Poyekhali!

Por Marina Díaz Enríquez

Yuri Gagarin gritó: “Poyekhali!” justo antes del despegue de la nave Vostok-1. Significa “¡allá vamos!” o “¡vámonos!” y se convirtió en frase simbólica dentro de la cultura popular rusa antes de empezar algún proyecto o brindis.

En primaria me enseñaron el nombre de Yuri Gagarin porque fue el primer hombre en conquistar el espacio. Fue un día como hoy: el 12 de abril de 1961.

¡Yuri Gagarin fue el primer hombre en conquistar el espacio! ¿Verdad que es fascinante y uno quiere saber más detalles? Cuando me puse a investigar sobre el viaje me sorprendió todo lo que no sabía. Desde la primaria me quedé con la fecha anecdótica y el nombre, sin embargo, no conocía la hazaña completa.

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Pocas personas sabían que ese día se realizaría un experimento histórico dentro de la carrera espacial. ¡Ni siquiera le avisaron a Valentina Ivanovna Gagarina, la esposa de Yuri Gagarin! Ella se enteró al mismo tiempo que el pueblo ruso, cuando se comunicó el aterrizaje por radio. Los involucrados no sabían —no podían saber— si Gagarin regresaría con vida o si regresaría siquiera. Por esto, el gobierno ruso escribió dos comunicados oficiales que serían emitidos en el aterrizaje: uno de celebración y otro en caso de que el viaje resultara fallido. El despegue se retrasó tres horas por una falla en el sensor de hermeticidad, en ese tiempo se cuenta que Yuri Gagarin se puso a cantar canciones populares rusas.

En los 108 minutos que duró el viaje se vivieron muchas complicaciones: en los primeros 20 segundos se cortó la comunicación. Después de 153 segundos, Gagarin pudo ver la Tierra desde 300 kilómetros y expresó: ¡Qué hermoso! (saltándose el protocolo y las instrucciones de vuelo). La velocidad de escape fue más alta de lo previsto, lo que ocasionó que la nave girara sobre su propio eje (esto podría ocasionar que se saliera de órbita cuando el motor retrocohete se activara). Y, para aumentar el estrés de todos, la comunicación durante la vuelta a la Tierra se perdió durante casi 50 minutos.

Conforme leía la historia del viaje recordé el post de La historia del hombre sin camino y específicamente en la frase: “Hay abismos que salvan”. ¿Qué habría pasado de no emprender ese sueño? ¿Qué habría pasado si no hubieran tenido esa pasión por la carrera espacial? ¿Qué habría pasado si no se hubieran lanzado a ese abismo llamado espacio?

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Todos tenemos abismos, todos tenemos espacios que queremos conquistar. ¿Habrá complicaciones? ¡Claro! ¿Perderemos la comunicación en ocasiones? Por supuesto.  Sin embargo, siempre debemos tener esa pasión que nos mueva a conquistar esos 108 minutos que marcarán nuestra historia. Lancémonos. Arriesguemos. Cuando estemos frente a nuestro abismo, gritemos: “Poyekhali!”.

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