Hackear gobiernos para alcanzar la gobernanza

Por Marina Díaz Enríquez

                                                                                                  

“The problem that we have is not globalization. The problem is a lack of global governance.”

—Professor Klaus Schwab.

“¡Todos son unos corruptos! ¡Que se pongan a trabajar! ¡Cobran unos sueldazos y sólo van a dormirse! ¡Vergüenza les debería dar!”. Consignas como éstas son comunes en las pláticas donde se habla del gobierno nacional. Sin embargo, ¿resuelven algo? No. Sólo son discursos paliativos ante el dolor, la rabia y la impotencia que nos causan los problemas de México —y del mundo—.

Culpar al gobierno es una salida fácil y comodina. Si quienes se encargan de que las cosas funcionen no están haciendo lo que les corresponde, ¿por qué nosotros tendríamos que hacer algo? ¡Porque me niego a darle la responsabilidad del bienestar de mi comunidad a una sola persona! Por el simple hecho de pertenecer a una sociedad, tengo —y merezco— el deber compartido de participar en la construcción de ésta.

Por eso apuesto por la gobernanza y no por la gobernabilidad. ¿Qué diferencia hay?

Según el Doctor en Derecho José María Serna de la Garza, la gobernabilidad “se centra en la creación y la consolidación de la capacidad de gobernar del gobierno”, mientras que la gobernanza es la forma en que una sociedad “organiza la acción colectiva para el logro de objetivos comunes, en la que participan tanto actores públicos como actores privados”. Desde el punto de vista de la gobernabilidad los problemas y la solución de éstos dependen del ámbito gubernamental, no se necesitan recursos externos para gobernar una sociedad. Suena ególatra y paternalista, ¿no?

El problema de la gobernabilidad, como bien dijeron el sociólogo Michel Crozier y los politólogos Samuel P. Huntington y Joji Watanuki en su reporte La crisis de la Democracia: sobre la gobernabilidad de las democracias, es que “los problemas de (in)gobernabilidad en las democracias de países altamente industrializados provenían de la ‘sobrecarga’ del Estado de bienestar, ante demandas y presiones de diversos grupos sociales; a su vez, esto se traducía en una crisis fiscal permanente, así como en pérdida de capacidad para resolver problemas económicos y sociales en el largo plazo. Por lo anterior, el Estado debía reducir su tamaño y devolver a la sociedad tareas y responsabilidades que hasta ese momento se habían definido como correspondientes en exclusiva a los poderes públicos”.

Aquí entra la gobernanza, en la que participamos los ciudadanos y no sólo el Estado. Confieso que conocí este concepto hasta hace unos pocos meses. Sin embargo, mientras más leo sobre él, más me convenzo de que debemos trabajar para alcanzarlo.

La gobernanza no tiene un significado único. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la define como: “El ejercicio de autoridad política, económica y administrativa para manejar los asuntos de la nación. Es un complejo de mecanismos, procesos, relaciones e instituciones por medio de las cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, ejercen sus derechos y obligaciones y median sus diferencias”. Es un trabajo colaborativo. Suena mejor, ¿apoco no?

Este ejercicio colectivo entre gobierno, sociedad civil y sector privado me motiva más que dejarle al gobierno la responsabilidad —que nos corresponde a todos— de mejorar mi país y mi mundo.

Y ahora: ¿cómo alcanzar la gobernanza en nuestras sociedades?

A través de la innovación.

DemocracyEarth es un ejemplo. Se trata del emprendimiento ganador del Global Grand Challenge de Singularity University en el tema de gobernanza. Santiago Siri y Pia Mancini, sus fundadores, quieren revolucionar la democracia a partir de la tecnología y el Internet. Fundaron El partido de la Red, un partido político en Argentina que busca crear un nuevo modelo de participación ciudadana, donde las personas pueden incidir de manera directa en las decisiones de sus comunidades.

Aquí está la conferencia de Santiago Siri donde explica qué significa la democracia en el siglo XXI y por qué todos debemos involucrarnos:

Me quedo con una frase que dice casi al final del video:

“Democracy is the one political idea that is always incomplete. If democracy were a complete idea, it would be an absolutist ideology just like every other ideology out there. Democracy is the one exception and it’s always a working progress.”

Como idea incompleta, la democracia es perfectible. Está en constante construcción. Por eso me emociona que emprendedores como Santiago o Pía hayan dado el siguiente paso dentro de la participación ciudadana, buscando alcanzar un estado de gobernanza que permita sociedades más participativas y democráticas, sociedades donde el dêmos — el pueblo— mande.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s