Prepararse para el futuro: pensar de forma exponencial

Jim Hodges

“El futuro ha sido generalmente malentendido. Nuestros antepasados esperaban que se pareciera mucho al presente, que en realidad es bastante parecido a su pasado.”

–Ray Kurzweil, The Singularity Is Near.

Los humanos no somos buenos para predecir el futuro. Nuestra experiencia ha sido “local y lineal” a lo largo de la historia y no ha habido grandes cambios entre generaciones: utilizamos las mismas herramientas, comemos las mismas comidas y vivimos en los mismos lugares.

La tecnología avanza a ritmo exponencial pero nuestro cerebro de hombre de las cavernas sigue funcionando en el modo predeterminado: linealmente.

Este pensamiento lineal nos ha llevado a desarrollar una perspectiva intuitiva del futuro igualmente lineal. Es como acercarse a una escalera: después de haber avanzado una serie de escalones, predecimos que lo que vendrá es…otro escalón, que a su vez será seguido por más escalones que son, más o menos, parecidos a los anteriores.

Tal como describe el futurista americano Ray Kurzweil en su libro The Singularity Is Near, el rápido crecimiento de la tecnología se trata, en realidad, de una evolución acelerada. Esto ha provocado cambios tecnológicos y sociales no sólo entre una generación y otra, sino dentro de una misma.

Contrario a lo que nuestra intuición nos dice, el futuro no se está desarrollando de manera lineal, sino exponencial. Preverlo es todo un reto, no sabemos qué pasará después ni cuándo. Es por eso que el veloz ritmo del progreso tecnológico suele sorprendernos y a cada rato nos encontramos en situaciones como ésta:

¿Cómo nos preparamos para el futuro exponencial si no estamos acostumbrados a pensar de esta manera? Comencemos por entender los fundamentos del crecimiento exponencial.

¿Qué es el crecimiento exponencial?

A diferencia del crecimiento lineal, consecuencia de sumar repetidamente una constante, el crecimiento exponencial es resultado de la multiplicación de una constante. Ésta es la razón por la que el crecimiento lineal produce una línea recta y estable en el tiempo. En cambio, el crecimiento exponencial produce una línea que se dispara al cielo, como si fuera un cohete despegando a toda velocidad.

Imagina que estás caminando por una vereda y todos tus pasos miden un metro. Si das seis pasos sabrás que has avanzado seis metros (1, 2, 3, 4, 5, 6). Después de 24 pasos más estarás 30 metros adelante del punto de origen. Ésa es la simpleza del crecimiento lineal: es fácil de predecir. Ahora vayamos al escenario exponencial. Imagina —dejemos la anatomía de lado— que puedes duplicar la longitud de cada paso que das. De este modo, si das seis pasos habrás avanzado 32 metros (1, 2, 4, 8, 16, 32), ¡mucho más que en el escenario lineal! Entonces, cuando llegues al paso 30, estarás a mil millones de metros del punto de origen, una distancia que equivale a veintiséis viajes alrededor del mundo.

Así es el sorprendente e intuitivo poder del crecimiento exponencial.

El crecimiento exponencial es explosivo, por lo tanto, engañoso

Lo interesante del crecimiento exponencial es que, cuando duplicas la distancia que das con cada paso, progresas la misma distancia de todos los pasos anteriores combinados. Por ejemplo: un paso antes de alcanzar los mil millones de metros (en el paso 30), te encuentras a 500 millones de metros (en el paso 29), es decir, a la mitad. Así, cualquiera de los pasos anteriores se ve minúsculo en comparación con los últimos, en los que el crecimiento explota. Esto significa que el avance más grande se produce en un periodo de tiempo muy corto.

Entonces imagina esto: digamos que quieres llegar a un determinado destino y la distancia que te falta recorrer parece gigantesca. Sin embargo, si tomas en cuenta que a cada paso que das la distancia recorrida se duplicará, verás que estás a poquitos pasos de llegar (además, el verdadero progreso ocurrirá en el último paso que des).

