¡Cultiva tu rareza! I. El experimento

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Por Alberto de Legarreta y Margot Castañeda

¿Qué haces cuando descubres que lo que eres y lo que haces no es suficiente? Tú estás bien, tu trabajo está bien, tu vida está bien pero quisieras que fuera efervescente, estupenda, emocionante y extraordinaria. ¿Cómo se llega del “bien” al “maravilloso”?

No tenemos idea.

¿Buscar inspiración en citas ilustradas de Pinterest? ¿Darle click a los posts de Facebook que dicen cuál es la diferencia entre una persona “exitosa” y tú? Ojalá éste fuera uno de esos materiales que ofrecen respuestas mágicas. Lo sentimos. No tenemos respuestas — aún — pero tenemos algo mejor: ¡preguntas!, ¡preguntas provocadoras!

Somos Alberto y Margot, dos buenos amigos que se encontraron al mismo tiempo con la misma duda: ¿cómo podemos convertir nuestra vida en extraordinaria? Juntos diseñamos un sistema —a base de diversas teorías— y nos lanzamos a experimentarla. Aquí compartiremos nuestra transformación.

¡Cultiva tu rareza! es nuestra metodología y está viva. Es un pequeño monstruo inquieto que a veces cambia de color o se mueve de lugar, así que no sabemos qué resultados obtendremos. ¡Esto es un verdadero experimento!

Comenzamos confiando en que nuestra rareza, esa serie de características personales y únicas, es lo que nos llevará a ser extraordinarios. Pero… ¿cuál es esa rareza? ¿cómo es eso de cultivarla?

Documentaremos el avance de nuestro experimento cada viernes. En esta primera entrega sólo nos presentamos. En la siguiente hablaremos más sobre nuestra metodología y las reglas del juego. ¡Comenzamos!

Quiénes somos Alberto De Legarreta y Margot Castaneda

¿Por qué quieres hacer este experimento?

Alberto: Cuando escribí Cultiva tu rareza acababa de leer El misterio del solitario de Jostein Gaarder. De ahí saqué la idea de que las personas extraordinarias son como los comodines: individuos raros, preguntones. Me identifiqué al instante.

Soy un gastrónomo consultor de empresas, soy raro. En mi texto propuse que eso que nos hace raros es lo que nos permite entregar valor al mundo. Después di una conferencia al respecto en el Primer Foro de Industrias Creativas Tijuana 2016 y me di cuenta de que el tema despierta interés. Desde entonces tuve la inquietud de ir más allá de lo escrito.

Años después noté las similitudes de mi propuesta con otras teorías. Por ejemplo: Neil Gaiman dice que “lo único que sólo tú tienes, que nadie más tiene, eres tú”, y Dan Sullivan habla de la “habilidad única” como herramienta para ser exitoso. Sin embargo, el texto se quedó en texto. Ahora quiero ahondar más en la idea y convertirla en metodología. No quiero que esto sea sólo para mí.

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Margot: Estoy en una etapa interesante. 2017 ha sido un año de fracasos. Eso está bien porque he aprendido muchísimo. No he perdido el entusiasmo, el problema es que no sé bien quién soy. Mi personaje sigue en borrador.

También ha sido un año de logritos. Este año me di permiso de explorar a profundidad lo que siempre he disfrutado: escribir (soy el cliché del artista inseguro) y ahora mismo gozo el lujo de hacer este experimento sin preocuparme qué voy a comer hoy. Sin embargo, mi vida sigue siendo ordinaria. Tengo la esperanza de ser más yo y hacer más, no sólo por mí sino por el mundo. No sólo puedo, debo. Siento una urgencia de salir de mi cuevita individualista para hacer algo sobre lo ordinario para mejorar, aunque sea un poquito, este mundo. Vivimos en tiempos extraordinarios y quiero estar a la altura.

Además, me encanta explorar aspectos de mí misma —¡narcisismo!— y amo la idea de crear algo en equipo con uno de mis mejores amigos —¡diversión!

¿Te consideras raro? ¿Por qué?

Alberto: Sí, por supuesto. Soy una persona con muchas inquietudes y no tengo miedo de perseguir ninguna. Soy gastrónomo, antropólogo, hablo japonés y doy consultoría de cultura organizacional en México.

De niño era el rarito del salón. Prefería el examen a los trabajos; jugaba videojuegos en japonés, no futbol; y prefería ir a la biblioteca de la escuela en vez de hablar sobre niñas con mis amigos. En estos tiempos ya no es anormal ser gamer, pero hace veinticinco años sí. Yo fui el único de mis amigos capaz de formarse durante horas para entrar a las convenciones de manga. Sin embargo, sigo siendo raro porque la gente me pone cara de “What?” cuando les digo que estudié gastronomía y antropología pero me dedico a dar consultoría empresarial.

