A beautiful big fat door*…

“En una era donde lo ambiguo es la norma en comunicación, tomar postura genera seguridad en los escuchas.”

Por Juan José Díaz

Twitter: @zoonromanticon

En junio 16 del 2015, el discurso de un candidato a la contienda por la presidencia de los Estados Unidos de América generó las más contradictorias reacciones, violentas casi todas, unas defendiendo su postura y otras criticándola profundamente.

Sí, estoy hablando de Donald Trump. Desde entonces, Trump ha sido noticia en más de un medio de comunicación (desde la televisión hasta el internet) y sus discursos, frases y provocaciones han dado muchísimo de qué hablar.

Reconozco que cuando escuché su discurso para lanzarse a la contienda sentí indignación y sorpresa. Indignación pues es innegable el hecho de que más de una de sus afirmaciones son, por decir lo menos, políticamente incorrectas y rayan en el racismo contra mi querido México. Sorpresa porque en la era de la diplomacia y las posturas centrales de pronto estaba escuchando a una persona que se atrevía a expresarse sin medias tintas.

¿Tiene una campaña política futuro cuando se hieren tantas susceptibilidades? Mi primera reflexión fue que no, excepto por la aprobación de algunos sectores igualmente radicales. (Ojo: aquí ocupo la palabra radical no en tono despectivo, sino descriptivo; Trump y quienes congenian con él están en un extremo político-social claro y muy definido).

Déjenme les comparto este video cómico del lanzamiento de Trump (les recomiendo ver del minuto 4:40 al 8:16): http://on.cc.com/1KoPZEx

Más allá de la burla expresa de Jon Stewart sobre Trump, lo risible de los fragmentos que escoge surge precisamente de lo radical de la postura. Revisemos algunas de sus frases, tanto de su mensaje de lanzamiento como de otras intervenciones en los medios:

Original en inglés Traducción al español
“[The Mexicans] They are laughing at us (…) they are bringing drugs, they are bringing crime, they are rapists…” [Los mexicanos] se están riendo de nosotros (…) están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores…
“I will be the greatest jobs president that God ever created” Seré el más grande presidente-del-empleo más grande que Dios haya creado nunca
“Free trade can be wonderful if you have smart people, but we have people that are stupid” El libre comercio puede ser maravilloso si tienes gente inteligente, pero nosotros tenemos gente que es estúpida
“I don’t need anybody’s money (…) I’m really rich” No necesito el dinero de nadie, soy realmente rico
“I will be a great wall, and nobody builds walls better than me, believe me…” Construiré una gran muralla [en la frontera con México], y nadie construye muros mejor que yo, créanme
“The american dream is death, but if I get elected presidente I will bring it back bigger and better and stronger than ever before and we will make America great again” El sueño americano está muerto, pero si soy electo presidente lo traeré de regreso más grande y mejor y más fuerte que nunca y haremos a los Estados Unidos de América grande otra vez
“If we have a country we have borders, we have no borders right now [then] we don’t have a country” “Si tenemos un país tenemos fronteras; no tenemos frontera ahorita, [por lo tanto] no tenemos un país”

Noten como todas estas frases están construidas con dos elementos comunes:

  1. Aparentan ser apodícticas, es decir, sugieren ser demostrables y evidentemente verdaderas (para quienes apoyan a Trump) o falsas (para quienes lo rechazan). No dan espacio para interpretaciones intermedias o indefinidas, y
  2. Radicalizan las posturas y provocan un sentimiento de irreconciabilidad entre las partes, así como de urgencia de defender la propia postura de los atacantes externos

¿Podemos decir que su estrategia es exitosa? Dicho de otro modo, ¿estos elementos han sido adecuados para sus fines políticos? Veamos los resultados de algunos candidatos (en puntos de aprobación) de las campañas hasta el día 23 de septiembre del 2015:

Por el partido republicano: Trump 26, Carson 18, Rubio 9, Florina 9, Bush 7

Por el partido demócrata: Clinton 44, Sanders 30, Biden 18

A grandes rasgos, si hoy fueran las elecciones dentro del partido, Trump sería el candidato a competir contra Hilary Clinton. Al menos entre los simpatizantes de la postura republicana, la estrategia de Trump ha sido exitosa.

