Esto es lo que hacemos los humanos…

Art Gallery

“Después de todo, esto es lo que hacemos los humanos: arte. Piezas que nos permiten descubrirnos como una especie maravillosa, aventurera, creadora y, sobre todo, en una persistente tensión existencial que nos hace avanzar y retroceder en la comprensión de nuestra propia humanidad.”

Por Juan José Díaz

Twitter: @zoonromanticon

Quizá no haya nada que manifieste mejor nuestra humanidad que el arte. Sin detenerme demasiado a reflexionar sobre su definición y los matices necesarios para satisfacer a los eruditos, hay un hecho que quisiera señalar a lo largo de este texto: el arte permite que las personas vivan una experiencia única al enfrentarse a él. Puede ser una experiencia sublime, aterradora o lúdica, puede ser una experiencia extraña o familiar, puede ser cualquier tipo de experiencia, pero el hecho es que el arte no permite que el hombre simplemente no lo considere.

Para ejemplificar esta experiencia quiero compartirles un ejemplo poco común. Para los que no lo sepan, Minecraft es un videojuego desarrollado por la empresa Mojang, que permite a los jugadores hacer dos cosas básicamente: recolectar bloques cuadrados de materiales (como piedra, cuarzo, arena, entre otros) y usar estos bloques para construir casi cualquier cosa que se les ocurra (de veras, casi cualquier cosa: desde casas y edificios, hasta máquinas y robots gigantes).

Lo interesante de este juego es que como permite que la creatividad de los jugadores sea explotada tanto como ellos quieran, lo más puramente humano también tiene un espacio de manifestación ahí mismo. Grandes jugadores y novatos por igual consagran horas y horas de juego para diseñar y construir mundos imaginarios dignos, muchas veces, de los grandes maestros del arte mundial.

Un extraordinario escaparate para estas manifestaciones artísticas dentro de Minecraft lo ofrece Keralis, un jugador profesional y youtuber, a través de sus videos de “Inspiration Minecraft”. Estos videos muestran las creaciones de otros jugadores con la finalidad de inspirar a quienes los vemos a crear nuevas cosas o a aprovechar las creaciones de otros para mejorar nuestras propias construcciones.

El promedio de duración de los videos de esta serie es de 15 minutos, más o menos. Sin embargo, el último capítulo de esta serie hasta hoy (publicado el pasado 30 de noviembre de 2014) rompe esta característica temporal: este video dura 27 minutos. Además del tiempo extendido, el tema llama la atención: la construcción que nos muestra Keralis es una Galería de arte moderno.

 

 

Lo maravilloso de este capítulo de Keralis es que dentro de un video subido a youtube, que trata de un videojuego, se abre la puerta a las interrogantes más profundas y valiosas de la filosofía y, por ende, de la humanidad misma. Ver a dos personas (¿dos personajes?) deambular por un museo (¿ficticio?) de arte moderno y enfrentarse a diversas piezas, de diversas calidades, nos permite ser espectadores del encuentro mismo del hombre con el arte.

Al igual que en la realidad, este museo en Minecraft parece estar diseñado “para presentar el arte de una forma pretendidamente neutra”, que no convierta a la exposición en un parque de diversiones en el que sólo las obras más estridentes llamen la atención, como nos recordó Elizabeth en este texto. Mas, al igual que en la realidad, esta pretensión es superada por el arte mismo y cada pieza, buena o mala, expresa su propia estridencia y atrapa la atención de los dos jugadores y, con ellos, de nosotros que vemos el video.

Al inicio del video (minuto 1:18), Keralis narra su experiencia en los museos de arte moderno del mundo “real”. Su encuentro con los lienzos en blanco y con algunas instalaciones lo hacen preguntarse sobre la validez de la propuesta artística: “si yo me dedicara al arte, nunca haría algo así, me sentiría avergonzado”, comenta su compañero. Luis Xavier López Farjeat, doctor en filosofía y estudioso del arte, expresa en su libro Ejercicios marginales que “es verdad que el arte abre hoy más que nunca una saga de problemas incalculables. También es cierto que tal vez las obras de arte sean muy complejas, elitistas, a veces fraudulentas”. Mas, ¿será esa la naturaleza del arte moderno? ¿O en su complejidad y elitismo esconden los elementos necesarios para que los hombres vivamos esa experiencia que sólo el arte puede otorgarnos?