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Ilustración de Steve Courtney

Margot: Ahora mismo tengo un conflicto con el significado de este adjetivo. La RAE dice que es ideal para describir a una persona que “se comporta de modo inhabitual”. Entonces no soy rara. Me comporto de forma habitual: me relaciono sin problema, abrazo, río, jamás hablo con la boca llena y siempre digo “por favor” y “gracias”.

También aclara que raro es “escaso en su clase o especie”. No tengo dos cabezas ni nací con alguna característica humana fuera de la normalidad. Entonces vamos: Sí: 0 / No: 2.

Luego dice que las personas raras son “extraordinarias, poco comunes”; “insignes, sobresalientes, propensos a singularizarse”. Entonces, quizá, sí. Tanto en lo bueno como en lo malo, soy capaz de distinguirme. Aunque no estoy segura de que mis características raras sean suficientes para hacerme “sobresaliente” o “extraordinaria”. 🤔

¿Para ti qué es ser extraordinario?

Alberto: Según su etimología, es algo fuera de lo ordinario. Para mí no es suficiente. Pienso que debe estar sobre lo ordinario, o sea: ser mejor. Un atleta extraordinario es mejor que un atleta ordinario, igual que una persona extraordinaria es mejor que una ordinaria. Para mí sí hay personas mejores que otras, en el sentido de las virtudes que otorga el autoconocimiento. Es decir: mientras más te conoces, más persona, más , puedes ser. Es mejor ser tú que ser un “wey equis”. No me refiero a que ser ordinarios nos haga menos valiosos, pero sí nos hace menos nosotros.

Margot: Ser Wonder Woman, Sherlock Holmes, Emma Bovary, Severus Snape, Capitan Ahab, Clarissa Dalloway… Fuera de la ficción: Jane Austen, Virginia Woolf, Malala, William Shakespeare, Bruce Lee, Miguel de Cervantes, Orson Welles, Winston Churchill, Steve Jobs, Albert Einstein… Es decir: personas que lograron ser más personas, más ellas, a pesar de cualquier obstáculo (estigmas sociales, enfermedades, falta de recursos o libertad, etc.), e hicieron con su grandeza una valiosísima y bellísima —así, exagerado— aportación al mundo.

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Virginia Woolf por Eleni Kalorkoti

¿Qué aspectos de tu vida están bien y son mejorables?

Alberto: Para mí todo es mejorable. Sin embargo hay aspectos que demandan más urgencia en la mejora, por ejemplo: mi círculo social. Es muy pequeño y me gustaría crecerlo porque así podré tener más influencia positiva y más personas podrán influir sobre mí.

Otro es el dinero. Quiero ganar como un semidiós y todavía vivo en la clase media. Por último: soy buen amigo, pero sé que todavía puedo mejorar.

Margot: Todo puede mejorar. Acotemos: mi creatividad. Siempre he sido una persona creativa pero me falta ser más creadora. Necesito compromiso con esa creatividad que es sólo mía.

¿Qué aspectos de tu vida están, en verdad, mal?

Alberto: Mis hábitos de sueño y mi puntualidad. Creo en entregar hasta que la tarea está completamente hecha, perfecta. Eso me hace terriblemente impuntual con mis compromisos.

Margot: En 2017 he dedicado mucho tiempo a mí misma. Entré a psicoanálisis y he leído mucho sobre los tipos de personalidad, desde el eneagrama hasta la tipología de Jung. Reconozco que he estado más tiempo en la parte negativa de mi ser: me abrumo por el pasado (entonces soy víctima), pero también me preocupo en demasía por el futuro (entonces me da ansiedad). Mi personaje me ve con disgusto y dice: “No me vas a dejar así, ¿verdad?”. Sé que puedo ser más creativa, más creadora, mejor líder, más confiada, abundante, arrojada…mejor persona.

Sara Andreasson
Ilustración de Sara Andreasson

¿Qué elementos influencian de manera sobresaliente tu vida?

Alberto: Mis amistades. También lo que leo y las películas que veo, porque vivo a base de mis principios, y, si consumo algo que los cuestiona, integro ese nuevo conocimiento a mi vida.

El dinero también me pesa. Cuando me siento pobre y limitado estoy de malas. No depende de cuánto dinero tenga, sino de la percepción carencia-abundancia. Tampoco está sujeto a qué tan grandes o pequeños sean mis ingresos.

Mi pareja influye muchísimo también. Desde que tengo una bellita loca en mi vida, me he encontrado trepando volcanes. Si no fuera por ella, jamás lo haría.

