El legado de Dalí

Por: Santiago Piñeirúa

No es de extrañar que cuando vamos a admirar algunas obras de arte moderno pensemos en la locura que embarga o embargaba a los artistas al momento de su creación. Es indudable que las fuentes de inspiración de muchos artistas son un misterio y pertenecen en ocasiones a un mundo fuera del alcance del raciocinio.

El gran pintor español Salvador Dalí acude al simbolismo y al misticismo de su locura (o al menos así parece a los ojos del mundo) para encontrar su pintura, en lo que en sus palabras él denomina “hiperrealismo metafísico”. Estas ideas y muchas otras alimentaron la gran obra de Dalí. Pero lo gracioso es la excentricidad con la que manejaba su publicidad; siendo ya una figura pública en Europa respaldada por una importante producción de obras categóricamente geniales, la polémica creada por Dalí a lo largo de su vida es a menudo considerada aún más llamativa que su obra artística.

Por ejemplo: cuando se encontraba estudiando en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, en un examen le tocó hablar de Rafael. Dignamente se puso delante de sus sinodales y argumentó que no podía hacer el examen, pues el sabía muchísimo más del pintor que todos sus profesores juntos, lo que le costó su expulsión de la escuela.

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Otro ejemplo es la polémica desatada en su etapa neoyorquina, la cual empezó debido a su huida al estallar la Segunda Guerra Mundial. En la famosísima quinta avenida de Manhattan unos almacenes pidieron a Dalí que hiciera dos escaparates, a lo cual accedió. Gran sorpresa se llevó Dalí al ver que habían alterado su diseño original, a lo cual respondió de forma inesperada, ya que entró en la tienda y rompió el cristal.  Fue arrestado y obviamente llamó la atención de la prensa. Defendiendo sus derechos de autor y su obra pictórica, Dalí fue declarado inocente ante un tribunal con la única consigna de pagar los desperfectos ocasionados.

Con estos y muchos otros ejemplos de sus extravagancias Dalí hizo de sí mismo todo un personaje excéntrico. Pero no quisiera dejar estos ejemplos sin una reflexión: toda excentricidad del gran pintor español siempre fue respaldada con una gran calidad artística. No es posible crear un producto fantasma con una gran publicidad detrás y esperar que trascienda. Éste es el gran legado que Dalí me ha dejado.  Así que seguimos en la misma línea. El arte de una persona se mide por su calidad y no por su fama ni por su habilidad social. Salvador Dalí es claro ejemplo de esto.

Este post fue publicado originalmente en agosto de 2011.

 

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