjan están 100% basadas en estos tres elementos.

Si lo pensamos detenidamente el fundamento de la música no es muy distinto al de la comunicación, en la que es necesario un mensaje, un emisor y un receptor. El poder de comunicación en general es más fuerte si el contenido del mensaje es de calidad, el emisor es efectivo y el receptor es perceptivo.

La música, por tanto, sólo puede ser considerada como tal si, en esencia, es comunicativa, y la mejor manera de serlo es si la composición es de buena calidad, el intérprete es correcto y espontáneo y el público es sensible.

Pero cuando hablamos de música clásica, en la que una composición está escrita de manera tan específica, ¿dónde está el espacio para la interpretación? Ya mencionamos que el hecho de que la música sólo pueda existir durante un lapso limitado la hace presente en distintos momentos y, por lo tanto, jamás será igual. El intérprete juega entonces un papel importantísimo en el proceso creativo de la obra, pues, por más específico que sea el compositor en la partitura, la mano del intérprete siempre está sujeta a la espontaneidad del momento y al propio concepto que éste pueda tener de la obra, alimentado, por supuesto, de una preparación previa que debe ser adecuada y lo más completa posible.

La preparación correcta y el concepto a desarrollar, en mi opinión, deben estar sujetos a la idea de transmitir el mensaje del compositor de la manera más fiel posible, pues es el autor el que lleva siempre la última palabra sobre su obra.

Por último, el público receptor juega también un papel trascendental en el proceso creativo de la música. La música no puede existir sin que haya alguien que la escuche, por lo menos de manera interna. Beethoven, por ejemplo, era capaz de escuchar cada nota que escribió, incluso dentro de lo más profundo de su sordera; el primer intérprete de su música fue él mismo, pero al plasmarlo en un papel y al ser interpretado por otros músicos la gente fue capaz de escucharlo y de percibir el mensaje de manera individual. Esto hace que la música cumpla con su función artística y comunicativa.

Para entender mejor el concepto de la interpretación, escuchemos una versión tradicional del Concierto para Piano No. 1 Op. 15 en Re menor de Johannes Brahms.

 

 

Ahora los dejo con la interpretación del pianista canadiense Glenn Gould del primer movimiento de la misma obra precedida por una explicación breve del gran director Leonard Bernstein. En este pequeña preparación (lamentablemente sin traducción del inglés) Bernstein explica al público la discrepancia que hay entre su concepción de la pieza y el poco ortodoxo concepto de Gould de una obra mundialmente interpretada. Bernstein no justifica a Gould sino que explica al público la gran fascinación que tiene por ver una obra conocida a través del ojo de un verdadero artista tan distinto a él. Con esto, Brahms ha escrito una obra, un intérprete le ha dado un sentido y finalmente el público ha sido preparado por Bernstein para percibirlo. Que lo disfruten.

 

 

 

Un comentario en “Compositor, intérprete y escucha

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