¡Cultiva tu rareza! VII. Talento único a prueba

Por Alberto de Legarreta y Margot Castañeda de la Cruz

¡Hemos vuelto!

Después de dos necesarias pausas —la del 19s y lo inesperado— estamos de regreso en esta aventura rara. ¡Gracias por su paciencia y su compañía!

Con muchos ánimos retomamos este bello experimento en el punto donde lo dejamos: nuestro talento único. En el paso anterior —antes de las pausas—, prometimos poner a prueba nuestra posible habilidad personal extraordinaria. La experimentación nos llevó a dos hipótesis: Alberto es un estratega y Margot es una escritora. Ahora, ¿cómo comprobamos que nuestros talentos son crear estrategias y escribir?

Quisimos seguir el camino de Dan Sullivan y responder con unos cuántos tests más que nos llevaran a cuestionarnos —aún más— y a ser —aún más— conscientes de nosotros y nuestras habilidades. Sin embargo, al hacerlo algo cambió.

Alberto vio esta conferencia de Simon Sinek y sintió una repentina necesidad de ayudar a alguien más. Envió un mensaje a Margot: “Al diablo los tests, hagamos algo por alguien”. Margot por su parte se encontró insatisfecha con el ejercicio. “Me sentí como un perrito persiguiendo su propia cola”. Un día, durante una conversación con su madre, se enteró de la difícil situación que Viri, su sobrina, está pasando. Pensó en ayudarla —aunque sin saber cómo— y propuso un cambio de rumbo en el experimento. Alberto, convencido de que ayudar a alguien podía aportarle algo bueno, aceptó.

simon sinek help others

En la metodología original estaba previsto que llegaríamos al punto de querer involucrar a otras personas. Sin embargo, antes de hacerlo queríamos estar un poquito más seguros de lo que estamos haciendo —¡no se olviden: esto es un experimento vivo!—. Lo bueno es que una de las principales reglas de ¡Cultiva tu rareza! es la libertad de romperlas. Eso haremos. Sin embargo, nos mantendremos firmes en el propósito de esta etapa: poner a prueba nuestro talento único. La diferencia es que en vez de hacerlo en soledad, lo haremos en servicio de alguien más.

Este es el plan: cada uno  hemos elegido a una persona para ayudarla a descubrir y cultivar su rareza. La condición es hacerlo utilizando nuestro propio talento único. Alberto diseñará estrategias y Margot contará historias. Si el experimento funciona, los “sujetos de prueba” descubrirán su talento único y nosotros comprobaremos los nuestros.

Alberto eligió a Ana Paula de Legarreta, su prima. Margot, sin dudar, eligió a Viridiana de la Cruz, su sobrina. Ambos tienen un mes para presentar resultados que serán medidos con un simple “sí” o “no”. Cada caso tiene su propia medida.

¿A quiénes ayudaremos?:

Ana Paula de Legarreta

Ana Pau es prima de Alberto. Tiene diez años menos que él (23). Hizo una elección de carrera extraña: estudió filosofía y matemáticas. Por ahora trabaja en una startup moreliana que hace clases en línea, pero no sabe qué seguirá después. Al preguntarle sobre sus planes futuros y sobre lo que imagina para su carrera, no sabe qué responder. No tiene idea. Dice que se siente “un poco perdida”.  Es una mujer joven, católica, a la que le gusta pensar las cosas a profundidad. Ama el ballet, la música y la literatura. Enamorada de su curiosidad, quiere entender el mundo, cuestionarlo, explorarlo y comprenderlo. Ama el aprendizaje y está abierta a conocer de lo que sea. Junto con su novio, escribe un blog sobre su país, México, con el afán de apreciar lo que está a su alrededor y no darlo por sentado. Como buena milenial, no le hace sentido un trabajo en donde no pueda ver el impacto que produce. Para ella, una persona extraordinaria es una persona que pone sus talentos al servicio del mundo, así que está muy emocionada por ser parte de este experimento, pues ella quiere descubrir lo que realmente puede aportar con su rareza.

¿Por qué la elegiste?

Alberto: Pensé en ella porque a mí me hubiera servido una guía inteligente para elegir mi carrera y mis primeros pasos en la vida laboral. Como el perro de los memes, no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo….

ars electronica

Viridiana de la Cruz

Viri es mamá soltera. Tiene 23 años y su hija tiene 3. Vive en casa de sus abuelos, donde también vive su mamá —igual que ella, mamá soltera desde muy joven— y su hermano de 20. Hace seis meses se separó de su novio, con quien llevaba seis años de relación complicada con niveles considerables de violencia. Hace un mes inició el proceso para pelear por la custodia de su hija y mientras lo hace, brinca de trabajo en trabajo para mantenerse ella y a Amelia. Viri no terminó la preparatoria. Desde sus 18 años ha trabajado en “lo que se puede”. Hace dos meses la corrieron de su puesto como mesera en Toks y desde entonces no ha encontrado ningún empleo que la satisfaga. Ella cree —un poco porque así la educaron— que debe aguantarse en “cualquier trabajo que le den y le paguen más o menos bien” aunque no le guste, porque “es su castigo por no estudiar y embarazarse joven”. Sin embargo, Viri quiere más. Sueña con una vida mejor. Sabe que puede salir de los trabajos mediocres y hacer algo que de verdad le guste, aunque aún no sabe cómo. En parte, por eso sigue sin trabajo. Una parte de ella se rehusa a aceptar “cualquier cosa” pero no sabe dónde ni qué buscar. Otra parte de ella se siente abrumada porque “siendo mamá una ya no tiene chance de ver por una misma, siempre están los hijos antes”.

¿Por qué la elegiste?

Margot: No la elegí. Solo no pude pasar por alto su situación. En cuanto fui consciente de su realidad —con “ser consciente” me refiero al momento en el que me importó, no cuando me enteré—, pensé en que ¡Cultiva tu rareza! podría ayudarla. En realidad fue a partir de ella y su situación que pensé en cambiar un poquito el rumbo de este experimento. No tuve que pensar a quien incluir —como el caso de Alberto—, mi trabajo fue más bien convencer a mi compañero de tomar un camino distinto. Pienso que Viri es una niña resiliente, inteligente y ambiciosa. Con eso puede hacer maravillas, primero por ella, luego por su hija, después por el mundo. Estoy segura de que su vida cambiará si se convence de que el camino es encontrar y cultivar su talento y no pasarse la vida trabajando en “cualquier cosa”. Me emociona mucho platicar con ella: cada vez me enseña algo nuevo, me recuerda un poco a mí y me motiva porque me demuestra que está llena de coraje —el coraje es bueno, es como la gasolina que nos hace accionar—.

En nuestra siguiente entrega reportaremos las metodologías que cada quién utilizará y los avances hasta el momento. ¡Deséenos éxito, amigos raros!

En sus marcas, listos….

¡Gracias por leernos! Queremos saber de ustedes. Escríbenos por Twitter (@albertotensai y @marchcastaneda) o mándanos un mail (alberto@eudoxa.mx / margot.castaneda@gmail.com). ¡Hasta la próxima!

¡Cultiva tu rareza! es un experimento vivo que publicamos cada viernes en este espacio. ¡Síguenos! Aquí puedes ver la entrega anterior. ¡Déjanos tus comentarios! Recibe avances, junto a nuestra selección de artículos y recursos sobre liderazgo, empresa, cultura y actualidad, aquí.

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