Cómo ser mamá, empresaria y no morir en el intento

“La conciliación familiar y laboral es una meta sumamente ambiciosa y prácticamente inalcanzable sin la participación de toda la sociedad en su conjunto, empezando por la familia, la empresa y el Estado.”

Por Emilia Kiehnle

En una reciente reunión con mis amigas -muchas de las cuales, al igual que yo, se están estrenando como mamás- me preguntaron cómo le hacía para sacar el trabajo de mi casa y el de la oficina y además cuidar a mi bebé de cuatro meses. Sinceramente, la respuesta es que lo hago corriendo, cansada, con muchos pendientes y -quizás lo más importante- con un montón de ayuda por parte de mi familia, mi esposo y de mi socio en la empresa.

Por más que me gustaría ser superwoman y decirles que puedo hacer todo yo sola, siempre bien, a tiempo y sin que se me mueva un pelo, la realidad es que difícilmente podría ser mamá y trabajadora al mismo tiempo si no contara con el apoyo de las personas que me rodean en mi familia y en mi lugar de trabajo. Afortunadamente, al ser socia de mi propia empresa puedo darme el lujo de traer conmigo a mi enano a la oficina o de quedarme a hacer home office los días que quiera. No tengo horarios fijos, puedo interrumpir lo que sea que esté haciendo para atender a mi hijo y, si algo de plano urge, puedo delegar el trabajo o irme a casa de mi mamá a que me cuiden al bebé un ratito en lo que yo termino. Sin embargo, sé que la mayoría de las mujeres no cuentan con estas facilidades.

La conciliación de la familia y el trabajo es un tema ampliamente discutido en nuestros tiempos. Se habla mucho de la importancia de darle su tiempo a cada cosa y de aprender a mantener un equilibrio entre las diferentes dimensiones de la vida para gozar de bienestar, salud y realización personal. Pero este dichoso equilibrio, que se dice tan fácil, en realidad es una meta sumamente ambiciosa y prácticamente inalcanzable sin la participación de toda la sociedad en su conjunto, empezando por la familia, la empresa y el Estado.

Desde el Estado se pueden garantizar varias opciones reales de conciliación. Por ejemplo, se podría considerar la necesidad de una reducción de la jornada laboral cuando se tiene hijos pequeños (con la opción de trabajar desde casa), la extensión de los permisos por maternidad y paternidad, las retribuciones económicas para las familias con muchos hijos y la creación de un número suficiente de guarderías, entre otros.

Sin embargo, aunque a nuestros gobernantes les corresponde una parte importante, su papel para la solución de este problema es limitado. Por eso es importante que en el ámbito empresarial se tome en serio el tema de la conciliación, dejando de verlo como algo ajeno, un costo innecesario o incluso un hecho amenazante.

Cada empresa tiene la responsabilidad de promover soluciones según sus propias capacidades y necesidades específicas. Algunas propuestas que ya se han hecho y que parecen funcionar son las de ofrecer puestos de trabajo con horarios flexibles o con posibilidad de trabajar desde casa y la creación de guarderías internas a las empresas. Sin embargo, no estamos limitados a estas opciones. El chiste es ser creativos y pensar en soluciones que respondan a las necesidades de nuestra gente y de nuestra empresa. Por ejemplo, recientemente supe de un corporativo que hizo una investigación con su planta laboral para saber cuáles eran los mayores retos de sus empleados para cumplir con su trabajo y a la vez tener tiempo de calidad con sus familias. Tras las encuestas aplicadas a sus trabajadores, descubrieron que la mayoría se quejaba de no poder comer con sus hijos porque no les daba tiempo de ir a sus casas, cocinar, comer y luego regresar. También se mencionaba mucho que en las noches no podían dedicarle tiempo a sus familias porque llegaban a hacerse cargo de las tareas domésticas que habían dejado pendientes. La solución que se les ocurrió en este corporativo fue el de ofrecer dos servicios para sus empleados dentro de sus instalaciones a un costo mínimo: el primero, un comedor en donde los empleados tenían permitido recibir a sus hijos y parejas para comer o, si lo preferían así, llevarse comida ya hecha para comerla en sus casas y no tener que perder tiempo y esfuerzo en cocinar y lavar; y el segundo, un centro de lavandería, para que los empleados pudieran llevar su ropa sucia para que se las entregaran limpia y planchada al final del día. De este modo, la gente ya no tenía que perder tiempo en sus casas lavando, planchando o cocinando, lo cual resultó en un aumento de calidad de vida y de satisfacción de los empleados. Por supuesto, esto se vio reflejado en su productividad y en su lealtad a la institución.

Como se puede ver en este ejemplo, el objetivo de la cociliación laboral y familiar no es trabajar menos, sino hacerlo de una forma distinta y modulable a la situación individual de cada persona y de cada empresa. Un trabajador que puede concentrarse en su trabajo en vez de estar pensando en cómo cuadrar la logística familiar, será en general un trabajador más eficaz, leal y comprometido con su empresa. Por el contrario, el conflicto entre el trabajo y la familia puede acarrear consecuencias negativas en los trabajadores y las empresas, como insatisfacción laboral, bajo rendimiento, mayor absentismo, desmotivación, pérdida de personas cualificadas y bajada de la productividad, entre otras.

El trabajo conjunto del Estado y el de las empresas es vital para lograr la conciliación laboral y familiar, pero también debemos ser conscientes de la parte que nos toca a nosotros en lo personal dentro de nuestras propias familias. Para fomentar la cociliación debemos aprender a repartir equitativamente las tareas domésticas y la crianza y cuidado de los hijos entre ambos padres, de forma que la mujer no se vea obligada a realizar una doble jornada al final del día.

También es sano y deseable contar con el apoyo de otros miembros de la familia, como pueden ser los abuelos o los tíos. De nuevo, se trata de analizar las necesidades de cada familia y de pensar en las mejores soluciones.

Finalmente, lo importante es nunca perder de vista que los seres humanos somos seres sociales, necesitados de la ayuda y el apoyo de los demás. Aprendamos a aceptar que no somos perfectos, a recibir ayuda y también a darla cuando podamos.

Emilia

2 comentarios en “Cómo ser mamá, empresaria y no morir en el intento

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s