Escuchar música para emprender: la imagen estética y la visión empresarial

“La visión debe ser el contenedor de la pasión que mueve la voluntad del empresario y del emprendedor para construir una empresa determinada y no cualquier otra.”

Por Juan José Díaz Enríquez

Heinrich Neuhaus fue un gran pianista y educador musical, profesor de grandes intérpretes como Richter, Gilels y Nina Svetlanova. En 1958 escribió un libro que, según me parece, debería ser referencia para aquellos que —profesionalmente o no— queremos tocar el piano: El arte del piano.

El libro divide el arte del piano en tres grandes lecciones: (a) la imagen estética; (b) el ritmo; y (c) el sonido. Esta división, aparentemente simple, esconde una gran riqueza para los melómanos e intérpretes, pero también para los empresarios y para los emprendedores. Y es justamente en esa riqueza donde quiero centrar mi reflexión.

Haciendo un ejercicio de comparación, uno podría encontrar un paralelismo entre las tres lecciones de Neuhaus y tres grandes lecciones del mundo empresarial:

Lecciones de música Lecciones de empresa
Imagen estética Visión empresarial
Ritmo Velocidad de ejecución
Sonido Negocio

En este post me centraré en la imagen estética y en la visión empresarial. Las siguientes lecciones las dejaré, si me lo permiten ustedes y mis editores, para las dos semanas subsiguientes.

Cuando Neuhaus habla de la imagen estética, pone un ejemplo que vale la pena compartir:

“Un día, uno de mis alumnos, que abandonó la música más tarde (…) me interpretó los dos maravillosos acordes finales de la primera Balada de Chopin de una manera tan inexpresiva y prosaica que no pude evitar decirle: ‘Esto recuerda al empleado del metro cuando anuncia la llegada del tren’.”

La música, incluso en dos breves golpes de sonido, está llena de significado y sentido. La música bien interpretada nos dice algo —tiene significado— y nos pone en dirección hacia algún lugar —tiene sentido—.

Igualmente, la empresa debe tener significado y sentido. Y esa es la tarea de la visión empresarial. Ésta no puede ser solamente una oración que adorne los planes estratégicos y que se cuelgue en las salas de juntas. Si está bien hecha, una visión es la síntesis de la esencia misma de la empresa: la expresión del quid, del centro vivo del trabajo empresarial.

Lo prosaico de la interpretación del alumno de Neuhaus es equiparable a lo pedestre de muchas visiones empresariales. “Ser la empresa con mayor margen de la industria” es algo tan muerto que podría secarle el alma al mismísimo Quijano. “Ser líderes en la producción de tales o cuales cosas” seguro eleva el ánimo de un autómata, pero jamás de un humano de carne y hueso.

La visión de una empresa debe ser la expresión del sueño a alcanzarse, del ideal que guía las naves hacia la victoria.

Me distraigo un momento y pienso en La Ilíada. Me imagino que si la visión de los griegos hubiera sido “ejecutar la estrategia de apropiación del dominio troyano, derribando las barreras de entrada a su territorio mediante la innovación disruptiva”, los héroes helenos no hubieran muerto por la guerra, sino abatidos por el tedio y la desidia…

“La música —dice Neuhaus— vive en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestra conciencia, en nuestro sentimiento, en nuestra imaginación. Su sede es el oído [como facultad]. El instrumento existe fuera de nosotros, forma parte del mundo exterior objetivo”. La empresa vive también en nosotros, en nuestro cerebro y en nuestra imaginación. Su sede es nuestra facultad de trabajar, de realizar tareas. La oficina o el taller, o donde quiera que ocurra el trabajo, existe fuera de nosotros. La empresa se crea desde el interior de lo humano y ocurre en el mundo mediante sus herramientas, al igual que la música que sucede en lo íntimo y se expresa a través de un instrumento determinado.

LEER MÁS: Una vida digna de contarse.

La visión empresarial como símil de la imagen estética tiene como meta conseguir que desde el principio las personas comprendan íntimamente la intención de la empresa, es decir, su “para qué” más profundo y trascendente. De lo contrario, su trabajo será meramente mecánico, inerte, aburrido.

Dicho lo anterior es menester afirmar que parte ineludible de la responsabilidad de un empresario —o emprendedor— es garantizar que toda la gente con la que va a tener contacto se apropie intelectual, emotiva y culturalmente de su visión empresarial. Una visión que, reitero, debe tener significado y sentido para ser valiosa.

Les comparto dos ejemplos que a mi parecer ilustran bien este punto. Juzguen ustedes la calidad de lo que los compositores e intérpretes nos quieren decir y hacia dónde nos quieren llevar.

Si fueran visiones de las empresas donde pudieran trabajar, ¿cuál escogerían?

Para concluir, una nota más sobre este punto. La visión debe ser el contenedor de la pasión que mueve la voluntad del empresario y del emprendedor para construir una empresa determinada y no cualquier otra. Sin esa pasión, cualquier empresa carecerá de sentido y, por lo tanto, estará condenada a la ejecución mecánica de planes y proyectos. Avanzará, posiblemente, como avanzan las notas cuando no tienen alma: pesadas, grises, mecánicas.

¡Y no hay nadie que prefiera lo desprovisto de alma, sobre aquello lleno de espíritu y, por tanto, de sentido y significado! ¿O sí? Ustedes díganme:

Este post fue publicado originalmente en noviembre de 2013.

 

2 comentarios en “Escuchar música para emprender: la imagen estética y la visión empresarial

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