Seguir las reglas para ser libres

 

Ilustración de Akira Kusaka

Las reglas no deben ser vistas como cadenas, sino como parámetros que nos indican un camino.

Por Santiago Piñeirúa

Una de las reflexiones que más me ha sido útil en el estudio de la música es la siguiente: hay que seguir las reglas para ser libres. Lo que entiendo por “reglas” trasciende el simple conjunto de parámetros establecidos para formar un estilo y se convierte en una forma de proceder en cualquier actividad humana. Es así como podemos conseguir la verdadera expresión en el arte y, viéndolo más allá, el verdadero sentido de la libertad.

Gustavo Dudamel, aclamado director de orquesta venezolano, habla de esta libertad en una entrevista. Escuchemos:

En el minuto 2:58 Dudamel dice que le encanta dar a los músicos un “lugar donde ellos puedan ser libres”. ¿A qué se refiere? ¿Cómo es posible ser libre dentro de una orquesta donde estás limitado por todos lados (te sientas en el lugar que te dicen, tocas una obra con notas y tiempos específicos y sigues las instrucciones de un director)?

La respuesta está en el resultado. Hablando de hacer música, la única manera de sentir que uno es libre es entender la obra que se está tocando. Mientras más se entiende la obra, más conocimiento un conocimiento profundo de las reglas y de estilo es necesario adquirir para tocarla. Al dominar el estilo las estas reglas, uno tiene el control sobre la obra y por lo tanto puede ejecutarla de manera más efectiva, más precisa y más libre.

La música, pues, vive a través de sus ejecutantes de manera distinta cada vez, nutrida por la preparación, el momento, las condiciones e infinidad de factores externos que la alteran. Por esta razón existen muchas versiones de una sola obra, marcadas por la personalidad del artista que interpreta. Mientras más libre sea el ejecutante —y mientras más conocimiento de la obra tenga—, más trascendente será la obra.

Tocando un concierto con orquesta en el año 2009, tuve la bendición de sentir esa libertad. Fue un concierto en el cual todo estaba trabajado, todo estaba perfecto: la orquesta estaba preparadísima, el director también, las condiciones eran óptimas y yo me sentía inspirado. La sensación de libertad fue tan extraordinaria que desearía sentirla en cada uno de mis conciertos. Ahora, después de esa experiencia, cada vez que trabajo para una presentación, me comprometo a comprender la obra a fondo para buscar que mi ejecución sea la mejor. Unas veces se logra y otras no. Al menos ya sé lo que estoy buscando.

En conclusión, las reglas no deben ser vistas como cadenas sino como parámetros que nos indican un camino. Es necesario seguirlas para no perdernos y poder así obtener resultados tangibles. Estas reglas no nos hacen iguales a los demás sino que nos dan la oportunidad de ser nosotros mismos y expresarnos de manera individual. Mientras más comprendamos estas reglas más podremos ser libres.

santiago-pineirua

Santiago Piñeirúa

Es Pianista Concertista de Bellas Artes desde 2010. Estudió música durante 20 años; se dedica a tocar conciertos y a dar clases. Le interesa la música y el arte en general.

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Este post fue publicado originalmente en agosto de 2014. 

Un comentario en “Seguir las reglas para ser libres

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