Evasión

Imagen de Silviu & Irina Székely
Imagen de Silviu & Irina Székely

“La evasión no es ausencia de razón, sino ausencia de consideraciones artificiales ajenas a nosotros mismos. Es el pensamiento en su forma más espontánea y menos pulida, un cierto sentimiento de tranquilidad ligado al saberse fuera del tiempo.”

Por Chloé Nava

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“There was a time when meadow, grove, and stream,

The earth, and every common sight,

To me did seem

Apparell’d in celestial light,

The glory and the freshness of a dream.

It is not now as it hath been yore;-

Turn wheresoe’er I may,

By night or day,

The things which I have seen I now can see no more.”

Ode, Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood,

William Worthsworth

 

Rousseau creó un complejo sistema filosófico en el cual el hombre moderno es juzgado de acuerdo a su evolución en el tiempo. La sociedad actual es considerada fruto de un gran número de sucesos y para ver con mayor claridad el camino que ha tomado (y que probablemente seguirá tomando) es necesario poner todo eso un poco de lado. Hay que ver al hombre sin los adornos de la modernidad, intentar despojarlo de todas las consideraciones propias de su tiempo y verlo en su forma más esencial.

La labor es compleja, Rousseau sabe que toda historia contada implica la perspectiva de quien la cuenta y al despojar a los individuos de lo que consideramos propio de la civilización podemos caer en graves subjetivismos. En este sentido critica a pensadores como Hobbes que atribuyen al hombre una maldad originaria, un hombre despojado de todo no tendría que ser bueno o malo, no habría motivo para sostener una maldad originaria (ni tampoco algún tipo de bondad).

Quizá por eso es necesario leer las obras de este filósofo de manera comparada, es decir contrastar un texto con otro y no olvidar la labor que tiene entre manos. El Emilio de Rousseau está en cierto modo destinado a la educación de futuros ciudadanos, en cambio en textos como el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres y el Ensayo sobre el origen de las lenguas se enfoca en el análisis del hombre salvaje o en el estado de naturaleza frente al hombre moderno. Es en un punto específico que quiero llamar su atención, la idea de volver a los orígenes puede servir por un lado para entendernos mejor en el presente y por otro para prevenir futuros males; pero lo más valioso es el hecho de que da algo positivo que esperar de nosotros mismos en tanto que hombres y que individuos: no estamos configurados para ser de determinado modo y tenemos facultades que explorar.

Me parece interesante que para llegar a esa idea el hombre, en general, deba llevar a cabo discursos complejos. No sólo Rousseau recurre a la imagen de la juventud y del hombre originario para recordar esa esperanza sobre el hombre. Nosotros hacemos eso mismo en nuestro cotidiano, cuando hablamos de los niños lo hacemos a menudo aludiendo a su inocencia y felicidad simple. Nos indigna saber que alguien pueda hacerle daño a una persona tan joven porque el mal no tendría por qué ser parte de su vida. Incluso llegamos a hablar de nosotros o de gente que conocemos acordándonos que de jóvenes no hacían tal o cual cosa considerada negativa. Reconocemos un punto en el que no éramos lo que somos ahora y normalmente eso viene acompañado de una consideración positiva.

Considero que eso es en cierto modo una vuelta a nuestros orígenes. Y esa vuelta puede hacerse de diferentes maneras, usé el ejemplo de Rousseau, pero varios movimientos artísticos y filosóficos lo han llevado a cabo.

Así el romanticismo en sus distintas manifestaciones lo ha dejado claro. Queda saber cuál es ese origen, cuestión complicada para la cual no tengo respuesta. Lo que parece seguro es que se trata de un gran paréntesis del mundo vivido en el presente. Sea que accedamos por medio de la reflexión, bajo la influencia del amor, con la ayuda de alguna droga, a través de la evasión artística o con otra o todas ellas a la vez; queda la aspiración de sentirse fuera de lo presente. Saberse el mismo pero colocado en otro lugar que en cierto modo nunca cambia, ya que siempre es el estado primero. O si lo queremos ver de otro modo ese universo es inamovible por estar fuera del tiempo.

Sin importar los motivos, a esa búsqueda del estado primero la llamo evasión por el simple hecho que nos abstrae aunque sea temporalmente del ahora. Y la evasión puede ser benéfica, es más la recomiendo. Reconsiderarnos sin las superficialidades que el día a día nos impone y crear un discurso complejo, pero no complicado, sobre nosotros mismos para entendernos mejor en el momento presente.

La evasión no es ausencia de razón, sino ausencia de consideraciones artificiales ajenas a nosotros mismos. Es el pensamiento en su forma más espontánea y menos pulida, un cierto sentimiento de tranquilidad ligado al saberse fuera del tiempo. Pero ante todo es una oportunidad para volver aquí y ahora con una mirada diferente sobre nosotros y nuestro entorno, una oportunidad de ser reconsiderado y reconsiderarlo todo.

 

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