Del bien decir y otros amores

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“El español es una maquinaria tan vasta y bien aceitada que existe una palabra o enunciado exacto para expresar cada una de las ideas, sentimientos, acciones y situaciones que nos rodean.”

Por Ethel Robles

Twitter: @MeDicenBanderas

Hace unos días, tuve la fortuna de recibir la invitación de participar como correctora de estilo en la edición virtual de una revista universitaria. Más allá del sentimiento inicial de halago al ser considerada por una institución con la que ya he tenido relaciones laborales y académicas con anterioridad, me sentí honrada por la oportunidad de compartir mis conocimientos en el correcto uso de la herramienta más fuerte que el ser humano posee para su desenvolvimiento: el lenguaje verbal.

He de confesar que mi interés lingüístico es relativamente nuevo. Durante la mayor parte de mi vida estudiantil, fui la que escribía “tí” en lugar de “ti”, “en base a” en lugar de “con base en” y confundía “has” con “haz”. Incluso, ya en la universidad, algunas compañeras consideraban gracioso cuando hablaba de alguien que “me quedaba viendo” fijamente, omitiendo el auxiliar “se”.

Fue durante esta época universitaria en la que mis maestros de filosofía se empeñaron acertadamente en que perfeccionáramos nuestra ortografía y nuestras capacidades orales, iniciando así mi proceso de enamoramiento con el mundo del bien hablar – y escribir.

Como chiapaneca, me siento extremadamente dichosa de mis orígenes y de mi estado sureño, ya que es un lugar desbordante de tradiciones, atracciones naturales y de grandes mentes como las de don Zeferino Nandayapa y el Lic. Eraclio Zepeda. Entre tantas peculiaridades, el hablar chiapaneco no puede ser una excepción. Nuestro argot, como el de cada región del país, es tan único que puede incluso sonar irreconocible para el oído no familiarizado. Y es que al llegar a un lugar nuevo, hay que echarle jule a la canilla[1] para aprender los modismos y no verse totoreco[2] a la hora de hablar con los locales; saber que si te gritan chunco[3] no te están insultando, llamarte colocha[4] hace referencia a tu peinado y creerte galanote[5] nada tiene que ver con tu belleza estética. ¡Y qué decir del acento al hablar! El famoso cantadito chiapaneco varía incluso de una ciudad a otra dentro de la misma región.

Considero que todas estas tradiciones lingüísticas deben ser conservadas como patrimonio cultural y folclor nacional, sin eximir así la responsabilidad del correcto uso de las palabras. Los modismos regionales no siempre siguen las reglas ortográficas, pero no por eso deben estar peleados con ellas. Es precisamente por todo esto que, al igual que soy amante de mi estado, también soy defensora del español en su estado académico. ¡Y es que nuestro lenguaje es tan hermoso! Es uno de los idiomas oficiales de la ONU y de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, el tercero más hablado por la comunidad internacional, así como el segundo más estudiado como segunda lengua. Debido a las bien establecidas reglas ortográficas, también es uno de los más difíciles de aprender. Hasta existe en Youtube.com un video cómico – musical haciendo referencia a la complejidad de la lengua.

Así que sí, soy partidaria del lenguaje informal así como del formal, pero no de la devaluación del idioma. Actualmente, la forma de expresión verbal se ha visto jugueteada hasta grados vergonzosos y se ha confundido lo coloquial con la ignorancia. Masticamos términos inventados innecesariamente poniendo en evidencia nuestro poco vocabulario. El español es una maquinaria tan vasta y bien aceitada que existe una palabra o enunciado exacto para expresar cada una de las ideas, sentimientos, acciones y situaciones que nos rodean. Se actualiza y evoluciona con el crecimiento de sus hablantes y se adapta para satisfacer las nuevas necesidades de la sociedad actual. Avancemos con el lenguaje, lo aprendamos, lo estudiemos y lo perfeccionemos superando la mediocridad comunicativa. Hablemos y escribamos. Gritemos, pero hagámoslo bien. Y sobre todo, compartamos lo aprendido.

[1] Apurarse

[2] Tonto

[3] El más pequeño de la familia

[4] Mujer de cabello rizado

[5] Con sobrepeso, rollizo, de gran tamaño

ethel_arrobaeudoxa (1)

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