Entre el futuro y el pasado: el lugar de la innovación

Beethoven by Andy Warhol

Por: Juan José Díaz Enríquez

Estoy leyendo y estudiando el Gradus ad Parnassum, de Johann Joseph Fux. Es un libro de contrapunto clásico y extraordinariamente didáctico. Dos cosas quiero resaltar de este libro, pues creo que son clave para el pensamiento empresarial.

Lo primero es que el autor reconoce que en su tiempo (allá por el siglo XVIII) la música ya era “arbitraria y los compositores se rehusan a ser constreñidos a cualquier regla o principio, detestando la mención mismísima de ‘escuela’ y ‘norma’ como si fueran la muerte misma”. Llama la atención esta percepción de Fux, pues estamos hablando de justamente el período cuando componían personajes tales como Johann Pachelbel, Arcangelo Corelli, Antonio Vivaldi, Jean-Philippe Rameau, entre otros.

Al parecer, la rebeldía ante las normas establecidas y el deseo de aprovechar lo arbitrario a favor de la creación es algo inherente al hombre, sea cual sea su era en la Historia. Quizá esta rebeldía barroca no sea tan diferente de la rebeldía de Steve Jobs que tanto ha marcado el pensamiento empresarial del siglo XXI.

Lo segundo que vale la pena resaltar es que Fux reconoce que esta rebeldía debe seguir su propio curso, pero que para aprender a componer es necesario regresar a los principios y reglas básicas, a partir de las cuales uno puede dejar fluir la locura y la creatividad hasta que se salgan de madre.

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Esta aparente contradicción es, más bien, una tensión entre el pasado y el futuro, entre la tradición y la imaginación, que da por resultado la innovación.

Cuando la pretensión de innovar se desembaraza del pasado, es decir: de la tradición, de las reglas y normas establecidas, genera absurdos inviables, repeticiones absurdas y lugares comunes que, en el mejor de los casos, aburren.

En el siguiente comercial de Apple se nota un claro ejemplo de esta mala innovación. Más allá de la burla contra Microsoft, lo importante es ver que no todo puede ser llamado innovación:

Otro ejemplo a este problema se puede ver en la película Copying Beethoven. A pesar de que el filme es históricamente falso hay un aprendizaje importante que rescatar: Anne, el personaje de Diane Kruger, aprende tanto del Maestro Beethoven que comienza a escribir como él. Lo imita, lo copia, lo calca.

Cuando ello sucede, el Beethoven de Ed Harris monta en cólera e instruye a Anne para que deje de ser “otro Beethoven”.

Anne quedó atrapada por la tradición beethoveniana y no pudo escapar. Miró al pasado y, en la seguridad que dan las fórmulas probadas, decidió imitar un estilo hasta lograr una obra mimética. Y por lo tanto, sin valor.

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Muchas veces las empresas caen en este mismo error. Conocen la fórmula del éxito y la reproducen ad nauseam, sin generar nada nuevo. No son innovadores. Lo peor es cuando, atrapados por esta tradición, quieren crear novedades disruptivas y terminan por asesinar a su negocio.

La innovación, por lo tanto, debe estar situada entre la visión futurista y el respeto a la tradición. Un empresario innovador debe traer del pasado las normas que permitan dar orden y coherencia a una idea, pero ha de arrojar su idea al torbellino caótico que es el futuro. Debe dejar que la idea se desboque, pero protegerla del acantilado con las riendas de la tradición.

Un ejemplo de este equilibrio lo podemos ver reflejado en varios Dies Irae. Esta secuencia pertenece a la misa de muertos del rito católico y ha sido musicalizado desde tiempos medievales. De hecho, la tradición de la música medieval del Dies Irae es tan fuerte que muchos compositores han tomado las mismas notas y han desarrollado piezas completamente nuevas a partir de aquellas.

Podemos escuchar el tema original del Dies Irae aquí:

Unos 500 años después, Rachmaninoff utilizó el tema del Dies Irae y le dio un aire de danza, para lograr esta otra pieza:

Podemos decir, así, que la innovación debe ubicarse de manera equilibrada entre la tradición y la visión de futuro. Sólo así puede responder verdaderamente las demandas del presente y cuajar como algo verdaderamente valioso para las personas que la disfrutarán.

2 comentarios en “Entre el futuro y el pasado: el lugar de la innovación

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