La primera pieza que observan Keralis y su compañero Andyisyoda aparece en el minuto 4:40. Es un enorme número 2 (o acaso 5) que lleva por título “3”. Keralis, después de verlo, afirma: “pero esto es de lo que se trata el arte moderno: nunca se trata de lo que [ves], está en el ojo del observador”. El arte empieza a mostrarse y a generar una experiencia: la idea misma, el pensamiento puro, fluye y permite la relación de la persona con una pregunta. En palabras de Elizabeth: “El trabajo artístico conceptual se valora como actividad reflexiva y experiencial”, “El artista debe, en cambio, hacer que su obra sea intelectualmente interesante, aunque en muchas ocasiones sea parco en emoción”.

 

3
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Otra característica del arte es que, en ocasiones, permite el juego y la interacción. Ejemplos de este tipo de experiencia los encontramos en el video en varios momentos. El primer ejemplo está en el minuto 9:58, frente a la obra “Hamster wheel”. En el encuentro con la obra de arte el juego abre nuevas posibilidades a la imaginación: hay un minúsculo tiempo en el que el juego nace dentro de otro juego; casi podríamos señalar un espacio de reflexividad, en el que el jugador se sumerge en un nuevo nivel de juego, casi como un “playception” salido de alguna película de Nolan. Otros ejemplos están a partir del minuto: 23:30.

 

Hamster wheel
Hamster wheel

En su libro de Ejercicios…, Luis Xavier rescata una frase de Nicolás Gómez Dávila que encaja perfecto con la reflexión que vengo haciendo de la visita de dos jugadores de Minecraft a un museo de arte moderno: “Sólo lo trivial nos ampara del tedio”.

El tedio, ese mal que aqueja al mundo y que, tantas veces, se escurre por los pasillos de los museos, es abatido violentamente por una pieza en específico dentro del video. Y, como hemos leído, es lo trivial quien lo aplasta. En el minuto 11: 20, lo trivial, lo mundano, le arranca una carcajada a Keralis y, junto con él, a nosotros. Después de todo, ¿qué más trivial que un patito de hule hecho de bloques de oro?

 

Rubberduck
Rubberduck

Quizá de los momentos mágicos de video es cuando los visitantes del museo se enfrentan a obras reales de artistas reales, o inspiradas en tales. La primera pieza es el cuadro blanco de Malevich (minuto: 13:00). Nuevamente es Luis Xavier quien nos plantea una pregunta frente a esta pieza: “¿qué es lo que vemos (…)? ¿El ser o la nada?”. La segunda pieza es la famosa “fuente” de Marcel Duchamp (minuto: 13:40).

 

Malevich
Malevich

Lo elitista del pensamiento de Malevich, lo obscuro de la reflexión ontológica a la que nos enfrenta, es parte importante de la experiencia frente a la obra de arte. ¿Keralis y Andyisyoda habrán perdido algo de la experiencia del arte al pasar de largo la reproducción de la pieza de Malevich? ¿O ese “pasar de largo” ya es una experiencia en sí misma que nos permita reconocer nuestra humanidad?

Después de todo, esto es lo que hacemos los humanos: arte. Piezas que nos permiten descubrirnos como una especie maravillosa, aventurera, creadora y, sobre todo, en una persistente tensión existencial que nos hace avanzar y retroceder en la comprensión de nuestra propia humanidad, no asumiendo lo que el artista nos quiso decir, sino fusionando nuestra vida -nuestro mundo- a esa realidad expandida que nos ofrece el arte.

 

Juan José

Un comentario en “Esto es lo que hacemos los humanos…

  1. (¡Más vale tarde que nunca!)
    ¡Está increíble! Yo también creo que el encuentro que se ve en el video es auténtico, a pesar de que sea a través de un medio “ficticio”. La experiencia que tienen es bastante cercana a la que habrían tenido en un museo real. En principio me costó entenderlo, pero como jugadores veteranos de Minecraft, han interactuado en ese mundo y con esos materiales; los bloques les parecen cercanos, tienen implicaciones, ecos y matices que no son sólo pragmáticos. Por eso les sorprende averiguar cómo se hizo cada pieza –los materiales, fuera de su contexto práctico, pueden ser abordados desde otras perspectivas y con otras intenciones. Hay piezas que recuerdan el arte povera (hechas con bloques de tierra o rocas). Además, hay otras que aprovechan las posibilidades espaciales (como las de Mondrian) e interactivas (como la de palancas que se activan) del juego. Además, creo que Keralis se acerca a la construcción y a las piezas con ánimo explorador, como en otros edificios: le interesa investigar el espacio. Ese ánimo descubridor es el que hace posible la experiencia. Habrá que entrar en mood de Keralis al próximo museo al que vayamos. 😀

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