En el 2017 sólo la belleza salvará al mundo

Por Juan José Díaz Enríquez

“It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair”

-Charles Dickens, A Tale of Two Cities

El 2017 está comenzando y me parece que el mejor modo de festejar su llegada es atrevernos a soñar lo que en él podremos construir y cómo afectará a los años venideros.

Sí, sé que el 2016 tuvo un tinte azabache en lo que concierne a la política, economía y farándula internacional y los ánimos quedaron cansados y un poco pesimistas; pero también sé que el 2017 será en muchos aspectos un año relevante para construir el futuro que soñamos y que heredaremos a nuestros hijos y nietos. Por ello quisiera dedicar un momento a hacer un ejercicio de prospectiva-ficción e imaginar el mañana que podemos diseñar.

Para hacerlo, lo primero que quiero hacer es treparme a una TARDIS y volver 100 años en la historia y visitar rápida y superficialmente el trepidante año de 1917.

En febrero se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esta carta magna (con influencia de la guerra civil de la que comenzaba a salir el país) se atrevió a dar pasos importantes en el reconocimiento de los derechos sociales y en la descentralización del poder político nacional. (Cf. Zamudio; La Constitución y el Estado Social del Derecho).

En marzo abdicó el Zar Nicolás II, con lo que comienza la Revolución rusa. Este inicio de la Revolución puso un gobierno provisional que, liderado por el equivalente a la clase media y media-alta de Rusia, tenía postulados liberales y de “izquierda” tales como el voto universal, la conformación de una Asamblea Constituyente y una cierta “dictadura benevolente”; meses después, sería reemplazado por el gobierno Bolchevique. La división interna en Rusia se vivió, además, en un entorno de inestabilidad social debida a los estragos provocados por la Gran Guerra.

En noviembre se publica la Declaración Balfour. Este documento es considerado la primera declaración de una potencia global en favor del derecho del pueblo judío a establecerse en Palestina. (Cf. The Balfour Declaration)

El mismo mes, Lenin llega al puesto de Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo. Podría decirse que este fue el momento en que comenzó la creación del primer Estado Socialista del mundo.

Otros hechos interesantes que ocurrieron durante ese año fueron: la presentación de La Fuente, de Marcel Duchamp (R. Mutt), en Nueva York; el nacimiento de Ella Fizgerald, Juan Rulfo, J.F. Kennedy; y las muertes de Edgar Degas y Auguste Rodin.

De regreso a 2017. ¿Qué tanto hemos avanzado como humanidad en estos cien años? La primera impresión podría ser que poco, ¿no es así? La turbulencia política, las guerras intestinas y los conflictos internacionales, la situación Israel-Palestina, la pobreza y desigualdad rampante, los movimientos populistas y la tentación de dictaduras nacionalistas benevolentes… todo está ahí, ¿no es así?

Sí, pero no nada más. Así como Dickens comienza su libro, así parece iniciar este año: vivimos en el peor de los tiempos, pero también en el mejor de los tiempos. Y es en la segunda parte donde quiero enfocar el resto de este texto. Y no por un optimismo cegatón ni por necedad idealista, sino porque estoy convencido que solamente desde las fortalezas es que podemos vencer las debilidades. Así es: sólo en la asimilación de lo que hemos logrado como humanidad podremos derrotar a nuestros pendientes, a nuestros enemigos, a nuestros crímenes que bien podrían catalogarse de lesa humanidad.

Revisemos rápidamente dónde estamos en el 2017, para poder diseñar el futuro que queremos.

El primer lugar donde quiero detenerme es en Singularity University. Ésta es una institución que se define como una universidad con la misión de educar, inspirar y empoderar a líderes para que apliquen las tecnologías exponenciales para resolver los grandes retos del mundo.

Uno de sus fundadores, Peter Diamandis, ha recopilado una serie de “evidencias” que muestran por qué el mundo está mejor que nunca en términos sociales, económicos e incluso humanos. Entrecomillo la palabra “evidencias” porque me he hecho el hábito de tomarlas siempre con mucha precaución: tal y como dice Joseph Rouletabille en su saga escrita por Gastón Leroux: “las evidencias sólo te muestran lo que ellas quieren, tienes que aprender a interpretarlas”.

Dentro del artículo de Peter Diamandis uno de los temas que examina es el de la población total que vive en extrema pobreza. Con datos de Our World in Data, el autor muestra cómo la pobreza extrema ha disminuido durante los últimos 30 años de un 53% a un 17%.

Miren esta otra gráfica sobre el mismo tema:

grafica

(Ver gráfica en modo interactivo)

Con base en estos números, Our World in Data plantea una pregunta, ¿qué tan viable se ve alcanzar el objetivo de erradicar la pobreza extrema para el 2030?