Margot: Este año mi mundo se hizo grandote. Durante mucho tiempo trabajé sólo en la industria restaurantera (desde servir cafés hasta cocinar, crear marcas, hacer RP, y editar revistas—¡mi favorita!—). Por fin mi trabajo se ha diversificado. Ahora paso 25 ó 30 horas a la semana leyendo y escribiendo. Eso me ha obligado a exigirme más, a incomodarme más.

Soy estudiante y empleada. Mi cartera no está tan gordita como quisiera. Eso me enfurece. Es cuestión de percepción, pero no es fácil dominarla. Sé que puedo generar más —y no sólo para mí. Estoy en el camino. Paciencia. Inhalo, exhalo. Inner Peace. Merezco abundancia, merezco abun… ah no, eso no.

Hace meses fui diagnosticada con depresión. Ahora mismo estoy segura de que ya no la padezco (aunque no me han dado el alta), sin embargo, ando con cuidado de mí misma. No me da pena admitirlo: ha sido un año de luchas internas súper hardcore.

Cuando eras niño, ¿qué vida soñabas para ti?

Alberto: Absolutamente nada. Nunca he sido el tipo de persona que piensa en el futuro distante. Ni cuando era niño ni ahora.

Jamás imaginé, como otros niños, cómo sería mi casa, mi esposa, mis hijos, mi trabajo, nada de eso. Desde siempre odié los ejercicios de imaginarme en 5, 10, 50 años. Me parece limitante. ¡Es la fórmula perfecta para la frustración! No, no, no. Si hubiera imaginado cosas como: “A los 30 seguro ya voy a estar casado y con dos babies”, ahorita estaría frustrado porque no sucedió.

Después me di cuenta de que la proyección a futuro es necesaria en la actividad empresarial. Sin embargo, no la uso en mi vida personal. ¡Prefiero las sorpresas! Me gustan las decisiones no planeadas que me hagan ir en una dirección muy diferente. Lo he hecho antes. Hoy soy consultor de cultura organizacional, pero no estoy cerrado a que termine siendo desarrollador de videojuegos o panadero.

Margot: Fantaseaba mucho:

“Quiero ser coréografa y enseñarle a las niñas a bailar como quieran” (odiaba las reglas del ballet). “La vida es fácil; puedo pasar los días con mis óleos” (amaba pintar). “Mi nombre un día aparecerá en un libro como estos” (hacía cómics sobre la vida de mi familia y amigos, y terminé una novela de dragones y hadas en la secundaria, qué risa). “Saldré en la tele y le enseñaré a la gente a hacer los postres más deliciosos del mundo” (mi abuela era mi única y más fiel espectadora). Eso era todo: arte y humanidades.

Mi problema era que me gustaban varios tipos de arte y no era buena en todos. No sabía a cuál dedicarme en verdad. Imaginaba que dirigiría una escuelita de arte para que los niños (o sea yo) descubrieran cuál era su favorito.

Salvador Sali
Alicia en el país de las maravillas por Salvador Dalí

¿Estás emocionado por hacer este experimento?

Alberto: Sí estoy emocionado. Puede convertirse en algo significativo para mucha gente. Si sale bien, si encontramos una metodología adaptable, podemos inspirar a las personas para que hagan cambios positivos en su vida. ¡Es emocionante! Me gusta pensar a profundidad las cosas y ese camino del autodescubrimiento siempre es interesante. Además, también hay auto-desinhibición porque no todo está escrito. Si me topo con preguntas no hechas antes, pues las respondo y reescribo mi personaje si es necesario.

También me emociona porque es un proyecto con Margot. Es un experimento compartido entre dos amigos y eso suena divertido.

Margot: Sí, claro. Primero: mi personaje está ansioso de ser renovado. Segundo: como yo, muchas personas se sienten aburridas, perdidas sin conocer su talento único o el valor que aportan al mundo. Si sale bien, me encantaría hacer de esto un taller abierto para desatorar la rareza personal. Luego, quizá podamos aplicar la metodología a grupos (empresas, comunidades, etc.) y cultivar la rareza colectiva. ¿Se podrá?

¡Cultiva tu rareza! es un experimento vivo que publicamos cada viernes en este espacio. ¡Síguenos! Puedes recibir los avances, junto a nuestra selección de artículos y recursos sobre liderazgo, empresa, cultura y actualidad, aquí.

3 comentarios en “¡Cultiva tu rareza! I. El experimento

  1. Si la rareza es colectiva, entonces ya NO es rareza. Mejor sigan siendo únicos, como ya lo son. Me encanta el entusiasmo que este experimento les despierta. Piece of advice: no se expongan demasiado a menos que estén dispuestos a superar cualquier crítica de la persona menos pensada en el momento que menos lo esperan. Para mí los 2 ya son raros, dicho en el mejor de los sentidos. Éxito!

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