Rainbow o sobre el conocimiento y la maravilla

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“Conocer algo no es como poseer un objeto de colección, el conocimiento no es algo almacenable, algo que se pone detrás de un estante para que se le acumule el polvo.”

Por Chloé Nava

Twitter: @MmeRoubaud

“We have not the reverent feeling for the rainbow that the savage has, because we know how it is made. We have lost as much as we gained by prying into that matter.”[1] A Tramp Abroad, Mark Twain

Este extracto de una de las obras de Mark Twain me llamó la atención por la simple razón que no estaba de acuerdo con lo que decía. El narrador de A Tramp Abroad se encuentra ante un espectáculo maravilloso, en Chamonix, Francia: el Mont Blanc. El contraste entre la luminosidad de los picos del monte, con la oscuridad que reinaba en el pueblo, así como en las montañas bajo estos mantenían su espíritu en suspenso. Y es bajo esta maravillosa impresión que reflexiona sobre su propio estado de consciencia, pensando que seguramente existía una explicación a tal fenómeno, pero que de conocerla dejaría de sentirse maravillado.

Y no podría estar más en desacuerdo con una visión tan elemental de lo maravilloso y del conocimiento. Estamos frente a algo más tangible que una simple cita literaria; extrañamente se trata de una popular forma de pensar. Se cree que el origen de lo bello y maravilloso en la naturaleza viene, en gran parte, del misticismo que la envuelve. Y esto es tan sólo parcialmente cierto, ya que inquirir los secretos de la naturaleza es una tarea apasionante en sí. Pero si hablamos de tener los secretos de la naturaleza en la mano y por eso perder el interés estético en la misma, debemos seguir debatiendo. Porque en esa simple frase se supone que el hombre tras inquirir a la naturaleza obtiene el conocimiento sobre ella, posesión que al tenerse deja de ser de todo interés. Posesión casi absoluta que no provoca curiosidad posterior alguna, pues en lugar de seguir inquiriendo nos aburriríamos, porque ya lo sabríamos todo. Pero parece que en realidad el conocimiento no sucede así, o no al menos cuando implica la belleza de algún fenómeno, sea éste el que sea.

Saber qué es lo que causa un arcoíris no le quita la magia al mismo, al contrario. Un fenómeno, sea cual sea, implica muchas circunstancias y reacciones entre diversos elementos. Estudiar un evento a menudo nos lleva a estudiar otro, y es al contemplar cómo todo está organizado que la belleza del primer fenómeno se hace visible: el arcoíris, puede resultarnos más sorprendente. Puede que la estética mística de la naturaleza sea lo primero que nos impresione, pero no significa que no exista después otra forma de maravillarse. Conocer algo no es como poseer un objeto de colección, el conocimiento no es algo almacenable, algo que se pone detrás de un estante para que se le acumule el polvo. Conocer no es tampoco adquirir algo que se posee en tanto que herramienta para hacer algo más. Para entender mejor lo que quiero decir llevemos nuestra memoria a la película de Disney La Sirenita: en ella Ariel tiene una gran colección de objetos humanos cuyo uso ignora y valora como objetos artísticos. Una vez que ve cómo son usados esos objetos (en especial el tenedor) uno diría que el valor de estos empezaría a decrecer, pues se convierten en cosas útiles, no tanto bellas y quizá menos interesantes. Pero esto puede debatirse, puesto que lo bello, aunque no responde primeramente a lo útil, no está peleado con éste.

Si cada vez que conociéramos algo eso provocara en nosotros un desinterés tal que nos viéramos forzados a mejor no entenderlo, nuestra historia sería muy aburrida.

Finalmente, cabe mencionar que diecisiete años más tarde, Twain escribió en una obra privada que fue publicada hasta 1910, la siguiente cita: “One can enjoy a rainbow without necessarily forgetting the forces that made it”[2], volviendo a abrir el diálogo que pensaba (ingenuamente) haber cerrado años atrás.

[1] “No tenemos el impulso de veneración al arcoiris que tiene el salvaje, porque sabemos cómo se produce. Hemos perdido tanto como hemos ganado al ser inquisitivos con todo.”

[2] “Uno puede disfrutar un arcoiris sin necesariamente olvidar las fuerzas que lo formaron.”

chloe nava

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