Vence tu status quo

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“No importa si el negocio va bien o está moribundo. Lo que importa es que en ningún momento perdamos nuestra capacidad de creatividad, ni por caer en la rutina del éxito, ni por sufrir los embates del fracaso.”

Por: Juan José Díaz Enríquez.

El otro día recordé una anécdota que leí en “Screw it, let’s do it” del empresario Richard Branson. En alguna ocasión estaba de vacaciones y tenía que viajar a Puerto Rico, pero el vuelo se canceló de último momento. Como es lo normal, la gente del vuelo estaba molesta, pero con poca idea de qué hacer.

Branson, siguiendo su natural inclinación a las locuras, decidió que podría hacerse algo, así que buscó un pequeño avión en renta y calculó cuánto costaría poder usarlo para llevar a los pasajeros hasta Puerto Rico. ¡39 libras por pasajero! Sin dudarlo, rentó el avión y en un pizarrón que pidió prestado en el aeropuerto escribió: “Vuelo único a Puerto Rico, 39 libras”. Ese día nació, en idea, Virgin Altlantic.

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Si lo pensamos bien, en realidad Branson no hizo algo extraordinariamente difícil o extraño, simplemente consideró las opciones y los recursos disponibles para pensar en una solución y la llevó a cabo. Sin embargo, nosotros lo consideramos una locura. ¿Por qué? El problema está en nuestro status quo, en nuestro conjunto de creencias -correctas o incorrectas, lo mismo da- que nos mueven a comportarnos de una cierta manera. Cuando uno se encuentra “atrapado” en un aeropuerto, se espera que sea la aerolínea la que nos resuelva el problema. (Alguna vez me quedé varado en Mazatlán más de 20 horas y a lo más que aspiramos los pasajeros fue a negociar con la aerolínea que nos dieran un cuarto de hotel). Nuestra zona de confort, el status quo, nos dice que así son las cosas.

Lo que se nos olvida es que aunque así sean las cosas, así no somos los humanos. Somos seres creativos, capaces no sólo de encontrar soluciones a los problemas, sino de construir alternativas viables a la realidad que nos rodea. Ser capaces de creer en nosotros mismos como seres creativos es lo que nos permite, verdaderamente, innovar. Dejar de esperar lo que esperamos, dejar de hacer lo que se puede para comenzar a esperar lo que deseamos y hacer lo que queremos: eso es lo que nos hace emprendedores. Eso es lo que nos hace humanos.

El mundo contemporáneo tiene una máxima que parece regir la vida tanto de los empresarios como de los clientes: hay que romper las reglas, hay que innovar. Los consumidores demandan productos cada vez mejores, más novedosos que los de la competencia y muchas veces disruptores de la industria a la que pertenecen. Los productores, por su cuenta, se empeñan en pensar nuevas y variadas formas de atender a sus clientes: queman sus pestañas (y las de sus colaboradores) buscando ese producto o servicio que será disruptivo, que satisfará a los clientes que esperan alguna innovación.

LEER MÁS: Sentir la oportunidad, no la carencia.

Lo que a veces olvidamos es que la innovación no es un resultado pragmático intrínseco a nuestra vida laboral, sino un hábito que debemos ejercitar los emprendedores en nuestra vida cotidiana.

El hábito de la innovación nos debe permitir construir nuevas opciones y encontrar nuevos caminos. No importa si el negocio va bien o está moribundo. Lo que importa es que en ningún momento perdamos nuestra capacidad de creatividad, ni por caer en la rutina del éxito, ni por sufrir los embates del fracaso.

En tanto que hábito, implica un trabajo cotidiano por parte del emprendedor. Los hábitos son rutinas que nos hemos impuesto a base de repetición y esfuerzo. Así como lavarnos los dientes, bañarnos o hacer ejercicio todas las mañanas, hay que esforzarnos en salir de nuestro estado de comodidad todos los días de nuestra vida. Hay que hacerlo en algo, cualquier cosa, no importa lo pequeña que sea. Hay que vencer, día a día, el propio status quo.

Así como se intenta romper las reglas del mercado y destruir las cadenas del “así se hacen las cosas” del mundo, el emprendedor debe vencer las reglas y cadenas de sí mismo. A la par de operar su incipiente negocio se debe esforzar por mantenerse a sí mismo fuera de su zona de confort. En mi último post expuse cómo es imperante que los emprendedores tomen decisiones difíciles y dolorosas. He aquí una de estas decisiones: abandonar la zona de confort personal.

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Juan José Díaz Enríquez

“Construyamos un mejor México.”
Es filósofo, melómano apasionado y docente.
En Eudoxa es Director General y Director de Innovación.

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Este post fue publicado originalmente en junio de 2014.

4 comentarios en “Vence tu status quo

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