Una vida digna de contarse

Photo by Hulton Archive/Getty Images

“Los grandes hombres son grandes porque ellos mismos se hicieron así, por medio de su trabajo y esfuerzo.” 

Por Emilia Kiehnle

Recientemente leí sobre la vida del filósofo Bertrand Russell. Durante la carrera de filosofía estudiamos sus aportaciones en el campo de la lógica y ya desde entonces tenía idea de que había sido un pensador muy influyente del siglo XX, pero en realidad conocía poco de su vida y de su enorme legado.

No sólo fue uno de esos grandes pensadores que destacan en varias áreas del conocimiento —dominaba alrededor de cuatro idiomas, fue filósofo, matemático y ganó un Premio Nobel de Literatura—, sino que también fue un apasionado guerrero de sus ideales: era un profesor que animaba a sus alumnos a pensar y expresarse sin tapujos por amor a la verdad y defendió valientemente la libertad de pensamiento en la represiva época de las guerras mundiales. Más de una vez fue perseguido y acabó encarcelado por sus escritos —la última vez a sus noventa años de edad—. No concuerdo con muchas de sus ideas, pero admiro la coherencia con la que vivió hasta el final.

Durante mi lectura me encontré con una cita de él que me dejó muy pensativa. Decía:

“Para llevar una vida feliz es esencial una cierta capacidad de tolerancia al aburrimiento. La vida de los grandes hombres sólo ha sido emocionante durante unos pocos minutos trascendentales. Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de hombres de escasa valía.”

Me llamó mucho la atención porque precisamente yo estaba leyendo su vida, la cual me parecía sumamente interesante y emocionante, pero entonces se me ocurrió que incluso —o especialmente— las personas como él han de haber pasado por largos períodos bastante difíciles y poco emocionantes. Pensé en la infancia de Russell, la cual pasó solo la mayor parte del tiempo, sin hermanos ni amigos de su edad, viviendo con su estricta abuela a la que no podía contarle lo que sentía o pensaba sin escandalizarla. Pensé en los períodos que vivió cautivo, sin poder escribir, enseñar en la universidad o si quiera compartir sus ideas con alguien más.

Las vidas de “los grandes hombres”, como dice el mismo Russell, son muy emocionantes al momento de ser contadas, pero seguramente fueron mucho menos apasionantes al momento de ser vividas, pues las grandes personalidades trascienden en la historia precisamente porque no se conformaron con una vida sencilla y cómoda, sino porque trabajaron y se esforzaron por perseguir algún ideal, lo cual suele ser difícil y en ocasiones bastante desagradable.

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Estoy segura de que para aprender francés, alemán, griego y latín, el pobre Russell tuvo que pasar varias horas de mortal aburrimiento repasando declinaciones y conjugaciones. En la cárcel seguramente padeció largos períodos de silencio y soledad y lo último que se le antojaba era ponerse a pensar en geometría analítica, pero aún así tuvo la suficiente disciplina para escribir su “Introducción a la filosofía matemática”, una de sus obras más importantes hoy en día.

Los “grandes hombres” son grandes porque ellos mismos se hicieron así, por medio de su trabajo y esfuerzo. Todas las personas estamos llamadas a ser grandes, a superarnos a nosotros mismos y a ser recordados, para lo cual tenemos que aprender a soportar la fatiga y el aburrimiento. Otro autor que lo expresa de una manera muy bella y apasionada es el francés Jacques Philippe, quien dice que la vida de todo hombre debe verse como un combate sin tregua:

“Debemos estar conscientes de que nuestra vida no puede, de ninguna manera, ser el desarrollo tranquilo de una vida pequeña sin historia, sino que ella debe ser el campo en el cual se desarrolle una lucha constante, y a veces dolorosa, que sólo acabará con la muerte.”

Los invito a seguir el ejemplo de Bertrand Russell y de muchos otros “grandes hombres”. Aprendamos a soportar las dificultades con la conciencia de que eso nos convertirá en mejores personas. Vivamos una vida difícil, porque esas son las vidas que son dignas de contarse.

Este post fue publicado originalmente en junio de 2013.

 

4 comentarios en “Una vida digna de contarse

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