Diez formas de construir una empresa feliz (Parte 1)

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Por Margot Castañeda

Primero: ¿por qué feliz y no productiva o exitosa? Porque la felicidad es el paso cero para llegar al tan deseado éxito de cualquier empresa (acá una explicación más amplia).

Segundo: ¿existe una fórmula secreta para la felicidad de la empresa y de todas las personas que la conforman? ¡Claro que no! Descubrimos que la Tierra es redonda (aunque existan los escépticos), inventamos 6909 idiomas y logramos contener toda la información del mundo en un sólo lugar, pero no hemos descifrado la fórmula para ser felices. Por más que se escriba al respecto, la felicidad es una decisión personal y jamás podrá ser generalizada. Sin embargo, se vale inspirarse en otros y copiarles los métodos que les han funcionado.

Para construir empresas felices —por lo tanto, exitosas— es necesario crear e instaurar un sistema de rituales que propicien la felicidad y el bienestar de manera continua. Este conjunto de hábitos empresariales debe tomarse con la misma seriedad de cualquier procedimiento operativo. Así se convertirán en el estilo de vida organizacional.

En esta primera parte te presentamos 5 de los 10 rituales implementados por algunos grandes líderes. Siéntete libre de apropiártelos para tu empresa.

1. alabanzas

1. Alabanzas

Richard Branson tiene esta frase famosa: “Flowers flourish on water, people flourish on praise”, es decir que los piropos son a las personas lo que el agua a las plantas. Cada vez que elogiamos a alguien por su trabajo, su talento o sus logros, fomentamos su crecimiento. Es importante que los empleados sepan el valor que aportan a la empresa. Recordárselo todos los días es una forma de agradecerles, pero también de hacerlos crecer.

Una de las razones por las que Mindvalley ganó el premio World’s Most Democratic Workplace, en 2012, es por el ritual al que llaman “Sweet Sugar Love Machine”, una plataforma interna para mandarse elogios unos a otros. No sólo de los jefes a los subordinados sino entre todos. “No sólo mejora el ánimo de la gente, también fomenta el trabajo en equipo porque cuando se enteran de lo increíble que es el proyecto de alguien, quieren ser parte”, dijo Vishen Lakhiani, CEO de Mindvalley en una de sus tantas conferencias sobre cultura organizacional.

2. gratitud

2. Gratitud

Es muy simple: agradecer —y fomentar el agradecimiento— es una receta mágica para ser feliz porque el foco mental se instala en lo positivo y en el presente. “La atención incrementa el valor de aquello que agradeces”, dice Dan Sullivan, CEO de Strategic Coach. En The Gratitude Principle™, Dan habla sobre dos tipos de gratitud: la reactiva y la creativa. La primera es la que todos practicamos en la cotidianeidad: algo pasa, damos gracias. La segunda, más poderosa, es una búsqueda activa de razones para sentirse agradecido.

Esto se vuelve más interesante en el ámbito empresarial. Vishen Lakhiani, por ejemplo, les pide a sus empleados que agreguen un breve párrafo de agradecimiento en sus reportes de productividad semanales. Con esto no sólo fomenta el hábito de la gratitud creativa sino que tiene la oportunidad de conocer un poco más a su gente. Sabe qué la hace feliz y puede utilizar esa información para motivarla. Según él, el reporte de agradecimiento ha hecho que la productividad de su empresa crezca en un 25 por ciento al mes.

3. celebrar

3. Celebrar lo extraordinario

Una vez trabajé en una editorial grande. Ahí el equipo comercial tiene una campana en su oficina y cada vez que cierran una venta, la tocan. Toda la oficina se entera. No sólo eso. Los editores se emocionan y corren a preguntar si la venta es a favor de su revista —al menos así fue durante los años que trabajé ahí. Es un ritual hermoso porque si algo merece ser celebrado hasta la exageración es una venta, un récord roto, un premio, el lanzamiento de un nuevo proyecto o cualquier logro extraordinario.

Vishen Lakhiani asegura que el ritual al que llama “Awesomeness Report” (“Reporte de lo increíble”), en el que cada empleado comunica sus logros de la semana, ha dado como resultado un incremento anual del 400 por ciento en la productividad de su organización. Nada mal, ¿no?

4. utilidades

4. Repartir utilidades

Éste es un tanto riesgoso. Richard Branson conoce bien el recelo que sienten los empresarios ante la repartición de utilidades, a pesar de que en muchas ciudades del mundo se considera obligatorio por ley. Sin embargo, cree que “si no piensas en grande, tus ingresos no serán grandes”.

Según él, los empleados se comprometen cien por ciento más con la empresa cuando reciben utilidades —pocas o muchas. La magia no está en la cantidad sino en el sentir de las personas: mientras más se sientan parte de la empresa, más compromiso tendrán.

Pensemos en el sistema de un despacho de abogados. Los mejores abogados tiene oportunidad de convertirse en socios. A cambio de un cheque extra y el título de “copropietario”, le dedican su vida entera a la corporación. En cambio, los abogados que no tienen esta oportunidad pueden sentirse como Aquiles en la guerra de Troya: peleando las batallas de un reino que no es suyo.

5. horas

5. La regla 45-5 horas

Ésta también es de Mindvalley. Se trata de trabajar sólo 45 horas a la semana. No es un beneficio, es una obligación. La razón: nadie es productivo cuando vive crónicamente cansado o arrastra problemas derivados del descuidado en su vida personal. Sin embargo, Vishen le exige a sus empleados que utilicen 5 de esas horas a aprender nuevas cosas, tengan o no que ver con su trabajo. La empresa provee las herramientas para que esto suceda: clases extralaborales, biblioteca y videoteca abiertas, etcétera.

Mantener a su gente bien descansada y en constante aprendizaje hace que su intelecto y talentos se agudicen y logren más crecimiento en menos tiempo. En su caso, en un año logró que empleados nuevos dirigieran proyectos de 2 y 3 millones de dólares. Acuérdate: el ocio y el negocio van juntitos de la mano.


La próxima semana publicaremos la segunda parte de este post, donde abordaremos otros 5 rituales para fomentar la felicidad en tu empresa. Suscríbete aquí para recibir éste y otros recursos en tu correo.

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Margot Castañeda

Es una editora de 30 años y vive en la Ciudad de México. Le gusta cocinar, escribir y hacer fotos. Odia la cátsup y el machismo. Es resiliente y se ríe con facilidad de sí misma. Es distraída y le cuesta trabajo aterrizar.

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3 comentarios en “Diez formas de construir una empresa feliz (Parte 1)

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