Recapitular

the paper apartment

“Las experiencias que vivimos son etapas en nuestra vida que nos van marcando, nos van transformando y, en dado caso de que se repitan, la manera en la que las vivamos cada vez es diferente, simplemente porque nosotros no somos los mismos.”

Por Susana Kiehnle

Twitter: @SusanaKiehnle

Hace algunos días, Juan José escribió una reflexión muy bonita sobre esos momentos en tiempos decembrinos en los que “damos espacio a encuentros personales con otras personas que, muchas veces, están lejanas a nuestra cotidianidad”. Diciembre es un mes para compartir, para celebrar y, sobretodo, para recapitular. Para muchos de los seres humanos que habitamos el mundo, este mes es el último del año y, en consecuencia, es una clara oportunidad para evaluarnos y reconocernos. ¿Cómo estamos hoy en relación con el año pasado? ¿Hemos cambiado?, ¿en qué? ¿Hemos crecido?, ¿por qué? ¿Qué experiencias marcaron nuestra vida?, ¿cómo enfrentamos los momentos difíciles? ¿Hacia dónde vamos?

Cuando publiqué, hace algunos meses, el post titulado “Cerrando ciclos”, Alberto, muy atinadamente, me hizo ver que lo que cerramos no son ciclos, pues no son repeticiones de cosas que ocurren periódicamente. Las experiencias que vivimos son etapas en nuestra vida que nos van marcando, nos van transformando y, en dado caso de que se repitan, la manera en la que las vivamos cada vez es diferente, simplemente porque nosotros no somos los mismos. Solemos cometer el error de creer que nos conocemos de una vez y para siempre, a pesar de que por todos lados escuchamos y decimos que lo único constante es el cambio.

Durante los seis meses que viví en una comunidad rural en Ghana, estuve concentrada en entregarme a la experiencia y, sobretodo, en forzarme físicamente a hacer las cosas. La naturaleza y el clima representaron para mí un reto enorme que me obligó a forzar mis límites. Seis meses estuve volcada totalmente hacia afuera, a pesar de haber tenido largos momentos de silencio y reflexión. Regresé a México y volví a “ensimismarme”. Todo lo vivido se me presentó así, sin más, de golpe y a flor de piel. A pesar de que siempre conservamos nuestra esencia, yo ya no era la misma. Me ha tomado casi dos años reconocerme, dos años que no son estáticos, pues van acumulando otras experiencias que me han transformado.

Así, nos pasa a todos y el momento de “ensimismamiento” o reconocimiento puede hacerse en cualquier época del año. No obstante, este mes es una oportunidad clarísima. Ponerle fecha a este proceso nos permite convertirlo en un hábito. Mi mamá dice: “atrás, ni para echar vuelo”. Yo opino lo contrario. Atrevámonos a voltear hacia atrás. Sí, muchas veces, duele. Pero es algo que debemos hacer para sanar y aprender. Voltear hacia atrás nos permite ver todo lo recorrido, lo aprendido. El conjunto de experiencias que vivó nuestro “yo” de ayer es el vuelo, el impulso de nuestro “yo” de hoy. Este aprendizaje es la causa de lo que somos hoy y la guía clara de lo que queremos ser en el futuro. Regalémonos un ratito esta Navidad, este Año Nuevo para reencontrarnos.

Para finalizar, aprovechando que es mi última publicación del año, me gustaría compartirles una frase. Ha sido un año de mucho dolor para el mundo, principalmente para nuestro país. Al reencontrarnos a nosotros mismos para reconocernos y replantear nuestras metas, debe seguir nuestro compromiso con el mundo. Y, para el mundo, el compromiso de todos y cada uno de los que lo habitamos es fundamental: “Si le falta usted a un mundo enfermo y con canas, ¿quién va a hacerle la cama y quién le peinará la frente y quién le lavará la cara?”

¡Feliz Navidad y Año Nuevo!

 Susana

2 comentarios en “Recapitular

  1. Efectivamente la vida son etapas y la siguiente depende de cómo hayamos elaborado, es decir, digerido y asimilado las anteriores. Estoy de acuerdo contigo en que hay que mirar atrás para hacer ese trabajo de asimilación, que en realidad es el trabajo de vivir, sino vamos a ir adelante pasando epidérmicos por la vida, sin vivirla de verdad. Vivida así la vida permite saborearla y descubrir que vale la pena en ella, y hay muchas cosas que merecen la pena en la vida, pero que no son las que a primera vista parecen importantes.

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