El punto es que, como el ritmo del crecimiento exponencial empieza lento y constante, es difícil diferenciarlo del lineal, entonces a menudo los confundimos. Como creemos que las expectativas del crecimiento exponencial son poco probables (por no decir que son verdaderas locuras), pensamos que se trata de otro crecimiento lineal. La sorpresa llega cuando el progreso explota y no estamos preparados para él.

Ray Kurzweil pone este ejemplo: “Cuando la exploración del genoma humano se inició, en 1990, los críticos dijeron que dada la velocidad en la que el genoma podía escanearse, se requerirían miles de años para completar el proyecto. Sin embargo, el tiempo fue ligeramente más corto: el primer borrador se presentó en 2003”.

En esta imagen puedes observar la naturaleza engañosa del crecimiento exponencial. ¿Ves cómo el progreso mayor ocurre casi al final?

Imagen cortesía de Pawel Sisiak/AI Revolution.

¿El crecimiento exponencial tiene fin?

En la práctica, sí. Sin embargo, algunas tendencias exponenciales pueden continuar durante largos periodos de tiempo, impulsadas por paradigmas tecnológicos sucesivos.

Por ejemplo: una tendencia exponencial longeva (la de la informática podría ser) se forma por una serie de ciclos de vida en S (curvas S). Cada curva se parece a la letra “S” debido a las tres etapas de crecimiento que representa: un crecimiento inicial lento, un crecimiento explosivo y una nivelación a medida. Estas curvas S se superponen, y cuando una tecnología se ralentiza, una nueva toma el control y acelera. Con cada nueva curva S, la cantidad de tiempo que se tarda en alcanzar a niveles más altos de rendimiento, es menor.

Kurzweil enumera cinco paradigmas informáticos en el siglo XX: electromecánicos, relés, tubos de vacío, transistores discretos y circuitos integrados. Cuando una tecnología agotó su potencial, la siguiente se hizo cargo de hacer más progreso que sus predecesores.

Planes para el futuro exponencial

La regla de oro es: espera que el crecimiento te sorprenda y después planeas qué hacer.

Por ejemplo: ¿cómo cambiará todo en los próximos cinco años? Una forma de pronosticar ese futuro es mirar a los cinco años pasados y extender el mismo ritmo hacia adelante. Sin embargo, el problema actual es que el ritmo en sí mismo está cambiando. Lo mejor, entonces, es mirar el pasado lustro y reducir el tiempo en que tardaremos en alcanzar un progreso similar en el próximo, porque lo más probable es que lo que antes nos llevó cinco años ahora nos lleve sólo tres.

La práctica del pensamiento exponencial no se enfoca en la planeación a futuro —eso ya lo sabemos hacer—, sino de reconocer el tiempo adecuado (cualquiera que sea) para hacer planes.

Con un poco de práctica, todos podemos hacer mejores planes. Sólo debemos tomar conciencia de nuestras expectativas lineales e intuitivas y ajustarlas para un futuro exponencial.

“El futuro será mucho más sorprendente de lo que la mayoría cree”, escribió Kurzweil en su libro. “Son pocos los observadores que han internalizado verdaderamente las implicaciones de que, de hecho, la tasa del cambio se está acelerando”.

¿Por qué aprender a pensar exponencialmente es valioso?

El crecimiento exponencial no es simplemente un concepto interesante. Debemos entender que nuestros cerebros lineales nos pueden meter en verdaderos problemas.

Pensar linealmente hace que las empresas, los gobiernos y los individuos se sientan atrapados por factores que crecen exponencialmente: grandes empresas se desbaratan ante la nueva competencia, los gobiernos luchan contracorriente por mantener la política vigente y todos nos preocupamos porque nuestro futuro está fuera de control. El pensamiento exponencial reduce este tipo de estrés porque revela nuevas oportunidades. Si podemos planificar mejor, tomando en cuenta el ritmo acelerado y cambiante, haremos que la transición de un paradigma a otro sea más fácil y le daremos la bienvenida al futuro con mucha más seguridad.

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Este texto, escrito por Alison E. Berman, Jason Dorrier y David Hill, fue originalmente publicado por Singularity Hub, en Medium y traducido al español por el Staff de Eudoxa. Puedes leer el original, en inglés, aquí.

3 comentarios en “Prepararse para el futuro: pensar de forma exponencial

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