La misma fuente contesta que si la tendencia continua como hasta ahora, para la fecha propuesta llegaremos a un 4.8%, que si bien no es el 0% que deseamos está bastante más cerca. Lo interesante está en diseñar mecanismos que aceleren la tendencia: ¿qué oportunidades tenemos hoy en el mundo para ayudar a las personas en la más profunda base de la pirámide a comenzar a subir? ¿Qué riesgos enfrentaremos en el intento de acelerar esta tendencia?

Empresas como Aipoly, Vendedy, nFrnds e interweave solutions son un buen ejemplo de investigaciones en este rubro.

Pero la disminución de la pobreza extrema no es el único avance que hemos tenido. Hoy vivimos en un mundo con instituciones democráticas cada vez más sólidas y en constante evolución. Pueden ver más de este tema acá: https://ourworldindata.org/democracy/

La importancia de este fortalecimiento institucional es que no es un fortalecimiento que se agote en sí mismo, sino que tiene implicaciones fortísimas en el sano desarrollo de otros factores. Los países con instituciones democráticas sólidas son países con un mejor índice de salud pública, de libertad ciudadana (para emprender, para crear, para vivir…), de educación, de respeto a los derechos humanos, entre otros.

En resumen: pese a los grandísimos problemas y retos que enfrentamos, 2017 es un mucho mejor momento para vivir que 1917. Estamos en la mejor era de la humanidad hasta el día de hoy, y lo que nos toca es poner las condiciones para esto mismo pueda decirse dentro de 100 años y más.

Así pues soñemos ahora un poco, sobre la base de lo que hemos visto en nuestro pasado y en nuestro presente. ¿Cómo será el mundo dentro de 100 años?

Titulé este post “En el 2017 sólo la belleza salvará al mundo” porque esa es la premisa que creo que debe inspirarnos en este sueño. Sólo la belleza nos seguirá salvando. Sólo la belleza tiene la fuerza para seguir moviendo al mundo hacia lo mejor. Si como seres humanos caemos en la mentira de que todo tiempo pasado fue mejor, o que el presente es poco menos que un Armageddon, no nos daremos permiso de salvarnos.

José Ortega y Gasset en sus “Meditaciones del Quijote” nos dice que “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. El afán que tenemos de estar mejor sólo podemos adquirirlo en la medida en que nos empeñemos en hacer del mundo un lugar mejor. ¿Y cómo podemos hacer de este mundo un lugar mejor si no nos abrimos a la posibilidad de enfrentarnos con lo mejor que ha hecho la humanidad a lo largo de toda la historia?

Steve Jobs, en la entrevista que le hizo Robert X. Cringely en 1995, defiende esta idea: “Se trata del buen gusto… se trata de exponerse a las mejores cosas que ha hecho la humanidad y traer eso a lo que sea que estés haciendo”. Imagínense lo que podríamos hacer de hoy al 2117 si todos nos comprometiéramos a ser los Da Vinci, Homero, Picasso, Beethoven, Caravaggio o Dante de los siglos XXI y XX.

Imaginemos lo que será del año 2117 si le imprimimos un poco de Bach a nuestros productos, o si asumimos la visión de Arnolfo di Cambio en nuestro diseño instruccional en las escuelas. ¿Qué sería si en lugar de construir ciudades monstruo, a ratos funcionales pero siempre sin alma, volviéramos a pensarnos florentinos y renacentistas? Imaginemos cuidar a nuestros empleados como Valjean cuidó Fantine y después a Cosette. Imaginemos cuidar de nuestra gente como Aramis cuido de Athos y defender a los más necesitados como lo hiciere Kambei Shimada y sus seis samurai.

Estamos en una era increíble para estar vivos. Pero eso no es un lujo, sino una responsabilidad. Si queremos construir un 2117 digno, incluyente, próspero y humano debemos comprometernos hoy a crear cosas (productos, servicios, sociedades… lo mismo da) que sean dignas, incluyentes, prósperas y humanas. Y para lograrlo debemos voltear a ver lo más grande que ha hecho el hombre, lo más bello, y traerlo a lo cotidiano.

Cuando Dostoyevsky dijo que sólo la Belleza salvaría al mundo nos regaló la fórmula perfecta para nuestro futuro. Lo que tenemos ahora que entender es que la Belleza no llegará de fuera como un héroe mesiánico ajeno a nuestra realidad. No. La Belleza que salvará al mundo está esperando ser liberada de las fauces de nuestro pesimismo y mediocridad.

¡Feliz 2017! ¡Qué gran año para estar vivos!

Juan José

2 comentarios en “En el 2017 sólo la belleza salvará al mundo

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