No me interesa hacer un análisis estadístico ni político de los candidatos norteamericanos. Lo que quiero resaltar es un hecho: el éxito de Trump está sustentado en la claridad de su mensaje y en lo escandaloso del mismo. Y esto no me sorprende: Trump tiene experiencia en el show business.

En una era donde lo ambiguo es la norma en comunicación, tomar postura genera seguridad en los escuchas. Una postura así de clara la vemos en los grandes comunicadores de todos los tiempos: Hitler, Steve Jobs, José Mujica, López Obrador, Churchill. Intenten imaginar un Steve Jobs ambiguo al respecto de sus máquinas o un Churchill al respecto de los riesgos del fascismo… es simplemente imposible.

El problema de la seguridad que da esta claridad es que fácilmente puede confundirse con la verdad y prestarse a la perniciosa demagogia (de derecha o izquierda, lo mismo da) que el mundo ha sufrido en tantas partes y en tantos tiempos. ¿Es verdad que los mexicanos somos violadores, criminales, narcotraficantes? No: la afirmación universal es falsa. ¿Será verdad que lo que mandamos a Estados Unidos, por usar la construcción de Trump, es de esa calaña? Tampoco: nombres como Héctor García Molina, Rodolfo Neri y Jordi Muñoz lo refutan.

El escándalo que genera su postura es un gran ingrediente para el éxito mediático. “Si intentas complacer a todos, no complacerás a nadie”, reza un dicho popular y con mucha razón. Pero cuando sabes cómo complacer a un grupo específico y/o cómo hacer enojar a otro, eso te pone en el spotlight y es increíblemente bueno para los negocios y, por extensión, para la política.

El pasado 15 de septiembre, The Game Theorists publicaron un video en su canal de youtube sobre el valor de crear descontento en un grupo social para ganar interacciones en los medios.

El contenido controversial es bueno para el marketing: los detractores empujarán las críticas y los defensores saldrán al rescate. Publicidad gratis. El contenido que ofende a grupos específicos genera mucho más impacto, más imitaciones, más reacciones en contra y, por lo tanto, es más valioso para el productor de dicho contenido.

Vean, por ejemplo, el número de menciones en publicaciones que obtuvo Adolf Hitler en el corpus “English” de Google:

Grafica1(Hitler)

A partir de 1930 hasta 1942, su impacto “mediático” fue en aumento constante hasta alcanzar un gran “raiting” en medio de la gran Guerra. Algo similar pasa con Bill Clinton, quien alcanza su pico justo el año del escándalo Lewinsky:

Grafica2(HitlerClinton)

Vean la comparación con nombres mucho más “positivos” como Gandhi (pico en 1947, año de la independencia de India) y Havel (pico en 1991, año en que lo nominan al Nobel de la Paz):

Grafica3(HitlerClintonGandhiHavel)

En resumen: cada vez que Trump lanza un comentario incorrecto, ofensivo, racista, etcétera, crea una bola de nieve mediática que lo empuja más y más hacia un pico de popularidad que lo acerca más y más a la contienda final por la silla en el despacho oval.

Vean la comparación de las menciones de Trump y las de Hilary Clinton en la prensa, según Google:

Grafica4(TrumpHilary)

¿Ven a qué me refiero?

Me parece peligroso que posturas demagógicas lleguen a puestos de poder. Convencer a la mayoría de los votantes de cualquier país en tomar una postura violenta en contra de algún grupo social (vulnerable o no) es terrible.

Sin embargo, en este ejercicio quizá haya algo interesante qué aprender: la claridad del mensaje y de la postura es mucho más valorada por el público que la ambigüedad políticamente correcta. Acaso sea un indicador de que los hombres estamos ávidos de líderes comprometidos con ideales justos, y no sólo con sus intereses. Ideas que quizá suenen escandalosas a algunos y deleitosas a otros.

El riesgo es que un lobo se disfrace de cordero y venda sus intereses como ideales…

Juan José

*El título está tomado de la descripción que Donald Trump hace de la puerta que habrá en la muralla entre México y Estados Unidos

2 comentarios en “A beautiful big fat door*…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s