Emprender en tierras desconocidas

“No importa cuántos años hayas estudiado, cuántos libros te cites de memoria o cuánta experiencia laboral tengas: nadie lo sabe todo. Confía en tus ideas, pero déjate ayudar.”

Por Susana Kiehnle

Llegó otro momento en mi vida en el que, nuevamente, me trago mis palabras. “Yo no tengo la personalidad para ser emprendedora” y, heme aquí, echando a andar un negocio de tortillas en Noruega. ¿Les confieso algo? Me da TERROR, así, en mayúsculas. Si mi yo adolescente me viera en este momento, se tardaría bastante en asimilar esto que está sucediendo. Como ya lo he comentado, llegar a otro país sin un boleto de regreso en la mano y con el previo conocimiento de que aquí está la vida ahora, me ha sacudido por completo. Aquí soy de lo más exótico. “¿México?, ¿qué haces hasta acá?” Nadie conoce mi universidad, institución de la que tanto me pavoneaba a diestra y siniestra. Es más, mi carrera ni siquiera existe en el sistema noruego. Sinceramente llegué aquí con un ego muy alto, después de haber palomeado exitosamente tres de las seis cosas que tenía en mi checklist para “antes de los 30”. Llegar aquí fue un frenón en seco y me tomó tiempo asimilar muchas cosas.

Todavía es muy pronto para decir si “Tortillas Pachón” será o no un negocio sostenible y exitoso, pero el proceso que he pasado para echarlo a andar me ha enseñado muchas cosas que me gustaría compartir con todos los que estén considerando emprender, principalmente, los que lo quieran hacer en una cultura ajena a la suya.

1. Tómatelo con calma. Antes de decidir qué vas a hacer de tu vida en un nuevo país, sé paciente y tómate tu tiempo. No te apresures ni te presiones, pero tampoco te quedes encerrado en tu casa. Sal a la aventura y ve digiriendo este nuevo mundo, ve familiarizándote con los nuevos lugares, las nuevas caras y las nuevas costumbres. Date un tiempo para llorar, escribir o hacer algo que te permita sacar tus sentimientos. Es normal sentirse extremadamente nostálgico, exageradamente patriota, o incluso deprimido.

2. Abre los ojos. Es tan fácil vivir en una burbuja y pasar por las calles, incluso las de nuestra tierra natal, y no darse cuenta de nada. Para aprendeher, o en otras palabras, hacer tuya una nueva realidad hay que estar atento. Pon atención a cómo es la gente, las conversaciones que usa en su vida cotidiana, qué come, qué hace, cómo huele, cómo se viste.

3. Aprende el idioma. Soy fiel creyente de que los idiomas son una de las mejores formas para comprender una cultura. Toma su tiempo, sí, yo sigo y seguiré en el proceso. Pero para adaptarse a una nueva cultura y para entender un mercado, hay que hablar el idioma, punto.

4. Ahora sí, decide, ¡pero no seas necio! Suena horrible lo que voy a decir, pero es verdad. Muy probablemente vas a tener que dejar lo que pensabas sería tu siguiente paso en tu camino profesional. Por ejemplo, yo vivo en un pueblecito especializado en la industria marítima y pesquera. Sinceramente, si me enterco en seguir mi camino en desarrollo rural o en ejercer mi carrera en el servicio exterior, lo único que pasaría es que el psicólogo me saldría muy caro. Sé flexible, pero tampoco te menosprecies. Lo veo en muchos migrantes aquí. Todos siguen el mismo caminito de estar en las clases de noruego para luego meterse a un trabajito de cajeros en un supermercado o de meseros. El problema no es el trabajo en sí, sino que de ahí no salen y muchos tenían aspiraciones mucho más altas.

5. ¿Decidiste emprender? Cuéntate tu idea y compártela con alguien más. Calma, no te aceleres. Yo también me quiero aventar al ruedo luego luego, pero rara vez una idea sale perfecta a la primera. A mí me sirve mucho escribir mis ideas y luego leerlas en voz alta. Cuéntate tu idea y analiza si suena viable. Compártelo con algunas personas que consideres que te pueden aconsejar. Yo recomendaría a alguien local, originario de la tierra que es ahora tu casa. Nadie conoce mejor la situación que ellos.

6. Atáscate de información. Hoy en día no hay pretextos para no estar informado. Métete a internet y busca absolutamente todo lo que se te ocurra que tenga que ver con lo que quieres hacer. Por ejemplo, yo busqué noticias, blogs de cocina en los que se habla de tacos y burritos, restaurantes y foodtrucks mexicanos, etc. De estas búsquedas siempre salen cosas que te pueden ayudar a ir puliendo más tu idea.

7. Haz un checklist de preguntas. ¿Qué tienes que hacer para echar a andar tu idea? Por ejemplo, para las tortillas tuve que considerar lo siguiente:

  1. ¿Tengo que registrarme ante alguna institución o puedo empezar a vender así nada más?
  2. ¿Necesito alguna regulación para la venta de comida?
  3. ¿Qué ingredientes necesito para hacer mis tortillas?, ¿dónde puedo conseguir estos ingredientes?, ¿es posible conseguir las cantidades suficientes de estos ingredientes para asegurar mi producción?, ¿en dónde están más baratos?
  4. ¿Necesito maquinaria?
  5. ¿En qué voy a envolver las tortillas?
  6. ¿Cómo voy a cobrar?
  7. ¿Cómo me voy a dar a conocer?, ¿necesito una página de internet o es suficiente una FanPage en Facebook?

8. Estudia los costos. Después de haber repasado una y otra vez la checklist, pon especial énfasis en los costos. Agustín, mi esposo, se puso muy necio con este tema, me hizo costear exactamente en cuánto me salía una tortilla con todo y mi salario incluido. La verdad es que sirve muchísimo. Otro factor importante es el precio de venta de la competencia, pues esto determina en gran medida si tu idea es negocio o no.

9. Pruébalo. Si lo que vas a vender es un producto, pruébalo. A nosotros nos pasó que empezamos a empacar las tortillas al alto vacío porque se veía muy bonito. De repente, se nos ocurrió abrir un paquete y nos dimos cuenta que el alto vació hace que las tortillas se peguen y se haga una masa gorda. Después de esto, probamos otras envolturas. También vimos cuánto tiempo duraban las tortillas en el refri o en el congelador, si se pueden calentar en el microondas y en el horno sin hacerse duras y todo lo que se puedan imaginar. Estas son preguntas frecuentes que hacen los consumidores. Esto del horno o del microondas lo sabemos porque hemos aprendido, con los ojos abiertos, que aquí no existe el comal ni la voluntad para usarlo. Las cosas prácticas al microondas y eso si calientan las tortillas.

10. Arráncate. Tengo una amiga alemana que lleva tres años viviendo aquí. Cada vez que vamos a tomar café, me dice que hay que abrir un negocio juntas. Siempre son mil “peros”. En la vida hay que aventarse, con sus debidas precauciones, sí, pero aventarse.

Y bueno, al final, yo agregaría: “dwennimenn”. Ésta es la palabra que se usa para el símbolo adinkra del África Occidental que marcó mi estancia en Ghana. El símbolo representa unos cuernos de carnero y significa humildad y fortaleza. “El carnero lucha ferozmente contra su adversario, pero se somete humildemente cuando va a ser sacrificado porque sabe que aún los fuertes deben ser humildes”. No importa cuántos años hayas estudiado, cuántos libros te cites de memoria o cuánta experiencia laboral tengas: nadie lo sabe todo. Confía en tus ideas, pero déjate ayudar.

Susana

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